TEATRO
Extraños en un tren

María Pastor y Andrés Rús, las desavenencias de una pareja.
@María José S. Mayo - 09/02/2008
MÚNICH-ATENAS

Dirección: Peter Böök.
Autor: Lars Noren.
Intérpretes: María Pastor y Andrés Rús.
Lugar: Sala Guindalera. Martínez Izquierdo, 20. Madrid
Teléfono: 91 361 55 21.
Horario: Viernes a domingos a las 20 h.
Fecha: Hasta el 30 de marzo.
Precio: 15€; grupos, 10€.
www.guindalera.com
El recientemente desaparecido Ingmar Bergman supo traducir como nadie las enormes contradicciones de la vida en pareja. Fue en su película Secretos de un matrimonio, un continuo tira y afloja entre dos seres condenados, a pesar de todo, a quererse. De la mano del director Peter Böök, se estrena en nuestro país una de las dramaturgias de otro sueco, Lars Noren, un autor reputadísimo en su país y una de sus figuras con más visibilidad internacional. Múnich-Atenas es una pequeña obra que se pregunta, como el citado trabajo de Bergman, sobre las estructuras que sostienen una relación sentimental llena, como esta, de continuas discusiones, de mentiras, de reproches, celos y discrepancias varias, pero en las que el motor del deseo parece seguir funcionando de una manera subterránea.
La excusa es un viaje en tren de Múnich a Atenas en el que, como todo desplazamiento en realidad, no importa de dónde se parte y a dónde se llega, sino lo que sucede entre medias, el propio movimiento. A lo largo de sus distintas estaciones, -Salzburgo, Ljubljana-…- van conociéndose detalles del pasado y de los proyectos futuros de esta pareja, se atisban pequeños detalles de sus personalidades, pero lo que importa es el choque entre ambos, el continuo tira y afloja de su presente.
El montaje sabe mostrar acertadamente ese muro infranqueable, esa línea invisible que los separa racionalmente y que sólo lo más puramente irracional, el deseo, es capaz de franquear. Pero, no obstante, se observa una ausencia de ritmo en ese tira y afloja psicológico-sentimental que da al montaje un aspecto entrecortado. Igualmente, la pareja protagonista acusa una clara falta de química, un aspecto que precisamente otorgaría ese resquicio de conexión necesaria, esa latencia de sentimientos que solo eclosionan en momentos puntuales dentro de ese continuo desencuentro en el que se les quiere mostrar inmersos, cada uno en su propio monólogo.
Múnich-Atenas posee una escenografía humilde aunque adecuada, pero se echa en falta un mayor juego con el sonido, porque en muchos momentos se nos olvida que sus protagonistas viajan en tren. De esta forma el montaje posee un interesante punto de partida, unos actores solventes, María Pastor y Andrés Rus, pero inmersos en un viaje expectante que no termina de adquirir forma.
LO MEJOR: La cercania de los actores con los espectadores.
LO PEOR: La acuciante falta de ritmo.
En cartel en Madrid:
ARGELINO, SERVIDOR DE DOS AMOS
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