La España de los barones: los presidentes autonómicos se arrogan los éxitos electorales del 9-M
José Luis Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves en el Comité Ferderal socialista (Efe)
@Alberto Mendoza.-17/03/2008 06:00h
José Luis Rodríguez Zapatero no es el único que ha ganado las elecciones del 9 de marzo. El modelo de los barones autonómicos como verdadero poder en un partido político, del que los socialistas Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José Bono y Manuel Chaves han sido sus máximos exponentes, continua vivo, pero a diferencia de los últimos años, es en el Partido Popular donde mejor se conserva. Pese a que el PP volvió a ser derrotado en las urnas, y que Mariano Rajoy no cumplió su objetivo de llegar a La Moncloa, entre los populares ha habido vencedores que no han ocultado su orgullo por los resultados cosechados. Es el caso de los presidentes Francisco Camps, Valencia; Esperanza Aguirre, Madrid; o Ramón Luis Valcárcel, Murcia.
La abrumadora victoria del PP sobre el PSOE en sus respectivas comunidades autónomas ha hecho que Camps y Aguirre compitan estos días por convertir a su organización territorial en el resorte clave para decidir el futuro del PP. Además, la posición del resto de barones, hayan logrado o no buenos resultados en los comicios, como Daniel Sirera (Cataluña), Alberto Núñez Feijóo (Galicia), María San Gil (País Vasco), Juan Vicente Herrera (Castilla y León), María Dolores Cospedal (Castilla La Mancha), Javier Arenas (Andalucía), José Manuel Soria (Canarias) o el activo libre Alberto Ruiz Gallardón, ha sido fundamental para que Rajoy continúe al frente del PP.
Tras pasar el lunes de resaca electoral desaparecido, Rajoy emergió el pasado martes en el Comité Ejecutivo popular para afianzarse como presidente del partido y para anunciar que se presentará en el Congreso Nacional de junio como candidato del PP para los comicios de 2012. Nada de eso hubiera sido posible sin el respaldo de los barones, que en su mayoría no quieren a Aguirre como lideresa, y que cerraron filas entorno a Rajoy para mantener unido el andamiaje del partido.
Aguirre también tomó la palabra en el cónclave popular del martes para apoyar a Rajoy, consciente de su debilitada posición nacional, pero su intervención fue la única que no concluyó con aplausos. Su ambición por auparse a la presidencia del partido a partir de su domino en la capital no es bien recibida fuera de Madrid, y algunos responsables territoriales como Sirera ya advirtieron antes del 9 de marzo que estarían con Rajoy fuese cual fuese el resultado.
Pero mientras los barones del PP ganan protagonismo, los del PSOE se han ido difuminando desde que Rodríguez Zapatero se hizo con el control del partido. Los socialistas han visto como el joven líder que ganó a Bono por nueve votos el 35º Congreso del PSOE ha desarrollado una estrategia más personalista que Felipe González, hasta el punto que las campañas electorales se han basado en su imagen, su Z y sus cejas más que en las siglas o el programa del PSOE. Pese a unos comienzos algo turbulentos, Zapatero ha conseguido la confianza de Chaves, ha visto como Ibarra y Maragall se retiraban disgustados, pero en extremos opuestos, por la política territorial de su presidente, y ha tratado de neutralizar a Bono ofreciéndole diferentes cargos, de ministro de Defensa a la previsible presidencia del Congreso de los Diputados.
Cuota regional de ministros
El resto de barones socialistas no son ni tan carismáticos ni tan incisivos, aunque también están tratando de rentabilizar los resultados electorales de sus circunscripciones. Así, el presidente aragonés, Marcelino Iglesias, en el poder desde 1999, ha hecho de Aragón, en parte gracias al controvertido trasvase del Ebro, un notable granero de votos socialistas, y el nombramiento de un ministro aragonés como agradecimiento es uno de los temas con que más se especula en los círculos políticos de esta comunidad. Lo mismo sucede en Cataluña y el País Vasco, donde el PSOE ha sustentado buena parte de su victoria. Se da por hecho que, junto a Carme Chacón, habrá algún otro ministro catalán, y nombres como el de Ramón Jáuregui suenan como ministro o portavoz del Grupo Parlamentario para cumplir con el 'cupo vasco'.
Pero quizá al última prueba de la importancia que siguen teniendo los barones en los partidos es que Zapatero se reunió el sábado, antes del Comité Federal socialista, con los presidentes catalán y andaluz, José Montilla y Chaves, para analizar los resultados de los comicios. Una deferencia especial con dos pilares electorales del PSOE, que deben además, ayudar al presidente del Gobierno a elegir a sus socios parlamentarios para sacar adelante la legislatura.
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Opiniones de los lectores (2)
2.
albertovz17/03/2008, 20:09 h.
Quien no se consuela...
1.
Vicente Torres17/03/2008, 07:38 h.
¿Conviene entender que nadie en el POSE cuestiona el liderazgo de Zapatero, mientras que en el PP hay muchos que buscan colocarse en la mejor posición posible para sustituir a Rajoy?http://xpuntodevista.blogspot.com
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