DOS PALABRAS
Acierto de Rajoy que pone en evidencia, una vez más, el cinismo y la demagogia de la izquierda
@Federico Quevedo - 08/02/2008
Si yo tuviera que manifestar una creencia firme, aun a sabiendas de que esa creencia es una utopía, ésta sería la de un mundo sin fronteras, en el que los hombres pudieran desplazarse de un país a otro y cambiar su hábitat sin trabas ni cortapisas. Ese sería –lo es para cualquier liberal que se precie- el modelo perfecto de sociedad abierta, caracterizada por un racionalismo crítico, libertad individual y tolerancia. Pero ni siquiera Popper fue capaz de visualizar ese mundo, y su sociedad abierta tampoco podía ser perfecta porque, de hecho, entre los enemigos de esa sociedad abierta se encuentra un malentendido multiculturalismo con el que la izquierda europea ha abierto las puertas a la invasión cultural de sociedades que no respetan los modos y costumbres occidentales y, por el contrario, buscan la imposición de otros modos y costumbres que nada tienen que ver con los principios de igualdad y libertad que nos son propios.
Es un hecho, indiscutible, que para la sociedad española la inmigración se ha convertido en un problema, y así lo detectan los sondeos, principalmente el del CIS que es el que más acierto tiene en señalar las principales preocupaciones de los españoles. Un problema no por el hecho en sí de la inmigración, que es un fenómeno perfectamente comprensible y, en muchos casos, necesario, sino porque es evidente que la confluencia de diversas culturas genera inevitables tensiones. Hasta hace bien poco la izquierda se enfrentó a la inmingración con una política de puertas abiertas y de defensa del multiculturalismo, pero a la larga los países que llevaron a cabo esa política se han visto abocados a la aparición de guetos culturales que, en algunos casos –y tenemos reciente la experiencia francesa-, han acabado por generar enormes problemas de convivencia y de seguridad ciudadana. En España todavía no hemos llegado a esos extremos, pero vamos camino de hacerlo y ya han aparecido guetos en algunas ciudades importantes. Pero, sobre todo, de lo que se trata es de evitar que los nacionales vean la llegada de extranjeros como una amenaza, y para eso solo se consigue sustituyendo el multiculturalismo por la integración.
¿Cómo hemos hecho frente al problema de la inmigración? Probablemente todos los gobiernos hayan cometido errores, sean del PSOE o del PP, errores nacidos de la propia incomprensión de un problema que ha venido a sorprendernos casi de sopetón. Pero, sin duda, la mayor de las equivocaciones fue aprobar una regularización masiva de inmigrantes que –ahora lo reconocen los socialistas en privado- solo sirvió como efecto llamada, y lo que debía resolver un problema creó otro mayor, ya que hoy volvemos a tener una población de extranjeros en situación irregular muy numerosa, alrededor de un millón de personas. Y se acabó. No ha habido desde esa medida del año 2006 ninguna otra actuación relevante en materia de inmigración. Este Gobierno ha demostrado una ausencia absoluta de ideas. Probablemente porque esta izquierda española, al contrario que la europea, ha seguido buceando en la nostalgia de las sociedades multiétnicas en las que se reconocen las diversidades de los recién llegados, pero se olvida que para que el pluralismo sea positivo ese reconocimiento debe ser mútuo o de lo contrario, como denuncia Sartori, se fabrican y multiplican diferencias que se acaban aislando en guetos culturales.
Por eso la propuesta de Mariano Rajoy acierta, porque comparte la preocupación de una sociedad que, al contrario que sus políticos que se dejan llevar por lo políticamente correcto, ve más allá de sus propias narices y atiende al verdadero problema que genera una inmigración desordenada: la no integración y sus consecuencias. Me refiero, por ejemplo, a esa demagógica manía de no querer vincular inmigración y delincuencia, cuando lo cierto es que, siendo verdad que la inmigración no es en sí misma un foco de delincuencia, también lo es que las sociedades más ricas atraen tanto al honrado como al delincuente que espera conseguir en esas sociedades más beneficios de su actividad criminal que en los países pobres en los que viven. La población reclusa extranjera crece de manera exponencial al crecimiento de la población inmigrante, y ese es un dato al que no podemos cerrar los ojos. La integración, por tanto, es la clave del éxito de una inmigración ordenada, en beneficio tanto del país receptor como de los propios extranjeros que vienen a trabajar y en busca de una vida mejor, legítima aspiración de todo ser humano.
El Contrato de Integración, de ciudadanía o como quiera llamársele, no es nuevo. La propuesta nació, precisamente, en el seno de una de las ‘izquierdas’ que más han evolucionado en una sociedad moderna y abierta abandonando los clichés rancios y caducos del marxismo y la socialdemocracia: el Laborismo británico. Sin embargo, la izquierda española ha reaccionado con evidente nerviosismo a una propuesta inteligente y seria, y lo ha hecho como acostumbra, con una desmesurada salida de tono calificando la propuesta de “xenófoba”, de “racismo”, de “fascismo”, etcétera, etcétera. Y, por cierto, no deja de tener cierta gracia que los mismos que han incluido en el currículo escolar una asignatura con la que se quiere imponer a los alumnos un determinado modelo de sociedad, se echen las manos a la cabeza porque el PP quiera que los inmigrantes se comprometan a vivir de acuerdo a ese modelo de sociedad.
Porque si el PSOE ve oportuno enseñar a los alumnos las diferencias entre una madre hippy y un padre conservador, ¿porqué no se le puede exigir a un inmigrante que acepte que una mujer pueda llevar minifalda sin faltarla al respeto por ello e insultarla, como hacen muchos musulmanes? O que comprendan que en este país existen unas normas de convivencia e higiene contrarias al hacinamiento en los llamados pisos patera, aunque no esté regulado por ley. No se trata de un manual de ‘buenas costumbres’, como irónicamente asegura Rubalcaba, sino de la costumbre como fuente del derecho y sobre la base de su naturaleza jurídica. Pero la alternativa socialista es el choteo y la burla de un asunto que, para su propia desgracia, la mayoría de la sociedad considera muy seriamente y con preocupación.
El problema de fondo es que esta izquierda no ha resuelto todavía muchas de las contradicciones en las que vive desde que llegó al poder de la mano de Rodríguez en marzo de 2004, y eso le impide pararse a reflexionar sobre el verdadero alcance de muchos de los problemas que aquejan a nuestra sociedad y, mucho menos, darles solución. La propuesta de Rajoy encaja perfectamente con el modelo de respuesta que países como Francia y Gran Bretaña están dando a la inmigración, después de haber caído en la cuenta del enorme error que ha supuesto el multiculturalismo para la convivencia, y no creo que Rubalcaba piense que Tony Blair es un racista incorregible y un facha redomado. Pero, es más, supone poner en evidencia la nula capacidad del PSOE para ofrecer alternativas serias a los problemas de la sociedad. Todavía encallados en una propuesta, la de los 400 euros, que por precipitada ha resultado ser una farsa de números y matizaciones de todo tipo, el PSOE no es capaz de presentar al país un programa serio de Gobierno que no sea una pura entelequia.
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Opiniones de los lectores (114)
114.
lalola11/02/2008, 13:19 h.
Una pequeña muestra del "talento" de Victor Manuel:
ODA A FRANCO:
Hay un país
que la guerra marcó sin piedad.
Ese país
de cenizas logró resurgir.
Años costó
su tributo a la guerra pagar.
Hoy consiguió
que se admire y respete su paz.
No, no conocí
el azote de aquella invasión).
Vivo feliz
en la tierra que aquél levantó,
Gracias le doy
al gran hombre que supo alejar,
esa invasión
que la senda venía a cambiar.
Otros vendrán
que el camino no habrán de labrar.
Él lo labró,
a los otros les toca sembrar.
Otros vendrán
que el camino más limpio hallarán.
Deben seguir
por la senda que aquél nos marcó.
No han de ocultar
hacia el hombre que trajo esta paz,
su admiración,
y por favor,
pido, siga esta paz.
Bonito ¿eh?
lalola
113.
voltaire09/02/2008, 13:11 h.
Creo que todos somos conscientes de que la inmigración crea problemas, sobre todo si los venidos traen valores (no cultura, que es algo mas amplio) que entran en contradicción con los que mayoritariamente compartimos en nuestra civilización occidental. Pero la cuestión no es constatarlos o exagerarlos, como hacer el Sr. Quevedo, sino paliarlos (para evitarlos sería preciso una "solución final" y ya sabemos lo que eso significa: matanza de armenios por turcos, genocidio en Ruanda, campos de exterminio en la Alemania nazi, y suma y sigue). El Sr. Rajoy se ha inventado un "remedio" que no sabemos que es, pero que me suena a bálsamo de fierabrás. A lo mejor es una declaración del inmigrante por la que se compromete a ser buen español y unos cursillos de educación para la ciudadanía (¡horror, eso es cosa de ZP!). Seguro que esos inmigrantes indesables se van a negar en rotundo a aceptar semejantes exigencias y desistirán en su empeño de buscar una vida mejor, quedándose en su casita tan ricamente. Gracias Sr. Rajoy: problema resuelto.
¡Y esos sociatas con sus milongas de para eso estan las leyes!...
112.
Kyara08/02/2008, 19:32 h.
A estas alturas, ¿un vídeo de los artistas subvencionados por ZP le sirve al PSOE para ganar algún voto?
¿Alguien se va a enterar ahora de que Sabina, Bardem y todo su clan quieren y necesitan (sino a ver de qué van a vivir) a ZP en el poder?
111.
candelario08/02/2008, 19:24 h.
110 pater famili: Brillante exposición a la que añadiría un comentario sobre la falta de talento artístico de algunos de estos señores que intentan suplir- y no consiguen -con demagogia y sectarismo creciente.
110.
pater famili08/02/2008, 19:14 h.
Evidencia 5: Los "artistas" y "titiriteros" graban y promocionan un video pro-ZP. Son estómagos agradecidos y parásitos del poder socialista que les da de comer. Porque los Sabinas, Belenes, V.Manueles, etc. muy ricos ellos de dinero de qué comerían hoy?. De sus creaciones?. De sus ventas actuales?. No, hoy comen del pesebre y cumplen fielmente su función para goce de ZP y para guía del personal adoctrinado y menos inteligente: la mayoría social de izquierdas.
Comenten ustedes.
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