MIENTRAS TANTO
El PP se enladrilla con las deducciones a la vivienda, ¿quién lo desenladrillará?
@Carlos Sánchez - 04/04/2008
Curioso, muy curioso, que la primera iniciativa parlamentaria que ha presentado el grupo Popular en el Congreso en esta legislatura tenga que ver con la ampliación de las deducciones por adquisición de vivienda (ver noticia). La medida no tiene ni pies ni cabeza, como vienen diciendo desde hace años tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la OCDE. Pero, a pesar de eso, el Partido Popular se ha empeñado en sacar adelante una propuesta que sólo cuenta con el respaldo declarado de promotores y constructores, siempre tan liberales a la hora de la intervención del Estado en la economía, pero keynesianos hasta la médula cuando de lo que se trata es de subvencionar, de forma encubierta, la compra de casas.
La política de deducciones a la vivienda es un viejo instrumento de política fiscal puesto en marcha en España -al menos de forma contundente- en los tiempos de Miguel Boyer como superministro de Economía del primer gobierno socialista. Con esas deducciones -mucho más generosas que las actuales- se pretendía estimular un mercado deprimido en un contexto de recesión económica. Estamos hablando de los primeros años 80, tras el segundo choque petrolífero. En aquel momento, tirios y troyanos saludaron la iniciativa convencidos de que servía para sacar a España del marasmo económico revitalizando un sector intensivo en mano de obra.
Esa política de deducciones se mantuvo, incluso, a finales de los años 80, cuando estalló el primer boom inmobiliario de la democracia (no vayan a creer que esto de las burbujas es un invento nuevo). Ya por entonces, y desde dentro del Ministerio de Economía, se alzaron voces contra la decisión de mantener esas deducciones. No tenía sentido seguir subvencionando un negocio que iba viento en popa. Era como echar leña al fuego. Llegó la recesión de los 90 y el debate se acabó. Se mantuvieron las deducciones con el argumento de que no se podía endurecer la fiscalidad de la vivienda en aquellas circunstancias económicas. Al poco tiempo, se nos echó encima otra explosión del ladrillo; pero, a pesar de eso, nadie hizo nada por evitar interferir en las leyes de la economía mediante estímulos fiscales artificiales que sólo empujaban en una dirección; el encarecimiento de la vivienda. Como decían el FMI y la OCDE.
La protección del ladrillo
El resultado de esta política ‘proteccionista’ del ladrillo se ha traducido en una factura que crece año tras año para las arcas públicas. Eso sí, con un triste resultado. Los ciudadanos sufren una doble paradoja. Pagan bastante más por sus pisos (el precio de la vivienda se ha multiplicado por tres en los últimos años), pero también se ven obligados a gastar más por vía fiscal. Veamos. Los beneficios fiscales para facilitar el acceso a una vivienda y fomentar la edificación superarán este año, según lo presupuestado, algo más de 9.116 millones de euros. Es decir, Hacienda deja de ingresar una inmensa cantidad de dinero (que se podría destinar a otros fines) en aras de una pretendida política social, pero, al mismo tiempo, los contribuyentes ven como el precio de las casas no ha dejado de subir.
Ahora el PP viene a decir que lo que hay que hacer es no sólo mantener la política de deducciones sino aumentarla, lo cual carece de cualquier rigor económico. Al contrario de lo que ocurría en los 80, el problema de la vivienda en España no tiene que ver con la demanda, sino con la oferta, que ha sobrepasado con crecer cualquier racionalidad económica. El problema es que este país se volvió loco hace algunos años y llegó a creer que cada año se podían vender 800.000 viviendas como si nada y al precio que fuera. Desafiando los ciclos económicos, los tipos de interés y la capacidad de endeudamiento de los hogares, y hasta haciendo caso omiso a las más elementales leyes del mercado. Ese desajuste entre oferta y demanda -sobre todo en algunas zonas geográficas- es lo que está detrás del pinchazo del ladrillo y no otra cosa. Y por eso, intentar influir en el mercado inmobiliario mediante ayudas fiscales sólo llevará a la ruina a las cuentas públicas y a poner lo cimientos de una nueva burbuja que sólo favorecerá a quienes hoy piden más deducciones.
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Opiniones de los lectores (36)
36. manoo28/05/2008, 18:11 h.
Cuanto "inversor" pillado hay en estos comentarios... Me parece que ni aunque eliminaran todos los impuestos y encima pagaran las costas notariales se activa el sector. Que hay mucha vivienda vacia con precios completamente fuera de mercado y la cosa esta muy malita como para meterse en un hipoteca con el euribor al 5% y el petroleo a 140 dolares.
35.
UROBORO04/04/2008, 21:11 h.
Dos ideas a vuelapluma al hilo de la constrcucción:
1ª) El estancamiento de las ventas en el sector se debe fundamentalmente a la sobreoferta. No ha habido estudios serios de las necesidades del mercado y se ha sobreproducido.
2ª) La retracción de la demanda tambien es afectada y en gran medida por la desaparición de la inversión en "compra detallista" especulativa debida, entre otros factores a la alarma creada por la crisi subprime y la posible recesión en EEUU.
3ª)Siempre, despues de la vacas gordas llegan las vacas flacas. Los beneficios obtenidos en lo momentos álgidos, en algunos casos vegonzantemente escandalosos, no pueden ser cuestionados; los beneficios ya han sido repartidos en buenos dividendos: ¿pretenden, ahora, socializar (ayudas del Estado) las vacas flacas?
¡¡Mucho morro!!; diría mi nieto.
34. Vigoleis04/04/2008, 18:25 h.
Discutir con las ideas preconcebidas, que no contribuyen a entender la formación del precio de la vivienda, es tan ufano como cuando el Presi dijo que el elevado coste de la vivienda obedecía a una ley de liberalización del suelo, que ni siquiera entró en vigor. Le sueltan el ripio de marras, y los progresse aferran con inusitada presteza.
33. Vigoleis04/04/2008, 18:21 h.
Discutir con las ideas preconcebidas, que no contribuyen a entender la formación del precio de la vivienda, es tan ufano como cuando el Presi dijo que el elevado coste de la vivienda obedecía a una ley de liberalización del suelo, que ni siquiera entró en vigor. Le sueltan el ripio de marras, y los progresse aferran con inusitada presteza.
32.
Vicente Torres04/04/2008, 17:40 h.
Yo creo que es el PSOE, al menos en algunos casos, el que está atrapado en sus dogmas. El mercado de la vivienda está totalmente paralizado. Hay quien necesita perentoriamente vender la suya y no puede. Y hay muchos obreros de la construcción a punto de irse al paro. Los que necesitan un piso y lo podrían pagar temen que suban mucho los tipos de interés en el futuro y esperan que los pisos bajen más, y ambas cosas hacen que se retraigan a la hora de comprar. Conviene inyectar un poco de dinamismo al mercado, dar algún motivo para que la gente se atreva a comprar. Nadie dice que esas medidas tengan que perdurar mucho tiempo, sino sólo el necesario para atenuar un poco la crisis.http://xpuntodevista.blogspot.com
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