TRIBUNA
Pobres acreedores pobres (y pobres de sus deudores)
Joaquín Osuna* - 29/01/2008
Se acabó la bonanza económica que tanto tiempo llevamos disfrutando. Terminó la fiesta, de modo que ahora, cuando vemos venir la crisis, nos dedicamos a buscarle parecidos con otras pasadas, cosa que considero una lamentable pérdida de tiempo. Todas las crisis son nuevas y, si me apuran, ésta lo es más. A decir verdad, lo que ocurre esta vez no ha ocurrido nunca o por lo menos yo no lo he visto ni como agente de bolsa ni como notario.
Hasta ahora, lo que distinguía fundamentalmente el mercado financiero de los demás era el hecho de que siempre había existencias. Mientras que cuando alguien se acercaba a la tienda a comprar un coche, una camisa o unos tomates, podía ocurrir que no encontrara en ese momento lo que quería o en la cantidad demandada, fuera quien fuera el comprador y pagase lo que pagase, eso no pasaba nunca con el dinero: cualquier sucursal de cualquier cajita de cualquier pueblo remoto podía concederte el préstamo del importe que precisaras, siempre que ofrecieras las correspondientes garantías. El stock no era problema, el dinero se comportaba como un bien superabundante aunque muy bien custodiado, tan bien que esa custodia producía la paradoja de que algo fungible y de existencias infinitas no fuera sin embargo de libre disposición.
Lo importante era conseguir el dinero de la forma más cómoda posible, tanto en precio como en condiciones de devolución, te lo prestase quien te lo prestase, porque todos los prestamistas eran igual de ricos. Ahora ya no. Ahora resulta que el dinero es un bien escasísimo y hay muchos prestamistas más pobres que sus prestatarios, de modo que resulta difícil encontrar a alguien que te preste dinero, porque resulta difícil encontrar a alguien a quien le sobre.
No es un problema tanto de precio o de garantías (que también) como de encontrar al prestamista adecuado. Ahora mismo hay cuatro tíos Gilito en el sistema financiero español que experimentan chorros de placer contando sus repletas arcas y que no desean vaciarlas en lo más mínimo, y tropecientos prestamistas de segunda fila que no tienen dinero para ejercer su profesión, que no consiguen que los tíos Gilito les presten un duro y que, por tanto, tampoco pueden atender las peticiones que reciben de los particulares.
Pero si, en términos de Teoría Económica, no era normal el comportamiento anterior del dinero como bien abundante de difícil disposición, menos lo es ahora: el mercado de dinero aquí y ahora es un absurdo oligopolio de oferta a precio fijo, en el que se presta poco dinero, caro, y sólo a quien demuestre sobradísimamente que lo va a devolver. No es un mercado, sino un club en el que no se admite a los revendedores. No hay mercado interbancario: el que tiene dinero no lo presta a la competencia, se lo guarda para el servicio a sus mejores clientes.
¿Cuál es la peor consecuencia? El desamparo en que se encuentra el deudor de una entidad pequeña, abocado a ver cerrada su financiación porque su acreedor simplemente no tiene un duro, de modo que no le queda más remedio que no renovar los créditos concedidos.
Así pues, lo grave no son los problemas de tesorería de las grandes promotoras o constructoras, algo que siempre acaba resolviéndose porque hay demasiados intereses en juego; lo serio son los problemas del crédito de financiación de stocks de la ferretería de la esquina, de las pymes en general, y desde luego la financiación a particulares. No hay más ver cuántas arras se han perdido por falta de financiación a los compradores y cómo, sin embargo, los vendedores que se las quedan no experimentan el menor síntoma de felicidad, porque lo que quieren es cobrar toda la casa, no una parte, aunque se queden con ella.
Por eso ha estado bien la FED y mal el BCE. Hay que mandar un mensaje de que liquidez no va a faltar; hay que inundar de dinero el mercado. Y sí, controlemos la inflación por procedimientos fiscales, no monetarios. De modo que corra el alcohol en la fiesta. No importa el ruido, que más desagradable es el silencio del cementerio. De lo contrario, esta crisis sí se va a parecer como una gota de agua a otra: la del 29.
*Joaquín Osuna es agente de cambio y bolsa y notario.
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Opiniones de los lectores (5)
5.
Aloisius29/01/2008, 16:24 h.
Con la que está cayendo, y lo que nos espera, ¿cómo es posible publicar un artículo tan rematadamente impresentable como el presente?. Sr. Osuna, usted necesita, no un cursillo, sino un curso completo de reciclaje. Pero, además, urgentemente para no propalar ideas tan absurdas.
4. TITO MANLIO29/01/2008, 14:27 h.
Este Osuna es un irresponsable completo, por muy notario que sea. Seguramente no ha pasado necesidad en toda su vida y cree que la Vida es una fiesta continua, dado que así debe parecerle la suya con los emolumentos que ingresa en su notaría. Parece uno de los personajes del teatro del absurdo de Darío Fo, que cantaban a grito pelado: "Viva la vida, alegre y divertida".
3. NOTARIO, CLARO29/01/2008, 13:37 h.
Oiga, ¿y por qué cuando ve Vd. uno de esos casos de denegación del crédito no se convierte Vd. en avalista si tan claro ve el tema? Sería lo lógico y además coherente con las teorías que defiende. Vaya un artículo el suyo, vamos, que ahora resulta que el problema es que se ha dado poco crédito en España. Y eso de que el problema no es la tesorería de las grandes promotoras porque "ya se solucionará". Ya me imagino cómo: lo asumimos los españoles con cargo a nuestros impuestos. Eso sí, sus honorarios como notario que no se los toquen. Faltaría más. !Piezas clave y garantes del sistema!
2.
DOGBERT29/01/2008, 13:22 h.
Vaya disparate de artículo si no fuera porque la absurda teoría que propone es precisamente la que nos está llevando a la situación actual, donde por cierto no hay falta alguna de liquidez sino crisis de confianza. Y ésta se ha generado precisamente por hacer lo que propone el autor del artículo: dinero a mansalva, casi gratis, para prestarlo aportando "garantías". ¿Que garantías? ¿Quién las valora y se hace responsable de dicha valoración? ¿Es un absurdo plan de negocio una "garantía"? ¿Es un aparente dogma de fe como por ejemplo que "los pisos nunca bajan" y la demanda de los mismos es infinita una "garantía"? Y en lugar de limpiar el infectado sistema y dejar que afloren los irresponsables, incluidos notarios, que han contribuido al irracional disparate actual vd. quiere que siga "corriendo el alcohol". Impresentable.
1.
anonimo5229/01/2008, 10:55 h.
No tiene usted la capacidad moral de exigir NADA ya que gracias a sus absurdas teorías económicas (no suyas personalmente, sino de su escuela) estamos donde estamos.
Si "antes" había dinero líquido en el mercado era en base a futuros hipotéticos que se han mostrado imposibles. 1€ ahora no es lo mismo que 1€ dentro de 5 años. Multiplíquelo por miles de millones y tendrá lo que tenemos ahora. Todo un mercado de futuros absurdos, y el colapso durante unos años (esos 5 años) hasta que se haga la digestión de sus absurdas teorías.
Y encima quiere inundar el mercado con dinero!!! ¿Con que dinero? ¿Ponemos las maquinas de billetes a funcionar? Que artículo mas pueril.
Y ahora llora pidiendo liquidez.
¿no quería libre mercado? Ahi lo tiene. Aprenda a sumar antes de pedir absurdas (para mi) medidas.
Sin acritud ;)
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