CON LUPA
El vendedor de crecepelo nos promete un jamón
@Jesús Cacho - 04/03/2008
En los ambientes peperos se había producido este domingo un curioso fenómeno de índole psicológica, tal vez consecuencia de las encuestas aparecidas en los últimos días: de pronto se evaporó la euforia, y la batalla se dio por perdida. Desfondamiento. La suerte está echada, repetían a media voz, o al menos tal era el espíritu con el que los fieles de Rajoy encaraban el debate de anoche.
Seguramente el bajón tenía que ver con la última de las ocurrencias del líder del PP, que ese mismo domingo había sacado a pasear a José María Aznar, un tipo que se ha convertido en una caricatura de sí mismo, una especie de teleñeco del propio Aznar, el jersey pijorosa de cashmere, la melenita al viento y esos indescriptibles gestos de histrión satisfecho de su dandismo. Lo sube al estrado y lo expone en plaza pública, se supone que para animar a los indecisos, a ese tropel de gentes que, tras darle la mayoría en 2000, le negaron el voto en 2004 hastiados de la prepotencia de franquito, y todo pareció ese domingo tan obtuso y tan necio que muchos no sabían si compadecerse del Rajoy incapaz de negarle al gran líder su minuto de gloria en plena campaña, porque no puede negárselo, o cabrearse con el Rajoy huevón que no es capaz de plantarse ante tamaña insensatez.
De modo que, entre Aznar y las encuestas, esta historia parecía vista para sentencia, hasta el punto de que en algunos círculos de la derecha la importancia del debate quedaba circunscrita a la necesidad de alcanzar una derrota honrosa el domingo 9, aminorar los daños, reduciendo en lo posible el abismo en diputados de la victoria socialista. Pero está visto que para Mariano Rajoy no hay mejor complejo vitamínico que enfrentarse a un insolvente de la astronómica proporción de José Luis Rodríguez Zapatero, que anoche quedó retratado cual pocas veces lo ha sido como el vendedor de crecepelo capaz de prometer frondosas melenas allí donde lucen relucientes cráneos.
El candidato socialista, un perfecto amoral en el más amplio sentido del término, es un enemigo formidable en el uso de la demagogia política, fundamentalmente porque, si se trata de prometer, es capaz de prometer un jamón con chorreras a todos y cada uno de los 45 millones de españoles, todos y cada uno de los 1.460 días que componen una legislatura. En la insolvencia de que hace gala, a Zapatero le da lo mismo ocho que ochenta, le importa un pimiento prometer cifras, e inversiones, y mejoras, y gastos y empleos (en la primera parte del debate anuncia la creación de 2 millones, “la mitad para mujeres”, y 20 minutos después repite lo de los dos millones, pero esta vez 1,2 para mujeres) y Observatorios y conferencias de Presidentes (sic), porque todo es etéreo, todo es gratis, todo un luminoso brindis al sol. En su liviandad, a ZP le suena que liberalizar el suelo es sinónimo de encarecerlo, y se espanta cuando Rajoy alude a esa cuestión, y así sucesivamente.
Y conste que el leonés se había preparado esta vez el examen a conciencia, hasta el punto de que las clases particulares de Miguel Barroso –la tarde del domingo entera oficiando de trainer- se dejaron notar enseguida. Polemista brillante en el uso de la demagogia –dispuesto, además a interrumpir al popular de forma constante, ante la pasividad de la señora Viza- Zapatero fue capaz de poner a Rajoy contra las cuerdas justamente en el tema, la política antiterrorista, en el que éste más se había lucido hace ocho días. Y lo hizo echando mano de la guerra de Irak y de los asesinatos del 11-M, es decir, retratándose de cuerpo entero. La respuesta de Rajoy no pudo, por eso, ser más oportuna: “usted quiere volver a ganar unas elecciones con Irak y el 11-M”.
Pero fue en la segunda mitad del debate cuando, al contrario también de lo que ocurriera el lunes 25, Rajoy remontó el vuelo para sacar de sitio a Zapatero y situarlo en su real dimensión de aventurero de la política, sin una idea concreta de España, sin ninguna idea de España más allá del chalaneo coyuntural y constante. Anoche, algunos amigos cercanos al PP me llamaron desilusionados porque no habían visto a Rajoy suficientemente duro y contundente. “Tenía que haber arrasado”, decía uno, y yo creo que estaban, están, en un gran error. El líder del PP, sempiternamente amenazado por la espada de Damocles de una izquierda sectaria que ve normal en ella lo que en la derecha es intolerable autoritarismo, estuvo donde tenía que estar, moderado en la forma y contundente en el fondo, como corresponde a una persona que aspira a ocupar el Gobierno de la nación.
Creo que, más allá de trucos verbales y argucias de trilero, a José Luis Rodríguez Zapatero le fue mal el debate de ayer, muy mal desde el punto de vista de la necesidad que tienen millones de españoles cultos, a derecha e izquierda, de saberse gobernados por un político solvente y fiable, un presidente que inspire al menos cierto grado de confort intelectual. Lo cual quiere decir muy poco en la España de nuestros días. Zapatero ha sabido captar a la perfección el perfume que hoy exhala la España anestesiada, enemiga del compromiso, reñida con el esfuerzo, huérfana de valores morales, entregada al hedonismo consumista, y eso le sobra para volver a ganar las elecciones del 9 de marzo. Le basta con lucir de nuevo su mejor cara de Bambi apaleado, como hizo anoche en su alegato final, para seguir en el machito. Ni dos ni doce debates que ganara Rajoy le servirían para llegar a La Moncloa. Es el signo de los tiempos.
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Opiniones de los lectores (159)
159. ley06/03/2008, 18:44 h.
Cuando a uno le ponen una multa por escribir en un idioma y mas si es el oficial lo que no hay es LIBERTAD y si el que aguanta sin decir eso no se puede consentir es el presidente .Simplemente no hay DEMOCRACIA ni ESTADO DE DERECHO
158. ley06/03/2008, 18:43 h.
Cuando a uno le ponen una multa por escribir en un idioma y mas si es el oficial lo que no hay es LIBERTAD y si el que aguanta sin decir eso no se puede consentir es el presidente .Simplemente no hay DEMOCRACIA ni ESTADO DE DERECHO
157.
idusdemazro05/03/2008, 09:10 h.
PCJM: el interrumpirse en un debate yo lo agradezco, pues no hay cosa mas pesada que dos monologos. El señor rajoy lo hizo en la segunda parte asesorado por alguien, que vió no favoritismos de la moderadora, sino que Zapatero interrumpia pero rajoy no, cosa que podría haberlo hecho perfectamente, y cuando lo hizo la mderadora lo permitió a los dos.
Tampoco Rajpy pidió auxilio a la moderadora,, cosa que ya es mayorcito para hacerlo, digo yo.
La verdad, no lo consdiero tan importante,,; Creo que sobre los albertos zapatero tenia que haber hablado, pero Rajoy tb, y no me vale como ciudadano que un señor candidato se excuse en el otro para no tratar un tema tan grave; Rajoy bien que sacaba la emigracion aunque ZP preferia no hablar; pues sobre la sentencia era exigible sacar el asunto.
Tampoco se trató el asunto del canon digital, punto muy atractivo del programa del Pp, al menos para mí. tampoco lo sacó-
me temo que Rajoy no tuvo la iniciativa al sacar y proponer temas en eld ebate; estos dos asuntos si los hubiera sacado, habria tenido la inicativa. Y de esa actitud no s epuede culpar al PSOE; de una mala defensa de un abogado no cabe hechar la culpa al juez,,
156.
Kike6504/03/2008, 22:25 h.
No he escuchado en las "radios" ni leido en sitio alguno una cuestión que planteaba Rajoy en su alegato final y que a mi se me antoja fundamental, dado el pelaje de nuestro PSOE. Rajoy dijo : "...cuando sea elegido Presidente, dejaré de ser Presidente del P.P y sere el Presidente del Gobierno de España...". ¿Puede el Sr. Zapatero decir lo mismo?. Más aún. ¿Puede algún dirijente del PSOE pensar lo mismo?. Zapatero dijo que el PSOE ha sio el eje vertebral de la democracia en España. Puede que sea cierto (olvidandose de los 40 años de vacaciones de ellos y su sindicato afin, tal como alguna vez le he oído al Sr. Tamames)pero lo que si creo cierto es que el eje central de la politica de Zapatero es el partido y sólo el partido. Lo demás es secundario.
155.
PUK04/03/2008, 22:16 h.
Cada uno puede ver lo que quiera en el debate. Yo en cambio veo en el discurso de ZP, un confuso montón de basura, una sucesión de cosas absurdas (Pleno empleo, con la que está cayendo),cobardes(Retirada de Irak, mientras apoya la resolución de la ONU, avalendo la ocupación), abyectas (Presumir de menos muertos por terrorismo, mientras acusa a Rajoy de utilizar las víctimas electoralmente), enfermizo(Con ese dirigirse a la cámara en un tono tan afectado que produce náuseas)y,además, maleducado con la complicidad de la moderadora.
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