ECOGRAFÍA
Las muertes en el hospital de Tenerife hay que aclararlas
Hospital Universitario de Canarias
@Servet - 05/04/2008

Se sabe ahora por una auditoría independiente (antes de eso levantó la liebre este periódico digital) que en el servicio de cirugía cardíaca del hospital universitario de Tenerife se murieron más pacientes de la cuenta en 2005 y 2006. Hasta tres veces por encima de la media nacional en operaciones del corazón. Y, sobre todo, de aquellas que conciernen al cambio o reparación de válvulas.
Pero no es lo único que habría que lamentar. Dejando al margen la complicada historia del cirujano Ignacio Díaz Tuesta, quien hace ya tiempo se atrevió a denunciar la situación en todas las estancias políticas y profesionales y sigue apartado del servicio con la expresa prohibición de pisar el centro, lo chocante, digo, es el tiempo tan largo de silencio mantenido por el resto de profesionales en plantilla del hospital. Empezando por los médicos de la UVI y los cardiólogos.
Porque lo que se ha denunciado estaba en boca de todos los profesionales del centro isleño desde hacía mucho tiempo. ¿Dónde está, pues, la ética tan predicada por los galenos? ¿Por qué nadie ha dado la cara públicamente? ¿Por qué llegaban pacientes operados a la UVI en estado lamentable y había que volver a operarlos de urgencia? ¿Por qué se ha tardado tanto en hacer la auditoría? ¿Por qué al dotor Tuesta se le aparta del servicio y del hospital después de denunciar el caso? ¿Por qué no se le hizo caso a un especialista, Tuesta, ducho en la evaluación de departamentos de cirugía cardiovascular y con reconocido prestigio en la materia? Miedo a perder el trabajo, a meterse en líos, a quedar mal con alguien poderoso...
Las explicaciones son de los más peregrino y no sirven, en este caso, para justificar un silencio vergonzoso. A esto hay que sumar a Sanidad del Cabildo, que de sobra conocía la denuncia por escrito; a la gerencia del propio hospital; a la Sociedad Española de Cirugía Cardiovascular y así sucesivamente. Una cadena de instituciones y jefes que dieron la callada por respuesta cuando ya se barruntaban elecciones y el PSOE mandaba a Canarias al que fuera ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, para reconquistar las islas.
Entonces se dijo que los socialistas andaban detrás de este feo asunto médico. Aunque ni unos ni otros quisieron mover ficha por si acaso salían trasquilados. Y en ese clima político y médico agobiante se mueven los resortes del hospital tinerfeño. La auditoría habla de situación "preocupante". La gerencia del centro lo niega. Y el resto del personal sigue mudo. O Tuesta y los auditores -uno del Clínico de Barcelona y otro de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid- se equivocan o en aquel hospital algo ha fallado. ¿Por qué?
Ilustración de Julio Cebrián.
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