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ESPAÑA

Zapatero y Rajoy liquidan en el primer asalto la posibilidad de una legislatura de consenso

debate de investidura

Zapatero y Rajoy liquidan en el primer asalto la posibilidad de una legislatura de consenso

@Carlos Sánchez.-09/04/2008 06:00h

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El nuevo clima de entendimiento entre PSOE y PP ha durado exactamente 160 minutos. En poco más de dos horas y media -el tiempo transcurrido entre el fin de la sesión de la mañana y el comienzo del turno de tarde- se han esfumado las posibilidades de que los grandes partidos del arco parlamentario sienten las bases para un entendimiento de legislatura. El debate no fue agrio, al menos formalmente. Y ni siquiera los hooligans de siempre de la bancada popular hicieron acto de presencia. Pero a la luz del nivel de reproches entre el candidato y el líder de la oposición, no parece que la IX legislatura de la democracia vaya a transcurrir por una senda tranquila. Todo lo contrario.

Y eso que el presidente del Gobierno en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, intentó poner tierra de por medio sobre algunos de los asuntos que más envenenaron la vida política durante los últimos cuatro años. Léase organización territorial del Estado o lucha antiterrorista excluyendo al Partido Popular. Incluso se le llenó la boca del vocablo España, convertido en una especie de auto de fe. Si hace cuatro años -en este mismo debate- Zapatero pronunció la palabra España en 24 ocasiones, ayer lo hizo en 56, lo que pone de manifiesto cómo han cambiado las cosas. Cada minuto y medio un ‘españa’, lo que no es poca cosa. Los doce ‘españas’ de Rajoy se quedaron muy atrás. Cuatro años, a veces, son una eternidad.

No sólo es una cuestión de números. También de intencionalidad política. Ayer no se habló ni de reformas estatuarias ni de poner en marcha un nuevo Senado ni de modificar la Constitución. Si en la anterior legislatura la España plural venía a ser una especie de reconocimiento histórico de los nacionalismos tras siglos de centralismo, ahora el presidente habla de un concepto que recuerda aquel célebre ‘he tenido un sueño’, de Martín Luther King. Zapatero insistió una y otra vez en una expresión: “Mi idea de España...”, una noción histórico-política cuyos perfiles no fue capaz de identificar con precisión, pero que repitió como una especie de latiguillo hasta convertir la expresión en el eje de su discurso político.

La realidad de España

Su ‘idea de España’ era ayer, sin embargo, un concepto demasiado abstracto, demasiado vago, para Mariano Rajoy, empeñado en hacer real politik. O, lo que es lo mismo, obsesionado por ponerse en la piel de los españoles, angustiados por un futuro incierto. “Estamos, dijo Rajoy, ante un escenario de alta inflación, pérdida de competitividad, destrucción de empleo y graves dificultades financieras para las familias y para las empresas”. Ante este escenario, no es de extrañar que el tímido reconocimiento de una incipiente crisis reconocida por Zapatero durante la mañana (y que durará al menos hasta 2010), se transformara por la tarde en una economía sólida que es la envidia de medio punto, aunque con problemas puntuales derivados del contexto exterior. El cansino ‘y tú más’ de la pasada legislatura volvió a reinar en el antiguo convento del Espíritu Santo. Probablemente debido a que se trata del mejor y único argumento de la clase política para evitar discusiones de mayor calado.

El enfrentamiento de ayer, en cualquier caso, dejó entrever una hostilidad personal entre candidato y opositor que va mucho más allá que una mera discrepancia política sobre cómo afrontar los problemas que tiene el país. Los debates entre Zapatero y Rajoy recuerdan ya aquellos legendarios combates de boxeo de los 60 y 70 en los que dos púgiles hartos de zurrarse golpean a su rival conociendo sus puntos débiles. Y sin que haya ninguna posibilidad de amañar el resultado. Los dos candidatos van a por todas. Probablemente con la vista puesta en el caladero del centro, que es donde se van a jugar las próximas elecciones.

El consenso, por lo visto ayer, no parece posible en esta legislatura. Sobre todo cuando el debate se lleva al terreno de la decencia. En última instancia de la moralidad, como hizo ayer Zapatero, para quien su idea de España pasa por ‘un país decente, porque distribuye con equilibrio la riqueza que genera. Decente porque sus ciudadanos son solidarios con quienes más necesidades tienen; decente porque en él todos los ciudadanos y ciudadanas, de cualquier condición, cuentan con los mismos derechos, y decente porque regula con rigor y trata con respeto a quienes vienen legalmente para labrar entre nosotros y junto a nosotros un futuro mejor para sí mismos y para sus hijos”.

“Por sus obras los conoceréis”

Ante tanta decencia, Rajoy optó por tirar de hemeroteca y recordó al presidente lo que sigue: “Le hemos visto gobernar durante cuatro años en los que, como le he repetido muchas veces, se ha ocupado de todo menos de lo más importante. Esas son sus credenciales. ¿Por qué hemos de pensar que ahora las cosas serán de otra manera?”

Desde luego, no era el mejor clima para volver a la senda del consenso, lo que desde luego no es sinónimo de liquidar las funciones del primer partido de la oposición y del Gobierno. “Es muy deseable que la oposición contribuya en los asuntos de Estado al logro de los grandes afanes colectivos de los españoles”, le dijo Zapatero a Rajoy en su primera intervención. “Por sus obras los conoceréis”, le contestó el presidente del Partido Popular. Como se ve, un mundo separa hoy por hoy a oposición y Gobierno.

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Opiniones de los lectores (5)

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5. usuario registrado PJCM09/04/2008, 13:10 h.

Creía que en este debate, Rajoy iba a ir con el disfraz de Maricomplejines. Me alegro que no haya sido así y de que haya evitado las trampas puestas por Zapatero con tanto repetir la palabra "pacto".

Y aún Rajoy no le ha dicho a Zapatero lo que merecía.

Durante la campaña electoral, y en el debate entre ambos, Zapatero acusaba a Rajoy de ser el líder de los "catastrofistas" y de "antipatriota" por referirse a la crisis económica.

Nos espera una Legislatura de más de lo mismo.
Refiriéndome al tema de Mondragon, dije que el PSOE y PNV estaban escenificando una obra teatral, como ahora lo hacen en el Congreso.
El PSOE le cedió al PNV un puesto en la Mesa del Congreso.
El PSOE le ha cedido al PNV seis Senadores, para que el PNV pueda constituir grupo parlamentario en el Senado. ¿Y no han llegado a ningún acuerdo?, JA.

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4. usuario registrado MOYA09/04/2008, 10:19 h.

En este primer envite, Rajoy ha estado bien, por la poca confianza que se merece el Presidente del Gobierno. Va a coincidir, por otras razones, con algunos de los líderes nacionalistas que también han puesto el dedo en la llaga.
Sin embargo, sería un error persistir en esta actitud, recrearse en la denuncia, tendencia que suele dominarle a Rajoy.
Si tiene programas alternativos, o mejores ideas para resolver o aminorar los efectos de la crisis económica, de los problemas territoriales, de los del agua, etc. no sólo ha de exponerlos en cada ocasión, sino que al divulgarlos, ha de hacerlo de manera convincente. Ha de poner a los electores, en situación de decidir. Es una labor pedagógica que tiene sus normas.
Rajoy está a tiempo; muy a tiempo.
Se me ocurre que frente a la política inervencionista y propicia a resolver las dificultades con subvenciones que palíen el efecto de la crisis, defendida por Rodríguez Zapatgero, Rajoy puede ofrecer una política liberalizadora, propiciando la libre competencia y favoreciendo la iniciativa individual creadora de trabajo y de riqueza.Es un ejempo.
Nunca ha de recaer en la denuncia pertinaz, que termina por dar malos resultados.

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3. usuario registrado MOYA09/04/2008, 10:07 h.

En este primer envite, Rajoy ha estado bien poniendo en evidencia la poca confianza que se merece el Presidente del Gobierno. Va a coincidir en esa apreciación, por otras razones, con algunos de los líderes de partidos nacionalistas que también han puesto el dedo en la llaga.
Sin embargo, sería un error persistir en esta actitud, recrearse en la denuncia, tendencia que suele dominarle al jefe del principal partido de la oposición.
Si tiene programas alternativos, o mejores ideas para la crisis económica, o la territorial, o la de recurso hídricos, etc. no solo ha de exponerlas en cada ocasión, sino que al divulgarlas ha de hacerlo de manera convincente.
Tiene que dejar a los electores que decidan q

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2. usuario registrado piofoncillas09/04/2008, 08:56 h.

Se ha puesto de moda vindicar acuerdos entre Gobierno y oposición, sin que, al final, tenga excesivamente claro, ni la utilidad de los mismos, ni su necesidad.

Nuestro sistema político, de corte claramente bipartidista, exige, de ambos, no el concierto, sino la diferenciación, pues hay una multiplicidad de cuestiones donde es dificil establecer las diferencias entre uno y otro.

El Gobierno no debe pactar, debe establecer las líneas de su gestión e imponerlas con el peso de sus mayorías.

La oposición razonar su contraoferta y puntualmente movilizar a los ciudadanos cuando, como es habitual, se gobierna contra el sentir mayoritario.

Intentar blindar ciertos aspectos, mediante pactos de Estado, para sustraerlos al debate político y condicionar así futuras actuaciones del gobierno de turno, parece cuestión claramente antidemocrática y que se justifica, exclusivamente, en la comodidad de los partidos que pretenden no efectuar el desgaste que supone el debate permanente.

En Democracia, nada hay vedado al debate, ni Constitución, ni Corona, ni leyes de ningún tipo o especie.

Algo huele a podrido en quienes quieren blindar aspectos de la politica nacional.

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1. usuario registrado saulo0709/04/2008, 08:34 h.

Este país es como la pareja cornuda, que le mienten una y otra vez, " te juro cariño, que ha sido la última" y el otro o la otra estamagado haciendo como que no se entera, para que si es el que trae el dinero a casa. Viva el país del subvencionismo pesebrero. Yo no quiero un país decente, yo quiero un país democrático, que tenga principio de legalidad, y que no importe de donde seas, ni de donde vivas, para tener los mismos derechos. Estoy hasta los mismisimos de pagar los gastos de los vascos y catalanes, y luego te quieran nigunear, y este presidente es el ideal de Montilla e Ibarreche.

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