TRIBUNA
El final de la derecha temerosa
Elecciones 2008, Mariano Rajoy, Rodríguez Zapatero, debate
José Luis González Quirós* - 27/02/2008
El empate técnico que registran las encuestas no va a cambiar sustancialmente, por mucho que se esfuercen las respectivas campañas. Se trata de un signo del estado de opinión que oculta una realidad que, cuando asome, bien puede ser sorprendente. Visto lo visto, Zapatero, siempre seguro de sus encantos, ha accedido a celebrar dos debates con Rajoy convencido de que podría enviarlo a la lona a la primera de cambio. Visto el primer acto de anteayer lunes, es probable que el titular de la plaza no esté satisfecho en absoluto.
El candidato del PP se mostró como un contrincante muy seguro; llevó casi siempre la iniciativa, ayudado por el hecho de que le tocó comenzar; exceptuando su alegato final, francamente muy ñoño, puso en serios aprietos a un ZP que retrocedía a las cuerdas, a Iraq, a Aznar y a las supuestas mentiras del 11-M. Al recordar su legitimidad histórica, como si fuese una especie de Monarca o de Duque del Talante, se olvidó de que el personal tiene que renovarle el contrato, y de que no estaría mal que diese algunos argumentos además de dar a entender que el plazo de cuatro años se le ha ido en un suspiro.
Lo mejor de Rajoy es que fue valiente, que no se anduvo por las ramas, y que dijo lo que piensa sin miedo a ser motejado de catastrofista, crispador o xenófobo. La última refriega del debate le pudo parecer consoladora a un ZP que se arropó con sus Serrats y sus Sabinas y dejó escapar de su boca el enorme error del canon digital. El popular no se arredró, explicando que nada tiene contra la cultura, pero que no está dispuesto a callarse frente a quienes insultan de modo tan grosero a él y a sus electores.
Zapatero habrá tomado nota de que su combate no ha sido tan brillante como esperaba y tratará de aprovechar su segunda oportunidad para salir al ataque, para derribar a Rajoy. Como creo que una de las mejores cosas de Rajoy es que no ha hecho demasiado caso, ni ahora ni a lo largo de la legislatura, a la nube de consejeros de toda laya que han tratado de llevarle del ronzal, no incurriré en el error de decirle lo que tiene que hacer. Parece bastante obvio, sin embargo, que el aspirante del PP tiene que ganar electores sin perder el tiempo alimentando el entusiasmo y el delirio de los que detestan al líder socialista.
El presidente en funciones atesora méritos indudables para resultar un político equívoco y descartable, sin que sea necesario perder más tiempo en subrayar lo obvio. Rajoy tendrá que contestar, de manera breve y como de oficio, a los epítetos que le dedicará su rival, pero ganará tiempo y votos si se dedica a cultivar al electorado templado, a ese buen número de españoles que, sin gustarles ZP en absoluto, piensa que la derecha política tendría que haber hecho algo más, y algo distinto, en estos cuatro años. Se da por descontado que don Mariano ha estado trabajando en un programa basado en un análisis realista de la situación, susceptible de proponer un horizonte de futuro atractivo y hacedero, y eso está bien, y está muy bien que lo exponga, pero está obligado a hacer algo más.
La derecha tiene que aprender a ganar sin jugar siempre a la contra. Para ello tiene que deshacerse del lenguaje de sus adversarios, del cúmulo de tópicos bienpensantes y rigurosamente inexactos con que lo que llamamos izquierda se ha apoderado del pensamiento dominante. La izquierda le endosa subliminalmente sus valores a la derecha, imponiendo un lenguaje y unos supuestos que la derecha raramente se ha atrevido a desechar. Una de las novedades de Rajoy es que se ha atrevido a hacerlo y así debe continuar, sin agresividad, tranquilamente.
Agotadas sus reivindicaciones sociales y destrozado su modelo económico, ZP apunta ahora a la titánica tarea de salvar la tierra, aunque sin abandonar del todo las posiciones de la izquierda clásica, a pesar de que sabe que nadie (ni él mismo) cree en ellas, razones por las cuales defenderá siempre a Castro (ahora a su hermano Raúl) o a Chaves, y seguirá teniendo una simpatía de fondo con las bandas violentas. La derecha debería aprender de esa forma de coherencia, porque en ella se basa la fortaleza sentimental de las opciones políticas. Por eso ha acertado Rajoy al defender a las víctimas o al no desdecirse en su rechazo a la chulería de los nuevos canonistas.
El candidato popular debe mostrarse tal cual es, como un conservador consecuente, como alguien que cree más en la sociedad que en los políticos. Rajoy debe insistir en que la misión del gobierno no consiste en hacer más progresistas a los ciudadanos, sino en prestar con eficacia y buen control una serie de servicios esenciales, es decir, no cualquier clase de servicios. El Estado no está para dar cobijo a los políticos ni para emplear a sus familiares o para garantizar pingües beneficios, que pagamos entre todos, a quienes cantan a su son. Rajoy no se debe ofrecer simplemente como alguien que no va a cometer los excesos de Zapatero, sino como alguien que cree que los españoles, iguales ante la Constitución y la ley, somos lo suficientemente mayores como para que alguien se dedique a regalándonos derechos, paces y milagros varios a precio de saldo.
*José Luis González Quirós es analista político y escritor.
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Opiniones de los lectores (16)
16.
FernandoFF27/02/2008, 20:38 h.
El mirar tanto hacia la izquierda de Rajoy fue una fallo imperdonable para un debate televisado. Ninguno de los dos tuvo dominio de cámara y cierto que saliendo antes, Rajoy llevo la iniciativa pero su resbalón final le hizo perder valor táctico. A ver como sale de jugar al revés.
Su frase acusatoria "agredió a las cvíctimas" no corresponde a un político que aspire a la jefatura de gobierno. Debió haber cuidado más el lenguaje y haber elegido otra palabra correcta en oratoria de estado. Desde luego su cierre fue penoso, peor que "buena suerte" cinematográfico de ZP.
15.
stoker27/02/2008, 20:26 h.
Zapatero y el psoe son el circo de españa, cada declaración que hacen los deja más en ridículo.
http://aja-city.myminicity.es/env
Entrad y comentad lo que queráis.
14.
adolfooliveros0127/02/2008, 19:10 h.
La campaña electoral del PSOE de ZP está basada en el miedo :
¡ Que viene ETA ! ¡ Que viene el PP ! ¡ Que vienen los fascistas ! ¡ Que viene la derecha !! ¡ Que viene Bush !! ¡¡ Que viene Bin Laden ! ¡ Que viene Franco ! etc, etc.
Este PSOE de Zp ha caído en las cloacas de la miseria política, intelectual y ética.
Váyase ZP !!!
13.
phc27/02/2008, 15:51 h.
Es cierto que la derecha vive en ese permanente complejo de reconocer que es de derechas. Y eso es algo cuyo mérito debemos otorgar a la izquierda de este país. Han conseguido enraizar esa imagen de derecha=fascista antidemócrata y el PP como representante de esa derecha pierde el tiempo intentando convencer a quien no quiere ser convencido.
Nada une más que un "enemigo" común y ese, ahora, se llama ZP (observen que digo ZP y no PSOE). Rajoy no tiene que preocuparse de los votantes situados más a la derecha, ese voto es seguro. Aunque a éstos no les guste el PP por considerarlo en su opinión, excesivamente moderado, siempre lo van a preferir a Zapatero. El votante al que hay que convencer es el que, aún reconociendo que el PP no es el doberman que algunos pintan, tienen enraizado en su subconsciente ese "erre que erre" de la "derecha extrema" que tanto le gusta repetir al totalitario de ZP.
12. Elphin27/02/2008, 15:18 h.
Si algo hemos de aprender de esta legislatura es a temer al poder totalitario. La solución que se quiera dar a la infamia de esta legislatura tiene que pasar por una autolimitación del poder político, por el abandono por parte del Estado de la esfera de los derechos individuales. Por eso no estoy de acuerdo con los que dicen que son todos iguales. Hay una profunda brecha en la concepción del poder y de las libertades ciudadanas. Es toda una antropología la que está en juego
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