TRIBUNA
Falta conciencia ciudadana y determinación política para acabar con la plastificación de la vida
Vidal Coy.- - 14/02/2008
Los plásticos se han convertido en el elemento primordial de nuestras vidas, sólo por detrás del petróleo y del gas, de los que se derivan. Todo es plástico, en su acepción más amplia, a nuestro alrededor. Tocamos plástico a todas horas, en todos sitios. Y no nos podemos deshacer de él. Un elemento altamente contaminante, porque no es biodegradable ni a medio ni a corto plazo (tarda unos 500 años en empezar el proceso), y presente en la totalidad del planeta debería provocar una reflexión: ¿Qué hacer para no usarlo y/o para que no siga contaminando el planeta?
Es difícil, aunque sólo sea mentalmente, rebobinar y retrotraernos a aquella época en que fue inventado el plástico a principios del siglo pasado. A los primeros plásticos entonces producidos les quedan unos 400 años para empezar a ser reasimilados biológicamente. Este duradero derivado del petróleo ha servido para abaratar los costes de producción de muchos utensilios que eran más caros porque usaban otros materiales. Consecuentemente, fue y es signo y causa de la popularización del consumo, de la popularización de la tecnología y de su abaratamiento. Miramos alrededor y encontramos plásticos en todas partes, en todos los utensilios y objetos de uso cotidiano.
Con este material tan resistente ha pasado históricamente lo mismo que con su matriz petrolera: ambos han sido motor y símbolo de la extensión del desarrollo. Frente a los materiales nobles, el plástico fue la base palpable e ideológica por excelencia en la que se asentó la generalización del consumo popular. La Humanidad del consumo se dejó atrapar por ellos –plástico y petróleo– y por su cultura adjunta de usar y tirar, hasta el momento en que el encarecimiento y el uso excesivo empezaron a pedir a gritos una regulación, una moderación en su consumo y hasta su sustitución en la medida que fuera posible.
La imposibilidad de biodegradarlo a corto plazo ha hecho que la técnica encuentre la única manera de que contamine lo menos posible: reciclarlo, volver a usarlo, para que no quede abandonado en vertederos o, lo que es peor, en cualquier lugar, amenazando la biodiversidad. Parece fuera de alcance la solución ideal de dejar de fabricarlo. Al reutilizarlo, por lo menos se evita que se siga produciendo en la misma cantidad. Aunque esto no deja de ser más que una medida paliativa, no definitiva. Del mal, el menos. No obstante, se ha avanzado, hay que reconocerlo, y el sector pionero en este asunto es la también denostada industria de locomoción.
Vehículos 'reciclables'
Un automóvil moderno que quiera ser apreciado como tal puede tener hasta un 60% o un 70% de sus componentes construido en cualquiera de las múltiples variantes del plástico. Desde hace más de una década las marcas intentan atraer clientela con el señuelo de que el 20%, el 30%, o incluso hasta el 60% de los componentes de un vehículo son reciclables.
El consumidor es sensible a esos reclamos pues la conciencia de que aumenta exponencialmente la velocidad de degradación del planeta se está instalando en el subconsciente colectivo del ciudadano globalizado. Pero mientras la toma de conciencia sobre la perniciosidad del plástico está casi generalizada cuando se habla de grandes objetos de consumo, como un automóvil, no ocurre lo mismo cuando se examinan las actitudes diarias y personales frente a ese material cuyo componente esencial son los polímeros.
En lo que a nuestro popular material en sus múltiples formas se refiere, el ejemplo de la industria automovilística no ha sido seguida por otras. Llama la atención que la tecnología aplicada a los automóviles y algunos otros productos tecnológicos para mejorar el uso del plástico no haya tenido parangón en más sectores. La diligencia, aunque tardía, mostrada por la industria de automoción –cuestión de precio, no nos engañemos – no ha sido seguida en España ni por los consumidores en general ni por los mayores distribuidores de las 100.000 toneladas de bolsas de plástico que se producen al año: supermercados y similares. Resulta que nuestro país es quizá el de Europa donde más plástico abandonado, bajo forma de bolsa, se ve por todas partes.
El Plan Nacional de Residuos pretende que esas 100.000 toneladas de bolsas de plásticos queden reducidas a 30.000, que ya son toneladas, para el año 2015. Los ecologistas critican esa fecha y esa cantidad por ser poco ambiciosa. Comparan, como lo puede hace cualquiera, con el uso de esas bolsas en cualquier país de nuestro entorno y urgen a ponernos al nivel que nos corresponde. Según Los Verdes, solamente se consigue reciclar el 10% de las toneladas que se usan anualmente. El resto lo vemos sobre todo en vertederos. Pero también, a diario y notablemente, en calles, jardines, montes, playas, ríos, etcétera.
En los grandes estados con los que nos comparamos la bolsa de papel obtenida de almidones es objeto de uso común en supermercados y todo tipo de tiendas al por menor. Comparemos eso con lo que hacemos aquí. Cobrar por las de plástico para desincentivar su uso dio un resultado solamente momentáneo en donde se intentó. Por ejemplo, en Irlanda. Aunque allí también existe un plan de sustitución progresiva por las de papel.
En España, las quejas de los fabricantes de bolsas de plástico intentan retrasar la aplicación del plan del Ministerio del Medio Ambiente, aunque sería de ilusos pensar que no se vaya a llevar a cabo. Falla aquí la toma de conciencia ciudadana, pues al consumidor, y no hay más que verlo en cualquier comercio de alimentación, no le importa llevarse muchas bolsas medio vacías, en vez de la mitad totalmente llenas. Total, son gratis.
Probablemente, cobrar por cada bolsa de plástico, por poco que sea, ayudará a que el consumidor no las use con tanta alegría como hasta ahora. Mientras tanto, seguiremos viviendo en un entorno que, además de utilitariamente, estará visualmente plastificado por los desechos de nuestras visitas al supermercado.
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Opiniones de los lectores (5)
5. Lola.18/02/2008, 11:48 h.
Me daría bastante "corte" que para solucionar un problema de comportamiento humano tuvieran que ponerme un impuesto. ¿Por qué las bolsas acaban en los vertederos o abandonadas indiscriminadamente? ¿Quizá porque no hemos hecho con ellas lo que debemos? Las bolsas de plástico se reciclan en el contenedor amarillo. Si depositamos los envases en una bolsa de plástico, estaremos reciclando el contenido y el continente. Según un estudio del Instituto Vienés GUA, una bolsa de plástico contiene energía suficiente para iluminar una bombilla de 60W durante 10 minutos. Esto quiere decir que mediante su reciclado mecánico en otros productos plásticos, o mediante la recuperación energética de su poder calorífico, las bolsas de plástico siguen siendo un recurso valioso tras su vida útil. Saludos.
4.
albertovz14/02/2008, 11:10 h.
Cobrar el valor real del plástico ayudaría a resolver el problema...
3.
antonio1114/02/2008, 10:23 h.
Totalmente de acuerdo con el artículo. Sólo una matización: cuando al principio del artículo habla de que el plástico es lo más consumido después del petróleo y el gas, cae en la confusión de diferenciar petróleo y plástico, que son lo mismo. Así que tengamos en cuenta que el consumo de plástico engorda nuestro déficit externo, ya que somos totalmente dependientes de las importaciones de petróleo.
Por otro lado, da la casualidad de que viví en Bélgica hace 4 años, cuando se estaba implantando en los supermercados el uso de bolsas de papel. Para hacerlo, usaban un período transitorio de como 4 meses en los que se seguían usando las bolsas normales, pero avisaban de que a partir de cierta fecha dejarían de estar disponibles y sólo habría tres posibilidades:
1- Traerse el carrito, bolsa o cesta de casa. O sea, lo que hacía todo el mundo cuando yo era pequeño (nací en 1975).
2- Comprar unas bolsas de plástico reciclable muy resistentes y que vendían como a un euro.
3- Comprar bolsas de papel, también resistentes y de buena calidad, que vendían bastante más baratas que las de plástico.
Todo es cuestión de voluntad política, podríamos hacer lo mismo en España.
2.
mon200714/02/2008, 09:29 h.
Muy bien de hablar de plásticos. Recomiendo que os descarguéis (esta es mi respuesta a la SGAE y al impuesto revolucionario llamado canón) la canción de Rubén Blades, la chica plástica...
Es una canción de los 70´s pero se aplica cada vez más a la sociedad en la que vivimos (ojo, los progres están incluidos...)
1.
PJCM14/02/2008, 08:46 h.
Confiaba en que hoy tendriamos un articulo suyo, pero lo que esperaba es que no fuera sobre los plasticos, ¿tambien el dinero de plastico?.
Habia motivos locales para pegeñar un buen articulo.
Esa reforma de un atico de propiedad oficial que nos ha costado a los contribuyentes 250.000€, hecho por el candidato del PSOE por Murcia, y Ministro de INJUSTICIA.
Tambien podia haber comunicado a los lectores de El Confidencial del archivo de las denuncias hechas por el PSOE contra dirigentes del PP por corrupción en Puerto Mayor y Finca lo Poyo.
Esos dos hechos fueron base de sendos articulos publicados en este digital y esta feo no darles a sus lectores la solución definitiva.
¿Cuantas denuncias hechas por el PSOE han sido archivadas?. ¿15, 20, 25, 30? ¿No lo sabe?, se lo voy a decir 34 denuncias archivadas por los Juzgados. Buena tactica de presentar denuncias para despues exigir la dimisión de los denunciados.
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