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¡Venga alegría! Ajenos a la crisis, PSOE y PP se enzarzan en una campaña de regalos fiscales

@Jesús Cacho - 27/01/2008

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Un Cristóbal Montoro eléctrico, desmadrado incluso, demostrando el afán de pelea que le embarga y lo mucho que le gustaría volver a ser ministro; un Manolo Pizarro que estuvo bien, desplegando el sermón de la montaña de los principios liberales adobados con su experiencia de empresario enragé; un Juan Costa frío, formalmente perfecto en su exposición; un Luis de Guindos -el sábado-, en el papel del cátedro empeñado en mostrar al alumnado la gravedad del momento, y un Mariano Rajoy, en fin, cerrando ayer la sesión con un discurso político, como mandan los cánones, en el que vino a contraponer las ganas del Partido Popular de emplearse a fondo en la tarea de enderezar el rumbo de la economía, frente a la apatía y desidia de un Pedro Solbes más au dessus de la melé que nunca.

Hablamos del cierre de la conferencia económica organizada por el PP este fin de semana en Madrid, y allí estaban todos, o casi, los economistas de centro derecha con algún prestigio –Iranzo, Lagares, Velarde, Juanjo Rubio, Bernaldo de Quirós, naturalmente el sabio Feito, entre otros-, más los altos cargos del Gobierno Aznar –Pepe Folgado, Martínez Rico, Rodríguez Ponga, etc.- Faltaba el pastor que solía apacentar a las ovejas, dicho sea sin la menor intención peyorativa, es decir, faltaba Rodrigo Rato que, desgajado del árbol PP por el rayo de la indiferencia rajoyesca, ni está ni se le espera. Su ausencia, con todo, no empañó la notoriedad de un acto en el que la Economía, esa gran señora con la que nadie contaba apenas hace unos meses, recién llegada al convite electoral para desgracia de Rodríguez Zapatero, fue la protagonista.

Tan estresado anda el peculiar político leonés con el rumbo que ha tomado la cosa económica en los últimos meses, tan a la defensiva, tan obligado a decir obviedades todos los días en una materia que, como tantas otras, no domina, que también ayer trató de arruinarle la fiesta al PP con un nuevo anuncio económico sorpresa, porque hay que reconocer que los socialistas lo bordan en el difícil arte de la contraprogramación, acreditados maestros cual son en las técnicas del agit-prop. De modo que Zapatero, que ayer clausuraba la conferencia política que aprobó el programa del PSOE para las próximas elecciones, anunció que si gana en marzo devolverá 400 euros a todos los contribuyentes. El regalo, presente o dádiva llegaría a la altura de junio.

En la peculiar sintaxis de ZP, que consiste en poner el sujeto al final de la oración, los bueyes detrás del carro, la medida servirá “para demostrar que ahorrar es muy bueno y que ahorrar para ayudar a las familias cuando tienen problemas es lo que es capaz de hacer este Gobierno”. Ni los viejos caciques de la restauración canovista lo hubieran hecho mejor, con la diferencia de que aquellos solían pagar la compra del voto con su propio dinero, mientras que estos tiran del erario público para comprar voluntades. Y digo yo, señor mío, que, en caso de que efectivamente al Fisco le salga el dinero por las orejas, ¿por qué no plantea usted a los contribuyentes españoles una rebaja de impuestos en toda regla, en lugar de intentar hacer regalos con dinero ajeno?

Esta es la locura en la que anda metido este insensato que tenemos por Presidente, con la silente aquiescencia de Solbes, una enfermedad de la que, por desgracia, también se ha contagiado el PP de Rajoy (subida de las pensiones mínimas). Es evidente que la recesión económica de los EEUU ya ha comenzado, y que puede ser más dura, profunda y duradera que las suaves contracciones del PIB ocurridas en 1990-1991 y 2001. También lo es que, dado el grado de interrelación existente entre las economías, la recesión USA tendrá un impacto que conducirá a una acusada desaceleración de la economía mundial. De hecho, las Bolsas están comenzando a descontar el efecto del aterrizaje duro de la economía yanqui sobre la global, lo que explica el crash del pasado lunes. En el caso español, la bolsa descuenta un ajuste duro y largo de nuestra economía. Se acabó la fiesta del dinero abundante y barato, y llega el momento de pagar las copas. Constructoras, cajas y bancos se hallan en línea de fuego. La caída de expectativas es general. Quien más quien menos da por perdido 2008, y ahora se trata de saber qué ocurrirá en 2009.

Ante esta situación, ¿qué hacen nuestros dos grandes partidos? Pues regalos fiscales. Tanto PSOE como PP, unos más que otros, justo es decirlo, hacen oídos sordos a las alarmas que suenan por el ancho mundo, indiferentes al clima de pánico que domina a los agentes económicos. ¡Venga alegría, y que no decaigan las rebajas! La situación no puede ser más peligrosa, porque el deterioro del Presupuesto ya es un hecho (la economía empieza a destruir empleo, los gastos del INEM se han disparado, el IVA se ha reducido al 1,5%, etcétera). Tan peligrosa es, que algunos de los economistas arriba citados han lanzado una discreta advertencia al líder del PP, que ayer mismo acusó recibo al afirmar que, en caso de llegar a la Moncloa, el crecimiento del gasto corriente estará siempre por debajo del crecimiento del PIB.

Tan loable parece la propuesta de Rajoy de reducir a tres los tramos del IRPF, con recorte general del impuesto, como censurable la iniciativa de devolver esos 400 euros a los contribuyentes. Se trata sencillamente de retener el Poder como sea y al precio que sea, ignorando que la práctica de este tipo de gangas fiscales es incompatible con la política de tirar del gasto público, tan querida por los socialistas, tan imposible como la cuadratura del círculo. Un perverso efecto añadido de esta política de rebajas es que induce al ciudadano poco avisado a pensar que esto es Jauja, y que aquí no hace falta apretarse el cinturón ni es necesario esfuerzo de ningún tipo haga frío o calor, llueva miel o caigan chuzos de punta. En el fondo de la cuestión, si me apuran, late el sentimiento de que a Juan Español le falta un hervor y se le puede engañar fácilmente.

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