DOS PALABRAS
Caso Severo Ochoa: de la hipocresía de la izquierda y el desprecio que parece tener a la vida
@Federico Quevedo - 30/01/2008
A la izquierda le fascinan los mártires. Los mártires políticos, se entiende. Da igual que haya razón o no en la destitución de un personaje como el coordinador del equipo de anestesistas del servicio de urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, Madrid. Lo que importa para la izquierda es haber encontrado un mártir de su causa contra el PP. Y si para eso tiene que demostrar un colosal desprecio por la vida de seres humanos a los que, cuando menos, se les aplicó una dudosa sedación que acabó con su existencia, no parece tener muchos escrúpulos en hacerlo. Es la misma izquierda que defiende la eutanasia activa y el asesinato masivo de niños antes de nacer, pero es a lo que nos tiene acostumbrados: antes que defender los derechos de los más indefensos, están las causas propias de la progresía más rancia y totalitaria.
Vaya por delante mi más absoluto respeto a la decisión judicial, aunque no la comparta. En esto, lo demócratas tenemos que comportarnos de manera distinta a como, por ejemplo, hace Ibarretxe, que sólo respeta las decisiones judiciales que le convienen. La justicia tiene mecanismos para que los damnificados puedan recurrir si consideran que, valga la redundancia, no ha sido justa, y en eso hay que confiar si es que los familiares de quienes fallecieron en extrañas circunstancias quieren seguir adelante con sus denuncias. Pero lo cierto es que desde que el doctor Luis Montes dejara su puesto por decisión de la Consejería de Sanidad, entonces bajo la batuta de Manuel Lamela, los fallecimientos en el servicio de urgencias se han reducido a la mitad: de una media de 250, a menos de cien.
Sólo ese pequeño detalle debería hacer reflexionar a muchos. Porque, mientras la izquierda convierte a Montes en un mártir, lo cierto es que este personaje de dudosa moralidad y al que yo no le confiaría ni las llaves de mi coche y, mucho menos, mi vida, lo cierto, decía, es que fue apartado de su cargo en una decisión discrecional del consejero Lamela que correspondía a la prerrogativa propia de su cargo. Y es que Montes era, a su vez, un cargo de confianza, es decir, que su puesto lo tenía por designación y, por lo tanto, estaba sujeto a esa discrecionalidad, como cualquier otro cargo de confianza. Quiere decir esto que si a Montes se le hubiera apartado del cargo sin mediar una denuncia por mala praxis médica, nadie se habría enterado y, desde luego, la izquierda no lo hubiera elevado a los altares del marxismo-leninismo.
Pero, fíjense hasta donde llega la capacidad de manipulación de la izquierda. Según todos los medios alineados con la causa totalitaria, desde La Secta hasta PRISA, la sentencia dice que no hubo mala praxis médica. Y no es verdad. Lo que dice la sentencia es que al no haber autopsias que acrediten el nexo de unión entre el fallecimiento y la mala praxis médica, ésta es indemostrable, por lo que debe de eliminarse como referencia del auto. No dice que no la haya habido, sino que no es demostrable. Aquí, por supuesto, radica mi discrepancia dentro del respeto con la jueza, ya que parece que se sitúa por encima en conocimientos de los peritos encargados por el Colegio de Médicos y el propio juzgado. Los primeros acreditan la mala praxis y, los segundos, van más allá y la señalan como causa de las muertes.
Pero, en fin, habrá que asumir el don de sabiduría de la jueza mientras una instancia superior no lo remedie. Pero una cosa es lo que diga la jueza, y otra lo que parece que de verdad fue y, en cualquier caso, lo que hay que agradecerle a la Consejería de Sanidad es que, en un caso como este, se pusiera la venda antes de la herida y tomara decisiones que, finalmente, han tenido un resultado positivo a la vista del descenso del número de muertes en el servicio de urgencias del Severo Ochoa. Eso es lo que los ciudadanos tienen que exigirle a sus políticos, que reaccionen ante situaciones que, aparentemente, son de dudosa factura. Y de hecho, la Consejería hizo lo que debía, es decir, apartar a un cargo de confianza de su puesto por haber perdido la idem, y poner toda la información disponible al servicio de la Justicia. Lo que no hizo la Consejería fue denunciar a Montes, ni a ninguno de los médicos, aunque es verdad que los puso de vuelta y media, pero tenía sus razones.
Ahora debatimos sobre la imagen de este galeno, y sobre el daño que se le ha hecho pero... ¿y los que han fallecido mientras él era coordinador del equipo de anestesistas del urgencias? ¿De esos quién se acuerda? ¿Quién puede asegurar, al cien o cien, que no murieron a causa de una mala praxis? Yo no, desde luego, ni creo que ninguno de los que, seguramente, desde el primer momento tuvieron una duda razonable sobre el caso, entre ellos el entonces líder del PSOE en la Comunidad de Madrid, Rafael Simancas, que acusó públicamente a Montes de practicar “eutanasias masivas”. ¿Lo ven? La izquierda es siempre así de hipócrita, pero qué se le va a hacer, es lo que tenemos.
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Opiniones de los lectores (360)
360. Quiero opinar12/02/2008, 11:27 h.
Como sanitario y trabajando hace muchos años con enfermos terminales ,me sorprende encontrar tanta opinión sobre la practica médica en personas que nunca han convivido con un enfermo de estas características ,asi como con sus familiares y con toda la miseria que conlleva la muerte entre dolores y estertores. Hay términos que se han empleado en debates sobre este caso que la mayoria de los que lo han usado no conocen su significado;ENFERMO TERMINAL:Paciente en muerte inminente no reversible,agónico,no consciente ,que presenta signos de dolor o dificultad respiratoria.SEDACION:Medicacíón que disminuye la sensibilidad y el nivel de consciencia ,se emplea en pacientes terminales con signos de sufrimiento.Puedo asegurar que a ningún médico nos gusta ver morir a nuestros pacientes.
359.
el farero30/01/2008, 22:31 h.
Pijud,si estamos hablando de lo que piensan y como le pueden ayudar a tomar una decision,LOS MEDICOS,conjuntamente o inicialmente a instancias de los familiares de esos cuerpos sufrientes.
Los Jueces,vienen por alguien les ha llamado,si no no hubiesen venido.
Y por eso,es muy importante que los medicos,los que diariamiente se encuentran con los enfermos terminales,los que por su experiencia y conocimientos,conocen y saben cual es la evolucion de esas personas,lo que que conjuntamente y a instancia de parte,en esto casos los hijos o familiares de esos,deben decidir que hacer y como hacer para que aquellos que JAMAS,pueden volver a una vida de los minimos para poder tenerle apego,digan lo que quieren,como lo quieren.
Los jueces,solo vienen cuando alguien ha considerado que lo hecho es lo que no se querian.
En el caso de Leganes,desconozco como surgio y como se politizo.Lo unico que si se,es como a unos medicos,que llevan años en su profesion,se les ha vejado,se les ha apartado,se les ha utilizado como los malos de todo.Y a eso Pijuz,no hay ni derecho,etico ni derecho juridico.
358.
pijud magnificud30/01/2008, 21:55 h.
ASQUEADO: ¿Tal vez debería haber escrito "Soberano bagaje intelectual"?
¿O "Esplendido"?
¿Porque "Gran Duque de Alba bagaje intelectual" igual suena ofensivo, no?
357.
pijud magnificud30/01/2008, 21:51 h.
ERROZATE: Haberlo dicho, hombre.
Deseoso de salir en defensa de sus incontestables alocuciones que estaba yo y usted remoloneando por el forito de Casado.
Nada,nada, dos frotes de arnica, un pis, un sueñecito y mañana, Victor y usted, como nuevos.
Dispuestos a recibir otra racion, ¿supongo?
356.
pijud magnificud30/01/2008, 21:42 h.
No FARERO. No estamos hablando de lo que piensen ni los jueces ni los medicos.
Estamos hablando de vivencias y opiniones absolutamente personales, algunas mas respetables que otras, según mi modesto entender.
Ayer y hoy me he hartado de oir a cierto tipo de personas, de moral mas que cuestionable, pedir respeto a las sentencias judiciales. Son las mismas personas que usan el dolor de otros para, tergiversando absolutamente una sentencia, echar en cara a unos señores el haber tomado una decisión absolutamente razonable ante las denuncias presentadas y que la sentencia, en NINGUN MOMENTO, desacredita.
Insisto, es usted, y muchos otros, muy dueño de querer aliviar su dolor y acortar su vida si es el caso. Pero a este señor no le denuncio nadie por hacer eso, se le denunció por hacerlo con personas que en ningún momento le solicitaron tal ayuda.
Ayuda que, por otra parte, eticamente, debería haberse negado a prestar.
Yo no se que haria en mi caso. Prefiero no plantearmelo,la verdad. Pero venir aqui a contar que si Pepito llora o si Pepito come como si fuera una verdad absoluta me parece demencial.
Estan ustedes hablando de vidas humanas, coño.
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