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Eslava Galán desnuda a Franco y su "corrupción orgánica" en "Los años del miedo"

Concha Barrigos (EFE).-07/04/2008

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Eslava Galán desnuda a Franco y su "corrupción orgánica" en "Los años del miedo"
 Juan Eslava Galán ha presentado "Los años del miedo".

Franco no ejerció su poder absoluto contra la voluntad de 30 millones de españoles. Lo hizo "corrompiendo" a todos, "pagando a cada uno su precio", una "terrible realidad" que Juan Eslava Galán baña de humor negro en "Los años del miedo", un ensayo novelado sobre la miseria que asoló España tras la guerra.

Cuarenta años coleccionando "historias de otras vidas" han dado a Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948) el soporte necesario para tramar el que considera, según ha explicado en una entrevista con Efe, su libro "más querido", "documentado" y "certero", continuación de "Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie".

"Al acabar la guerra -afirma- medio país está acojonado", de ahí "Los años del miedo" (Planeta), protagonizado por quienes vivieron en España entre 1939 y 1952 y en el que, sin propósito de "machacar a nadie", despoja de sus "pocas luces y muchas sombras" a Francisco Franco y el sistema de "corrupción orgánica" que instauró. "Franco nos corrompió a todos, sin sutilezas, sin calzarse los guantes, mirándonos a los ojos y calibrando, sin equivocarse nunca, cuál era nuestro precio. Dinero, honores, enchufes... Nosotros lo hemos creado y nosotros lo hemos mantenido donde estuvo 40 años", cita en su libro.

Todos "roban", menos el "propietario de todo", Franco, quien con la "crueldad, frialdad y perversidad del imbécil", pero también con astucia y una suerte o "baraka" inaudita, rige a una España que se encuentra después de la guerra de bruces con la miseria, alentada por sus medidas económicas, "absolutamente absurdas" y "cuarteleras".

"Soy una víctima de la posguerra"

"Yo soy también una víctima de la posguerra, un liberal y no me he ensañado con el Caudillo. Yo digo aquí cosas, doy datos, no juzgo, dejo que sea el propio lector el que diga 'menudo pájaro' era ese", precisa. En medio, las estadísticas, los hechos históricos y el relato en primera persona de personajes de ficción combinados con anuncios, fotografías, y coplas. En esa "dictadura dulcificada por la corrupción", los españoles se clasificaron en tres categorías: adictos o afectos al Régimen, indiferentes y desafectos, y "está claro" quien lo pasaba peor, por lo que muchos se apresuraron a mostrar su "adhesión inquebrantable".

De hecho, la cubierta del libro -una fotografía del archivo de Efe- muestra a un grupo de mujeres sosteniendo un pan y una lata y con el otro brazo extendido en el saludo fascista y "muy" sonrientes, "pero esa no es otra que la imagen del hambre y del miedo". El Caudillo de España, "porque Dios es muy gracioso" como decía un chiste de la época, trajo con su golpe de estado "las colas de racionamiento, los presos que construyeron el Valle de los Caídos, los garitos clandestinos, las nuevas fortunas del estraperlo y la pobreza absoluta que llevó a muchas mujeres a la prostitución".

En ese tiempo de autarquía, con la Iglesia "adueñada de la educación, la moda, el tiempo libre...", florecieron los inventos patrióticos como el gasógeno y el lenguaje se transformó. El obrero era el productor; el coñac, aguardiente jerezano; la ensaladilla rusa, imperial; Caperucita Roja, Encarnada; Margarita Gautier, Gutiérrez; y el que mostraba independencia, se "significaba".

Esas eran las "malas" palabras, las preferidas "jerarquía", "imperial", "señero" o "vibrante" que adjetivaban a una sociedad en la que se vendían estilográficas a plazos y había talleres de reparación de cepillos de dientes.

Aunque está convencido de que la Guerra Civil está "totalmente superada" y de que España nunca volverá a pasar por algo así, lamenta que actualmente haya "una generación de políticos de tan baja categoría". "Hubo un golpe de estado contra un Estado legítimo y Franco designó a quien tenía que ser su sucesor. A mi me gustaría que en algún momento los españoles hubieran decidido qué régimen querían", concluye Eslava Galán.

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