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Damas, palmeros y bufones de la corte

@Nacho Gay - 18/01/2008

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Damas, palmeros y bufones de la corte
 

Todo el mundo pendiente en España de la tocata y fuga de Gallardón y resulta que nadie le ha echado cuentas al bueno de Antonio Gasset, poeta urbano de versos lapidarios que ha dejado huérfanos de padre a los “politoxicómanos insomnes” que asistían a su homilía pagana, una vez por semana, en la madrugada de La 2. Desde luego, en televisión ya no son Días de Cine. Ni para Antoñito ni para nadie. El pobre no ha tenido más remedio que pirarse. Al ‘modo Gallardón’, que ya es enciclopédico. No en vano, Gasset ha sido a la tele pública lo que el alcaldísimo es al PP: un valor en alza, de esos que dan cierto brío y llevan a un perfil concreto de aldeano a la parroquia, pero a los que nunca se ha sabido muy bien dónde coño colocar. Que si los miércoles, que si los jueves... Después de una peli de Krzysztof Kieslowski, de un partido de fútbol, de un reportaje sobre la lubricación vaginal y la inflamación de la uretra y el cérvix... Un jaleo. Un maltrato permanente. Una putada. Para el presentador del espacio y para todos aquellos a los que nos gusta el cine. Así que Gasset ha cogido las de Villadiego y aquí paz y después... Cayetana Guillén Cuervo.

Damas

Pobre Caye. Algunos la han cogido con ella y la utilizan como sparring desestresante. Han interpretado su nuevo puesto de trabajo, primera espada de Días de cine, como una traición a su amigo Antonio. Como un 'braguetazo'. Y por eso se han tirado a su cuello. A morder. La chica será muy pija, muy underground, muy pedante o muy pop. Todo lo que se quiera decir y más. Pero, después de lo ocurrido, sus programas son los únicos reductos que le quedan en televisión al celuloide de minorías. Al bueno, vamos. A mí en particular la pose antichafardera, forzada y petarda de Cayetana me pone cachondo. No porque regresen a mi mente las imágenes de ella abriendo braguetas, que es de lo poco en lo que se ha lucido en su escasa carrera en el mundo de la interpretación, sino porque, a una niñata rubia y mona, a una hija de, le quedan muy bien las parrafadas de cultureta progre que suelta de vez en cuando en sus programas cool para cinéfilos con carencias -afectivas y de otro porte-. Caye es una tía con cierto empaque, cierto talento, cierta cultura, cierto estilo. Lo que les ocurre a aquellos que la despellejan cada mañana en sus artículos, a aquellos que escondidos tras un seudónimo escriben monsergas fundamentalistas contra la diva del cutrindie español, es que no soportan escuchar de una mujer, de una dama en una corte de sapos, un discurso -por muy guionizado que esté- que ellos jamás serían capaces de pronunciar.

Háganse un favor y déjense caer de vez en cuando por el afterhour Días de cine. Les hará bien. Aunque ya no vayan a escuchar frases tan lúcidas como: “Y ahora, si nos perdonan, vamos a hablar de cine español”. Gasset era mucho Gasset, qué le vamos a hacer. Pero a rey muerto, rey puesto.

Palmeros

La anterior es una de las dos grandes verdades de una monarquía parlamentaria como la nuestra. La otra, que a los reyes, aquellos que lo son dejando a un lado retórica y metáforas, no se les puede toser a menos de cincuenta metros de distancia.

El pasado domingo, día del Señor, El País publicaba un artículo en su sección de televisión con el que un par de periodistas intentaban denunciar el acoso y derribo que está sufriendo la figura del Rey en los programas de Telecinco, con excusa de la publicación del nuevo libro de Jaime Peñafiel, quien tras su divorcio con el monarca fue galardonado por justicia divina con una pensión de manutención perenne. No sé qué televisión ven los periodistas del diario otrora republicanísimo, ahora tan Global que hace a todo, pero lo cierto es que un servidor se ha tragado los tres especiales catódicos emitidos para celebrar el setenta cumpleaños de Juancar y, sinceramente, todos ellos fueron realizados por mamelucos que bailaban al son de una saeta real. En este país hay poca música y mucha palma. Mucho palmero. Pero de los que no dan cocos.

Bufones

Tercer elemento necesario para el sustento de una corte, a parte de las chicas guapas y los lameculos: comediantes dispuestos a hacernos reír. Lo que no significa necesariamente que lo consigan, claro. José Corbacho estrenaba esta semana programa en Antena 3, Peta-Zetas; un revival de los ochenta que basó toda su fuerza discursiva en dos razones de peso: las tetas de Sabrina Saleno. ¿Se acuerdan? Aquella del boys, boys, boys.

"En los ochenta -dice Corbacho nada más arrancar- el sentido del ridículo aún no se había inventado”. Viéndole a él, intentando sin suerte emular a Buenafuente, vestido con una chaqueta naranja que pone de manifiesto su verdadera vocación, la de payaso, podría decirse que aún hoy el sentido del ridículo sigue siendo un misterio. Y si no lo fuese, desde luego, él sería el gran paradigma. Se me viene el mundo encima al pensar que este tipo será, por segundo año consecutivo, quien me amargue la noche de los Goya. Como la gala no era mala ya de por sí, encima van y ponen a éste como conductor del evento. La industria del cine español se confiesa torpe hasta en los pequeños detalles.

Corbacho gritó tanto la noche del estreno de su Peta-Zetas, estaba tan acelerado, que parecía que se había metido en vena un chute de los polvos picantes que dan título al dichoso programa. Sinceramente, este tipo lo tiene ya todo perdido como director, presentador y guionista. Que pruebe con una tómbola. Yo me quedo con el Sardá más chafardero antes que con el bueno de Corbacho, y con eso lo digo todo. Porque Peta-Zetas, emitido en diferido y sujeto a un guión sin gracia, a unos colaboradores sin capacidad de improvisación alguna, resultó más falso que la falsa moneda. El producto de un charlatán. La reverberación de una España de pandereta. De una corte a la que le faltan damas y le sobran palmeros y bufones. Palmeros con muy poco estilo. Bufones sin pizca de gracia.

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Opiniones de los lectores (12)

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12. usuario registrado ricardogpnViernes, 17/01/2008, 21:07 h.

Vaya, ha hablado usted bien de alguien. Me gusta. Usted, y no digamos ya Jesús Cacho, deberían hacerlo más a menudo.

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11. usuario registrado TYLERViernes, 17/01/2008, 19:57 h.

MUY BUENO COMO SIEMPRE

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10. usuario registrado CiudadanoDixViernes, 17/01/2008, 16:20 h.

Sr Gay, háblenos más de las tetas de Paula, por favor...

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9. usuario registrado enmascaradoViernes, 17/01/2008, 14:20 h.

salvo ese "tufo" de "supermegaprogre y supermegafeminista de salón" que da a mi no me disgusta Galletana, ni lo que hace en la tele, porque la vedad que el resto....entre telediarios que se componen de crímenes escabrosos y de lo mala que es la iglesia y peor los americanos, una ficción que salvo contadísimas exepciones es francamente mejorable y toda esa morralla de programas de a ver quién hace el ridículo mayor en aras de algún concurso de talentos, la tele está como el país del zapatero prodigioso que nos ha tocado vivir

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8. ErnestínViernes, 17/01/2008, 14:02 h.

Pone cachondo por esa pinta de colegiala repipi que tiene.

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