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SIN ENMIENDA

A la niña de Rajoy le iría mejor siendo niño

@Juan Carlos Escudier - 08/03/2008

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Aunque al final de la campaña fue clonada y en algunos casos tenía hasta barba, está bien que Rajoy haya parido una niña a la vista de todos y que, lógicamente, la haya vestido de azul, con su camisita y su canesú. Se ha demostrado que tener hijas cambia la perspectiva. Fue nacer la primera hija del Príncipe y escucharle decir que discriminar a la mujer en el acceso al trono era inaceptable. Zapatero, que tiene dos, pasa por ser el abanderado de la igualdad. Y así.

En el alumbramiento, Rajoy expuso un rosario de deseos para su pequeña. Quería que tuviera familia y vivienda, que a sus padres no les faltara el trabajo –el registro de la propiedad siempre estará ahí por si vienen mal dadas-, que recibiera una educación buenísima, que hablara idiomas, que abanderara la libertad y que sintiera hondo orgullo por ser española. Puesto a desear y ya que era gratis, el venturoso padre podía haber pedido algo más, porque nada de eso le valdría hoy para ser magistrada del Tribunal Supremo o presidenta de una gran empresa. Eso sí, podría ser sin problemas auxiliar administrativa en cualquier cuerpo de la Administración del Estado. Menos es nada.

Quienes aborrecen establecer la igualdad por ley y hacen apasionados discursos sobre la capacidad del individuo y la libertad tendrían que echar un vistazo a algunas estadísticas de nuestra sociedad. Con datos de 2006 hay mayoría de juezas (un 64,13%) y un 41,61% de los magistrados son mujeres, pero sólo un 5.06 –o sea, cuatro- están en el Supremo; el Constitucional tiene presidenta, sí, pero entre sus restantes miembros -11- sólo hay una mujer; no hay ninguna en el Consejo de Estado (0 de 30); sólo hay dos entre los 18 vocales del Consejo General del Poder Judicial (11,11%); una entre los 14 miembros del Tribunal de Cuentas (7,14%); y otra en la Junta Electoral Central (7,14%). En el Consejo Económico y Social, con nutrida representación de esas organizaciones tan igualitarias como son los sindicatos, sólo hay 9 mujeres entre sus 61 representantes (14,75%).

¿Machismo? Entre los cuadros de mando del Ejército el porcentaje de mujeres va en aumento: ahora está en el 1,47%. Hay nueve embajadoras españolas por el mundo (el 8,82%), aunque de los 18 acreditados en organismos internacionales la cifra desciende hasta el cero absoluto. La Administración Pública da tanto ejemplo que cumple a rajatabla la siguiente máxima: a mayor complemento de destino, menor porcentaje de funcionarias de carrera. De esta forma, en el nivel 30 de subdirectores generales y asesores y en el 29 de subdirectores generales adjuntos y asimilados, la representación femenina no llega al 30%.

Con estos antecedentes, no es extraño que el sector privado haga de su capa un sayo en vez de una falda. Sólo una mujer ha llegado a la presidencia de una de las 35 empresas del Ibex; sólo una ha podido ocupar una vicepresidencia; y únicamente 14 han sido consejeras, es decir, un 3,69%.

Al PP le ha parecido fatal que se estableciera por la ley la paridad entre hombres y mujeres en las listas electorales, quizás porque jamás ha alcanzado el 30% de representación femenina entre sus diputados en el Congreso. Se ignora una premisa básica, que cada partido tendría que esculpir en el frontispicio de sus sedes: la mujer está tan capacitada como el hombre para la incompetencia.

En el libro gordo que Zapatero llevó a su segundo debate con Rajoy, el asunto de la mujer ocupaba dos de sus 137 páginas. La primera aludía a un cálculo extraído del Panel de Hogares de la Comunidad Europea -manifiestamente mejorable- según el cual la diferencia salarial entre hombres y mujeres en España en 2005 era del 13%; la segunda, a las tareas realizadas por el Gobierno contra la violencia de género, manifiestamente mejorables también.

La discriminación salarial es una evidencia, que se adereza con falsas afirmaciones del siguiente tenor: los contratos a tiempo parcial –aquí las mujeres sí son mayoría, curiosamente- facilitan la conciliación de la vida familiar y laboral. El panorama es el que sigue: a las mujeres se las contrata menos o con contratos temporales; ello determina que reciban menos prestaciones por desempleo y que sus pensiones de jubilación sean más bajas.

Respecto a la violencia de género, de poco vale que, como llevaba preparado el presidente, se hayan dictado 84.000 órdenes de protección, se haya atendido a 14.000 en servicios de teleasistencia, se hayan dispensado ayudas a 2.500 para cambiar de domicilio, o se haya abonado a 13.000 la renta activa de inserción. En 2007 murieron 74 mujeres y hasta el debate habían sido asesinadas otras 15.

Se puede coincidir en que la ley es buena y en que los 256 millones de euros que destinará el Gobierno este año a la lucha contra la violencia sobre las mujeres son insuficientes. ¿Por qué están movilizados todos los recursos del Estado contra el terrorismo de ETA, que ha causado cinco muertos en cuatro años, y se escatima ante este otro tipo de terrorismo, que ha provocado en ese mismo período 60 veces más funerales? ¿Por qué no se indemniza a estas víctimas del terrorismo en los casos donde el Estado ha fracasado de manera flagrante en su protección? ¿Por qué sólo en el País Vasco y Navarra se usan escoltas privados para impedir que los maltratadores se transformen en asesinos?

Este fin de semana de elecciones coincide con el Día Internacional de la Mujer. Con independencia de la suerte que corra Rajoy, su niña le perseguirá como una sombra el resto de sus días. Posiblemente, para él todo habría sido más fácil si no la hubiera tenido; y a ella le iría mejor siendo niño.

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