SIN ENMIENDA
La renovación y el alicatado hasta el techo
@Juan Carlos Escudier - 14/03/2008
Paradojas del destino, el haraquiri público de Zaplana, primer gesto de renovación en el PP, le ha pillado a Rajoy en un balcón valenciano al lado de la fallera mayor y del presidente Camps, que estaba feliz como una perdiz viendo pasar ante sus narices el cadáver de su enemigo con el traje de Armani hecho unos zorros. Eso de renovar suena muy bien pero se pone todo perdido de sangre. Es lo que tiene.
En general, con la reformas hay que tener cuidado porque uno empieza alicatando los baños y termina cambiando las ventanas y quitando el gotelé, que es una horterada. El desescombro en el PP se ha llevado por delante a Zaplana y hará lo propio con Acebes, que es como esos recuerdos de la abuela que no se rompen ni a martillazos. La cosa no terminará ahí, que ya se sabe que los albañiles son un gremio poco cuidadoso con la loza. Hasta Sánchez Dragó, que era como un jarrón chino en la decoración de los populares, ha preferido ponerse a salvo y huir del país en dirección a la India, no fuera a ser que terminara hecho añicos en el contenedor verde junto a las botellas de sidra.
Es curioso que después de cuatro años sigamos sin conocer los gustos de Rajoy, un hombre tan discreto que conservó hasta las cortinas del baño que dejó puestas Aznar por indicación de Ana Botella. Es lógico, por tanto, que ahora que se ha liado la manta a la cabeza y parece dispuesto a cambiar hasta las cañerías, haya cierta zozobra y que alguien como Ana Pastor, su fiel y granítica encimera, tiemble ante la posibilidad de ser sustituida por otra de silestone.
Existen además combinaciones imposibles. Una silla Luis XV se da de tortas con una mesa de metacrilato, y así. Pizarro, arañado como está después de la campaña, lucirá más alejado de Juan Costa, que siempre quedará muy mono en una estantería de la habitación de invitados. González Pons queda divino como portavoz parlamentario, siempre que el foco que le ilumine no sea Astarloa. ¿Vamos de elegantes, no?
Son tiempos de mudanza en el que los partidos aprovechan para adecentar sus fachadas. En el PSOE, pese a la victoria, se esperan los cambios con relativa ansiedad, fundamentalmente en el Gobierno. Posiblemente, sea el momento de dar descanso a la actual titular de Fomento, Magdalena Álvarez, antes de que deje el país como un gruyère o -San Jordi no lo quiera-, derribe con estrépito la Sagrada Familia; y, ya puestos, procurar algún trabajo –cuanto más lejos mejor- al de Industria, Joan Clos, cuyo balance de gestión podría escribirse en una servilleta.
El que gana las elecciones tiene una gran ventaja: puede deshacerse del sofá de flores y darle utilidad en el apartamento de la playa. Para entendernos, se puede dar el finiquito a Fernández Bermejo, que de decoración entiende casi más que de Justicia y no repara en gastos, y buscarle acomodo de fiscal general del Estado, pongamos por caso. Tener el poder permite, incluso, hacer ministro a José Blanco, que el hombre tiene el capricho, o hacer vicepresidente a Rubalcaba, para que se le quite el cansancio como por arte de magia.
Ahora bien, la renovación debe servir para algo. Si la comunicación del Ejecutivo ha sido tal desastre que el propio Felipe González lo recordaba en cada mitin, habrá que alejar el cáliz de la portavocía de la vicepresidenta, que tiene otros méritos, y encontrar a Moraleda otro lugar en el mundo, que también tendrá sus méritos aunque más ocultos.
Más complicado lo tienen quienes han sufrido un terremoto y tienen la casa para el derribo. Llegados a ese punto, la única solución es la maquinaria pesada, volver a cavar cimientos y empezar a poner ladrillos si es que hay presupuesto. Es el caso de IU, aunque para colmo de males el arquitecto responsable del desplome se ha hecho fuerte en el solar y pretende pasarse cuatro años en una tienda de campaña como si fuera un okupa. Lo de Llamazares tiene delito. Ha logrado el único escaño del partido y pretende asumir sus responsabilidades conservando el sueldo, no vaya a ser que aumente el paro. Lleva razón el concejal Ángel Pérez: un señor bajito que va de verde es un marciano.
En esto se parece a Carod-Rovira, que lleva silbando desde el domingo pasado en plan distraído. En Esquerra también se han metido en obras y para dirigirlas su secretario general, Joan Puigcercós, ha dejado su puesto de conseller y se ha calado el casco para tapar las grietas del independentismo catalán. A Carod le parecía mal, no tanto porque desconfiara de Puigcercós como encofrador sino porque alguien pudiera tildarle de apoltronado. Cuando le dijeron que había pañuelos con cuatro nudos a su disposición si decidía dejar la vicepresidencia de la Generalitat, comenzó a silbar de nuevo como un poseso.
Hasta aquí las diferencias entre reformas integrales, obras menores y desahucios por derribo. Tan sólo resta mencionar el proyecto de ingeniería que planea el PNV, donde ya renovaron a José Jon Imaz para no enterrar a Ibarretxe, y ahora la momia del lehendakari ha empezado a descomponerse. Metidos en el callejón sin salida de su referéndum soberanista, los nacionalistas vascos han visto como el PSOE les pasaba sin intermitente y están de los nervios por si el coche se les cala en las autonómicas a la altura de Hondarribia. ¿Solución? Olvidarse de la consulta y hacer el paripé negociando otro Estatuto. Lo normal sería que Ibarretxe acabara en el trastero aunque éstos del PNV tienen unos gustos muy extraños.
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Opiniones de los lectores (8)
8.
jarrilla16/03/2008, 13:37 h.
Teniendo en cuenta los resultados de las votaciones ha ganado el PSOEcon claridad.Mi pregunta es ¿estas elecciones han sido transparentes y libres?Posiblemente...no.¿Hay igualdad de información? En mi opinión ...no. Bastaría hacer un estudio de las horas invertidas en las distintas televisiones,periódicos, radios y restantes medios de información en la defensa de los distintos partidos políticos. Pero el triunfo no ha sido suficiente ,ahora es necesario difuminar al adversario¿enemigo?. Basta leer a El Pais de hoy:pretende presentar a Esperanza Aguirre como la gran ambiciosa y enemiga de Rajoy ,y tambien de los jefes de las autonomias¿no parece que se está intentando repetir la disolución de la UCD?Creo que el PP no debe caer en la trampa, y aunque Rajoy no sea el mejor(creo que no lo es)debido a las circunstancias hay que apoyarle Por su parte Rajoy en su equipo debería incluir a los mejores(no a los más sumisos). Que conste que quien esto escribe no es afiliado del PP,pero creo que este partido tiene unas ideas mas avanzadas en los conceptos de unidad ,igualdad, economía, proyección exterior y cultura(enseñanza).Renovarse es mantener lo bueno anterior y corregir los defectos.
7.
Vicente Torres15/03/2008, 18:52 h.
Todo esto de los cambios está muy bien, pero una de las posibilidades y no la menor, es que los cambios, tanto en un partido como en el otro, sean a peor. El único cambio que nos puede salvar es el de las listas abiertas, que quizá pueda hacer aflorar otras caras, porque personas de otro tipo se animen a dedicarse a la política. Ahora lo que hay, se mire hacia donde se mire, es sectarismo. Y algún cuchillo que otro.http://xpuntodevista.blogspot.com
6.
Tadeoteveo15/03/2008, 16:30 h.
PUK. El PP tiene dos adversarios la izquierda y el nacionalismo periférico. El PSOE solo uno, la derecha. Digamos es un dos contra uno, pero lo que es curioso es que eso no ha sido así siempre. Se alcanzó la mayoria absoluta despues de gobernar con CiU, ¿Tan mal fué el experimento? ¿Por que Aznar inició una cruzada antinacionalista una vez obtenida esa mayoría absoluta?
Aznar empezó a enarbolar un nacionalismo español tan o mas acusado que el que se rechaza en Cataluña o pais Vasco, sin una razón clara, Quizás el atentado de ETA. Quizás un cálculo erróneo de que cada voto que pierdo en Cataluña gano dos en el resto de España. Tras el 11M, eso no cambió en absoluto y con esa táctica se fomentó el avance de ERC en Cataluña, sin quererlo el PPC se autoconvirtió en la antítesis de ERC, no del PSC y ahí están los resultados.
Todo esto es una desgracia para España porque impide tener a punto el adecuado repuesto al desgaste del PSOE que continuará gobernando una y otra vez a pesar de sus errores.
Parece que la obsesión del PP sea gobernar una España hecha a su medida, en vez de administrar la voluntad popular tal como es, con sus complejidades y contradicciones.
5.
PUK15/03/2008, 14:40 h.
Me parece bien que Rajoy haga los cambios que sean necesarios (a lo mejor empezando por él mismo, no lo sé); pero desde luego si cambia algunos de los principios fundamentales que representan al PP(Una nación de ciudadanos libres e iguales),habrá hecho un pan con unas hostias.Yo por lo menos no le votaría. Creo que es preferible perder que ganar a toda costa. Si los españoles quieren suicidarse es cosa suya. No se puede salvar a quien no quiere salvarse.
4.
Tadeoteveo15/03/2008, 12:18 h.
Tren. Como habrás comprobado en estas elecciones no basta con tener muy convencido a tu electorado y conseguir que todos vayan a votar, sino que es necesario arrancar votos al adversario o bien que se queden en casa como mal menor.
Para ello el PP ha de ser "admisible" por personas que no son incondicionales de la derecha pero reconocen los errores evidentes de ZP.Y el PP ahora no es admisible por un número importantísimo de electores. Ni en Cataluña, ni en el Pais Vasco ni en Andalucía. Esto que era evidente antes de las elecciones, ahora es palmario, no entenderlo es servirle en bandeja el Gobierno al PSOE, por muchos errores que cometa ZP. El ¡Que viene el Lobo de Carme Chacon! ha sido tan eficaz que no ha sido necesario explicar el Programa electoral del PSOE en Cataluña
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