TRIBUNA
Rajoy ante el último peldaño
José Luis González Quirós* - 30/01/2008
Son varios los testimonios que certifican que Rajoy se encuentra eufórico, con moral de victoria. Como es gallego y tiene retranca, hay que suponer que esa certeza no le obnubilará y sabrá dedicar parte de su esfuerzo a sortear los obstáculos que se adivinan en su camino hacia la meta. Su trayectoria no ha sido ni deslumbrante ni especialmente heroica. Como el hombre astuto que es, se ha atado al palo mayor de su barco, cual Ulises, para evitar los abundantes cantos de sirena que le llegaban de las cuatro esquinas. Se ha debido hartar de consejos, de escuchar revelaciones y pronósticos de los más diversos expertos, mientras se agarraba fuertemente al mástil de la soledad frente a las galernas. Finalmente, ha conseguido lo que se proponía: pasar de una derrota inesperada y abrupta a una posibilidad nada incierta de victoria.
Falta, qué duda cabe, el salto decisivo, ese tramo final en que el coraje vale más de media victoria. Algunos de sus compañeros le han ofrecido ayudas que sonaban a muerto. Ahora está definitivamente solo, aunque se haya encargado de fichar a un piloto de primera clase para que le ayude en el cabo de las tormentas económicas. Rajoy ya está, como Zapatero, en condiciones de perder las elecciones; hasta hace cinco minutos, solo podía perderlas el Presidente; ahora, esa posibilidad ya es cosa de dos. Como en los minutos finales de un partido incierto, el gallego necesita mucha concentración, instinto y suerte, amén de que los suyos no le metan goles en propia meta.
Son muchas las cosas que pueden desbaratar sus posibilidades, muchas las esquinas en las que puede equivocarse, porque es evidente que le van a tender trampas de todas las especies. Su imagen, un tanto fuera del tiempo, debe dulcificarse para inspirar tranquilidad y no disgusto. La gente le considera, sin duda, más fiable que su adversario, pero esa no es toda la cuestión, porque la gente puede preferir equivocarse con Rómulo que acertar con Remo. El líder del PP necesita acercarse a los electores, de forma que éstos caigan en la cuenta de que con él pueden ganar. Mientras ha permanecido atado al mástil de un barco incierto, ha tenido que decir muchas veces que no, mostrándose desagradable, aunque consecuente y valeroso. Ahora, libre ya de esas ataduras, tiene que vender esperanza, deseo de prosperar, confianza, expectativas.
Se equivocan quienes piensen que Rajoy tiene su mejor ventaja en las consecuencias de esa crisis económica que el liviano Zapatero quiere ahuyentar a base de dádivas. La gente no quiere que le metan miedo, sino que le ofrezcan salidas, porque ya está bastante preocupada manteniendo la serenidad con las cuentas menguantes. El presidente y candidato socialista no perderá por ser un gestor caótico, un mal patriota y bastante más que un mediano mentiroso. Tales cualidades, que le adornan de manera esplendorosa, son la condición necesaria de su derrota, pero no cumplen la condición de suficiencia. Para que el vaso rebose, hacen falta más que duelos y quebrantos: un relevo ilusionante y atractivo.
A diferencia de 2004, y salvo que Rajoy se equivoque de cancha y de partido, la batalla final no va a ser visceral, sino tranquila. Ahora hay que hacer algo más que no cometer errores. Hay que dar, por elevación, en los puntos débiles del adversario. Aunque Zapatero pueda parecer a ojos del PP un objetivo fácil, atizarle sin ton ni son no garantiza el progreso adecuado. Lo importante es que acierte a ser atractivo allí donde Zapatero ha decepcionado a quienes confiaron en él, que no fueron pocos, aunque ahora se mimetizan en un paisaje de general descontento. El gallego no puede perder el tiempo bombardeando zonas en las que ya no queda nadie y, en la duda, su mensaje personal debería ser más seductor que fiable.
Para quien se tiene por hombre de principios, puede resultar difícil dedicarse a halagar el oído de los electores. Pero en esta España nuestra, hay muchas ideas que nunca se han insinuado siquiera, muchos proyectos agostados antes de nacer, muchas ilusiones reprimidas por la vergüenza de ser pobres. No escasean las carencias: hay muchas necesidades que claman al cielo y que nadie acomete porque es difícil romper el statu quo. La valiente postura ante la pertinaz cacicada del canon digital es un magnífico ejemplo. No hay que olvidar que la sociedad española paga muchos cánones absurdos e injustos, obligada a mantener viejos privilegios que mejor sería barrer de una vez antes de abrir las ventanas y airear la casa. No hay que tener miedo a que el equilibrista de la Moncloa ofrezca más. Ese sería el signo definitivo del buen camino: las 400 paladas que Zapatero amontona para el día de su entierro.
*José Luis González Quirós es analista político y escritor
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Opiniones de los lectores (6)
6.
albertovz30/01/2008, 14:04 h.
EXTRAÑA CARRERA PARA VER QUIÉN LLEGAR EL ÚLTIMO...
5.
Espon30/01/2008, 12:16 h.
Rajoy ya dio la sorpresa en el programa televisivo "Tengo una pregunta para usted" en el que batió en audiencia y aceptación a Zapatero. Frente al agarrotamiento, inanidad, vacio y solemnidad de Zapatero, Rajoy exhibió espontaneidad, cercanía y concreción. Frente a un rollista Zapatero que respondía a 40 preguntas del público, Rajoy contestaba rápido y directo a 80 interpelaciones. Frente a un Zapatero que trataba de "tu" desde una posición pedante, Rajoy en un plano de igualdad se relacionaba con el público de "usted".
Cometieron los publicistas socialistas un grave error ofreciendo a Rajoy la oportunidad de mostrarse en ese programa y cometieron anteriormente otro grave error no convocando el pacto antiterrorista y centrándolo en repetitivas entrevistas personales del presidente con Rajoy en la Moncloa; el único resultado fue afianzar la posición y liderazgo de Rajoy. Toda la estupidez socialista se resume en la inutil pretensión de vendernos el supuesto talante de un ser rencoroso, mezquino y mediocre como Zapatero y la imposibilidad de presentar como facha y extremista a Rajoy, un ejemplo de comedimiento, conciliación y respeto. Se les hace cuesta arriba, no pueden.
4.
martes carnaval30/01/2008, 11:20 h.
(continúa)
Creo que hay tres temas clave: terrorismo,
organización territorial y economía. En mi
opinión, el primero no perjudica al PSOE;
hay que pasar ante él como ante una iglesia en la que no se va a entrar: santiguándose y a paso ligero. En el segundo, hay que inculcar en el
electorado la percepción de la perversión del proceso en el que nos encontramos --y no es
fácil--. Y el tercero, la crisis económica, viene enmascarada en la crisis internacional y es cierto que tenemos las cuentas más saneadas que nuestros vecinos. La inacción y pasividad del gobierno es un argumento de manual pero soy escéptico en cuanto a su efectividad si al final
la sangre de los valores no llega al río de la quiebra.
La política internacional ha sido un buen exponente de la incapacidad de Zapatero pero
creo que vende poco –y hay que saberlo--. Por último Zapatero va a intentar llevar el agua
a su molino haciendo ver que el PP es “la carcundia” por su postura ante cuestiones
como matrimonio entre homosexuales divorcio-fotomatón, y laicismo en general. Conviene que salga airoso, aunque a juzgar por la entrevista con Pedro José Ramírez,saldrá.
3.
martes carnaval30/01/2008, 11:14 h.
(continúa)
En mi opinión, sólo hay dos cuestiones que pueden hacer cambiar las cosas.
1 ) Que la crisis económica se agudice todavía
más y que el pánico haga que se imponga
en el imaginario colectivo la tradicional
mejor gestión popular de los dineros
públicos.
2 ) Que Rajoy gane por goleada en los debates
televisivos. Aquí tengo que hacer una
puntualización: Rajoy es mucho mejor
parlamentario que Zapatero –no en
cuanto a la forma pero sí en cuanto al
fondo— pero en los debates más vitales ha
acabado imponiéndose Zapatero.
Rajoy como vienes diciendo en tus
artículos debe cambiar, mostrarse más
próximo y cálido sin perder esa imagen
de solvencia y rigor que es su mejor
activo. Debe evitar leer y mirar más a
las cámaras que son las vicarias del
electorado. Esto no se improvisa y desde
el burladero, todo el mundo es buen
torero.
(continuará)
2.
martes carnaval30/01/2008, 11:11 h.
Querido José Luis:
Lamento ser agorero, pero temo que, como en Mayo del 69, tomes por realidad tus deseos porque crees en la realidad de los mismos --que, por otro lado, y no lo oculto, son los míos--.
El domingo 20, se publicaba en "El País" una encuesta de Metroscopia, a la que doy fiabilidad, con trabajo de campo del día 17 de este mes. Es verdad, que no había asignación de votos de indecisos --que siempre es sospechoso-- y que la muestra era pequeña (800 encuestas) pero la diferencia entre el PSOE y el PP en voto directo era de 8 puntos a favor del primero que es una distancia muy significativa --aunque es cierto que no insalvable--. Si uno sale de la “pole” y tiene el mejor coche (las televisiones) el contrincante lo tiene difícil aunque siempre cabe la esperanza de que el otro se la pegue.
(continuará)
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