TRIBUNA
Lo verde se quedó fuera del debate: ¿aparecerá en el próximo?
Vidal Coy - 28/02/2008
Si los dos líderes de los dos grandes partidos españoles que creen representar a la inmensa mayoría de ciudadanos nacionales y, se supone, ambos son sinceros y coherentes en sus apariciones públicas, habrá que concluir que el ambientalismo, la sostenibilidad, la ecología, “lo verde” en suma, ocupa un lugar muy bajo en sus sendos órdenes de prioridades, a tenor de lo visto en el debate del pasado lunes.
La preocupación por el cambio climático, que ya sufrimos, la dedicación de financiación y esfuerzos en I+D+i para mejorar la eficiencia energética, que ya se observa, y la extensión del uso de energías renovables, que ya se está produciendo, no son asuntos de capital importancia ni para Mariano Rajoy, ni para Rodríguez Zapatero. Se vió el lunes y se ha confirmado en los días que han seguido a través de los análisis hechos de ese debate.
Algunos interesados en esos asuntos mencionados pensaban –pensábamos– que quizá se pudiera dar el salto cualitativo público por parte de cualquiera de ambos líderes mayoritarios para convertir el famoso “es la economía, estúpido” en un mucho más actual y coherente “es la ecología, estúpido”. Porque a estas alturas negar que la calidad de vida, la eficiencia energética y económica, el bienestar y, al final, incluso la supervivencia estén ligados al conservacionismo significa seguir amarrado cobardemente al pasado.
Se ve en los medios, en las manifestaciones de la gente, incluso en las de algunos profesionales de la política, en las opiniones registradas públicas y publicadas: el interés por el futuro bioclimático que nos espera a corto plazo está ahí. Pero no se vio en el debate. Uno y otro –en esto casi tanto monta, monta tanto – dedicaron tan poco tiempo a esas cuestiones que, al final de la controversia televisada, resultaba ridículo contabilizar los minutos: apenas cinco en un larguísimo intercambio de más de dos horas.
¿Fue quizá porque el diálogo estuvo más pendiente del pasado que del futuro? Si así fuera, cabe desear que, ojalá, veamos un cambio de orientación el próximo lunes. Pero dio la impresión de que ni uno ni otro – ni su respectiva pléyade de asesores y consejeros – creen que la preocupación de los ciudadanos por el medioambiente necesite de respuestas y propuestas claras y decisivas. Al menos mientras lo que esté en juego sean votos.
No es nada nuevo, tampoco: basta repasar los programas de PSOE y PP para verlo. No se acaba de ligar, como sería necesario, la conservación del medio ambiente con una mejora de la eficiencia económica y, consecuentemente, del bienestar ciudadano. No se acaba de apostar decididamente por políticas ambientalistas que rompan con la inercia que arrastramos. No se acaba de ligar el crecimiento responsable y, si se quiere, ineludible con la preservación del entorno como única forma de seguir controlando nuestro propio futuro como sociedad global y como planeta. No hay propuestas de calado, se diga lo que se diga sobre los programas.
Sorprendentemente, los datos recientes que se van conociendo muestran que son algunas empresas las que están haciendo avanzar determinadas formas de energías alternativas para poder seguir produciendo más y más barato. Caso de la eólica. Y son esas mismas empresas las que encuentran cortapisas interesadas, falta de sensibilidad o ausencia de planificación para poder seguir avanzando en la extensión de otras. Caso de la solar. Aunque también hay que reseñar que muchas otras compañías con ánimo de lucro, la mayoría, siguen ancladas en el aprovechamiento máximo, puro y duro, sin reparar en costes sociales ni – ¡qué estupidez!– ecológicos. Acusan estas últimas falsamente a los conservacionistas de promover una nueva religión universal, sin admitir que ellas, con esas prácticas económicas, hace tiempo que idolatran el becerro de ladrillo, cemento, combustibles fósiles, consumo al por mayor o, incluso (los más finos), de acciones. No es de oro. Quienes lo adoran se hacen de oro, que no es lo mismo.
Con estos mimbres sale el cesto que pudimos observar en el debate. Algún estricto ecologista podría asegurar que fue un “debatazo” para las políticas conservacionistas. Bien es verdad que, por razones que no vienen al caso y que han sido suficiente y convenientemente analizadas, el enfrentamiento dialéctico giró sobre todo en torno al pasado. ¿Se hablará del futuro el lunes próximo?
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Opiniones de los lectores (2)
2.
ferpe28/02/2008, 21:28 h.
Uy, pero que injusto Sr Vidal, dese cuenta que en un debate no puede salir todo.
No obstante el PP promete entre otras cosas un Plan ambicioso de reforestación y los trasvases de los excedentes acuíferos de la desembocadura del Ebro.
El PSOE en su tónica promete .......
Bueno, seguro que algo se les ocurrirá. ¿No se le ocurrió a su amigo Saura -por cierto muy simpatico en el baile junto a Bermejo- que Murcia exportaría agua en 50 años gracias a esas cosas tan ecológicas que se llaman desaladoras y que pretende sembrar el PSOE por toda la provincia?
Pues eso, unas desaladoras por aquí y el resto lleno de molinillos para darlas energía y luego con el salitre sobrante ya se nos ocurrirá otra cosa.
Todo muy muy verde, vamos, cómo el programa de Zapatero para los próximos 4 años.
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