DOS PALABRAS
¿Existe vida a la derecha de Mariano Rajoy? Reflexiones desde el bunker
@Federico Quevedo - 25/01/2008
El pasado domingo, día 20, unos cuantos centenares de personas se manifestaron en Madrid en contra de la inmigración ilegal. Lo hicieron convocados por un partido llamado Democracia Nacional, convocatoria autorizada por la Justicia, y esta vez, al menos, no hubo que lamentar víctimas de ninguna clase. Democracia Nacional es una formación política que defiende unos principios muy próximos a los del Frente Nacional francés. Podríamos, por tanto, decir que representan la extrema derecha española. Una extrema derecha xenófoba, ultranacionalista, antiamericana y socialista en lo económico. Son, digámoslo de otra manera, los herederos de la Fuerza Nueva de Blas Piñar, una fórmula política nacida de la fusión de franquismo y falangismo, de la que abjuraron en su momento los herederos de Primo de Rivera con las consecuencias que eso tuvo para muchos dirigentes perseguidos por la dictadura y apartados del poder.
Eso es para mí la extrema derecha. Ni más, ni menos. Por eso me resulta indecente que algunos medios de comunicación caigan en la trampa saducea de comprarle la mercancía averiada al PSOE cuando, por boca del inefable Pepiño Blanco y de la viceministra de La Vega –incumpliendo su promesa de que no las utilizaría para hacer campaña electoral ni para la lucha política-, se afirma que el movimiento hecho por Rajoy la pasada semana no incluyendo a Gallardón en las listas significa que el líder del PP ha caído en manos del sector más duro de su partido, de la extrema derecha del PP. En fin, que Pepiño diga eso, forma parte de lo propio en un personaje que es incapaz de sumar dos ideas seguidas porque su coeficiente intelectual no se lo permite. Pero que haya medios de comunicación serios –y no me refiero a PRISA o La Secta- que compran esa mercancía, es de nota.
La extrema derecha raya lo antidemocrático, si es que no cruza la línea que la separa del totalitarismo. Hoy por hoy, digan lo que digan los secuaces de Pepiño en el foro, en el Partido Popular no hay ni un solo dirigente político al que se le pueda poner la etiqueta de extrema derecha, ni siquiera la de sector duro, que esa es otra de las mercancías que los periodistas le han comprado al PSOE a buen precio. Es verdad que en el centro-derecha de Rajoy, como en el de Aznar, como en el que venga en el futuro, hay distintas sensibilidades, pero es sólo una demostración de libertad –que no de democracia interna, porque esa es una asignatura pendiente en todos los partidos españoles-. El PP es, probablemente, la formación política que abarca el espectro ideológico más amplio de nuestro panorama, desde un liberalismo de centro-izquierda, hasta posiciones más conservadoras. Y siendo esto así, también es verdad que estos últimos son una franca minoría. La herencia de Alianza Popular es cada vez más residual en el PP, pero de esa herencia forman parte líderes políticos a los que, curiosamente, se sitúa en el llamado sector más moderado del partido de la gaviota.
¿Por qué consideramos más de derechas a Esperanza Aguirre que a Gallardón? Es sólo por una cuestión de conveniencia, o de obsesiones personales, al igual que ocurre con José María Aznar. Aguirre es una liberal, proviene del mundo más democrático posible, y en su gestión ha demostrado una sensibilidad social que ya quisieran para sí muchos dirigentes socialistas. Gallardón también, es cierto, pero sin embargo proviene de la derecha más conservadora, e incluso rezuma algunas reminiscencias franquistas familiares. Su valedor político es Manuel Fraga, a quien la izquierda acusa de colaborar con la dictadura y, sin embargo, al mismo tiempo se rasga las vestiduras porque Rajoy haya dejado fuera de las listas al alcalde. ¿Alguien lo entiende? Sólo es comprensible por una razón: por los gestos que el alcalde ha hecho hacia la izquierda mediática, es decir, hacia el Imperio de Polanco –quien decía de él que era como su hijo-, mientras sus compañeros de partido sufrían, y sufren, el acoso periodístico del sectarismo más atroz. Caso similar es el de Aznar: durante su mandato se alcanzaron las cotas más elevadas de libertad política y económica en nuestro país, los mayores niveles de descentralización del poder... Pero no cae simpático y tiene gestos autoritarios, dicen. Y cometió errores, es posible. De ahí a calificarle de fascista va un trecho recorrido por quienes han hecho de la vileza moral una norma de conducta.
Definamos entonces los parámetros por los que se señala a alguien como un ejemplar de la extrema derecha, parámetros relacionados con la moral cristiana, la defensa del individuo frente a las ideas colectivistas, la ética del esfuerzo frente al igualitarismo, la firmeza frente al terrorismo en lugar de la concesión política, la defensa de la unidad de la Nación en la diversidad de la misma... Podría seguir, pero no tengo espacio para tanto. Obviamente, por nada de eso, ni en su conjunto ni en parte, se es de extrema derecha. Pero quienes eso afirman, lo único que pretenden es anular la libertad de crítica de una parte, y eso sí que es un ejemplo puro y duro del peor de los fascismos. Dicho esto, ¿dónde está la derecha de Rajoy? Simplemente, no existe. No hay derecha más allá de Rajoy, porque el proyecto político de Rajoy es el de una sociedad abierta y libre. No hay duros, ni blandos, por mucho que los medios nos empeñemos en hacer distingos y bailarle el agua a Pepiño Blanco, comprando esa mercancía de todo a cien. Rajoy no ha cedido a las presiones de nadie, porque desde hace tiempo nadie le dice a Rajoy lo que tiene que hacer. Otra cosa es que sus decisiones no siempre sean del gusto de todos, lo cual, digo yo, formará parte de la lógica de cualquier comportamiento humano que afecta a un colectivo importante como es un partido político.
No hay sectores vencidos, ni sectores vencedores, simplemente porque no hay sectores. Hay sensibilidades, eso sí, y tampoco en este caso unas se han visto derrotadas por otras. Lo que ha hecho Rajoy es un ejercicio de autoridad, que puede parecernos mejor o peor, un error o un acierto, pero que forma parte de su libertad en el desempeño de su cargo. Catalogarlo de concesión a un determinado sector, porque lo diga en rueda de prensa Pepiño Blanco, resulta francamente desolador y dice mucho de la baja calidad periodística que nos acompaña en esta democracia necesitada de una inyección de ética y de moral. La única razón por la que algunos líderes del PP se han visto etiquetados como de ‘sector duro’, es la gestión –nefasta, es verdad-, de los atentados del 11-M y su proximidad a ciertos entornos mediáticos. Eso, y nada más. Si a partir de esa factura ya pagada en las elecciones de marzo de 2004 se considera que por no incluir a Gallardón en la lista se ha cedido ante ese sector, lo cierto es que se demuestra una visión muy corta, muy estrecha, de la realidad que afrontan el PP y su líder. Una visión, esa sí, que se fortalece en el bunker de la incomprensión, del odio y del radicalismo, que es el bunker-madriguera en el que habitan Rodríguez y compañía.
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Opiniones de los lectores (266)
266.
Madovi26/01/2008, 19:07 h.
Me parece estupendo el articulo de Quevedo,con el que estoy plenamente de acuerdo.Del error enunciado deriva el que nos llamen "fascistas" a quienes emitimos opiniones conservadoras.Y es que se puede ser votante del Partido Popular y no ser ni siquiera de lejos coincidente con las ideas de Democracia Popular: estos si que parecen herederos de los falangistas de la era franquista. Pero el ser liberal-conservador es harina de otro costal.Y, desde luego, no creo que los votos "democrático-populares" vayan para el PP el dia 9 de marzo próximo...
265.
Madovi26/01/2008, 19:02 h.
Estoy totalmente de acuerdo con el articulo de Federico Quevedo.Del error apuntado swviwnw wl
264.
anthony26/01/2008, 01:38 h.
Quevedo:
Creo que no debes descalificar a las personas, en este caso tu Pepiño. Ese es un mal camino. Aplicate vuestro codigo, que con palabras menores no dejais publicar comentarios. Si son censores hacia fuera, serlo tambien hacia dentro.
263.
anthony26/01/2008, 01:34 h.
Sr.Qserve uevedo: Los dirigentes del PP son extrema derecha, lo ve Vd. como lo vea. No hace falta ser Blar piñar para ser extrema derecha, Aznar, es su maestro. Ninguno hace condena explicita del franquismo, con eso es suficiente. De que Aznar llevo a las maximas cotas de libertad a España, es una falsedad. Observe el caso Sogecable, observe como retiro programas criticos a periodistas no afines; observe Vd. las ventajs fiscales otorgadas a sectas religiosas. Y sobre todo observe Vd. el vocabulario soez de sus dirigentes. El PP no es un partido democratico, es un grupo de intereses. Aznar mandó por el terror. No hay voces disonantes como en le Psoe.Las que hay las destruyen. En el psoe si quieren se van, no las echan, salvo raras excepciones. y sobre todo hay que tener en cuenta que la democracia a la derecha le interesa poco, ha vivido milenios sin ella. La izquierda la obernarnecesita para poder estar ahí. El PP, sus dirigentes, producen terror, verdadero terror el que puedan volver a gobernar. Son partido del miedo, partido de las mentiras
262.
Asqueado25/01/2008, 21:28 h.
Winston, Por si está usted por ahí le pregunto: ¿Qué se sabe de RUMASA? Hace tiempo que se le dio la razón al los accionistas (fundamentalmente la familia Ruiz-Mateos) en varios juicios pero creo que no se les ha devuelto un duro.
¿Sabe usted algo?
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