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CINE

Así en la Biblia como en la guerra

Así en la Biblia como en la guerra

@Nacho Gay - 18/01/2008

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EN EL VALLE DE ELAH


Director: Paul Haggis.
Guión: Paul Haggis (Historia: Paul Haggis, Mark Boal).
Fotografía: Roger Deakins.
Música: Mark Isham.
Intérpretes: Tommy Lee Jones, Charlize Theron, Susan Sarandon, Jason Patric, James Franco, Josh Brolin, Rick Gonzalez, Jonathan Tucker, Barry Corbin, Frances Fisher.
www.atonementthemovie.co.uk

A diferencia de lo ocurrido con la Guerra de Vietnam, a la que el cine no prestaría atención hasta una vez abandonado el territorio, la de Iraq ha poblado el celuloide norteamericano de discursos morales, sicológicos, casi nunca políticos, pero siempre pesimistas, antes de que las autoridades yanquis hayan dado por terminado el conflicto y hayan reconocido, como lo hicieron entonces, que hay guerras que no se pueden ganar. De todos modos, para Paul Haggis, la segunda visita de cortesía que los americanos le hacen al Golfo no es más que una simple excusa para hablar de todas las guerras; para soltar una monserga ideológica, disfrazada de cine de autor, que traslada la batalla que ha de librar todo soldado al Valle de Elah. El mismo valle en el que David venció a Goliat según la alegoría bíblica, reconvertida aquí en metáfora, en símbolo de la fragilidad de un simple recluta frente al monstruo de la guerra.

No es ésta, de todos modos, una película bélica. Al menos no al uso. Hay soldados, tanques y un ejército. También un crimen, pero no de guerra, sino de ‘estado’. Y un padre dispuesto a resolver dicho asesinato, el de su hijo, un soldado raso, ante la indiferencia de las instituciones militares. Se trata, pues, de un thriller policíaco, con una trama construida de forma impecable desde el punto de vista narrativo y con un desenlace esencial y perfecto, de aquellos que demandan el aplauso en la grada, independientemente de la opinión de cada espectador al respecto del mensaje que pretende perpetuar el film. Una película, en definitiva, rodada y guionizada por un tipo encantado de haberse conocido y que tiene la certeza, y la pone de manifiesto en su trabajo, de ser uno de los pocos ciudadanos estadounidenses que se ha percatado de que algo huele a podrido en la América de Bush; de que si en su país existieran más personas como él, o como el personaje principal de su película, las cosas podrían ir a mejor.

Un personaje protagonista interpretado de manera brillante por Tommy Lee Jones, quien se mete en la piel de un ex combatiente americano que, en principio, está dispuesto a aceptar la muerte de sus hijos en combate motivado por un extraordinario sentimiento patriótico, pero que, a medida que avanza el film, se verá obligado a librar un par de luchas. Una interna, para demoler sus anquilosados principios éticos, para preguntarse hasta qué punto su respeto a la bandera justifica ciertas barbaries. La otra, nada menos que contra el sistema. Un solo hombre frente a todo el entramado militar estadounidense, del mismo modo que ocurría en la película Algunos hombres buenos. Un ciudadano dispuesto a poner en jaque los pilares que sustentan el patriotismo yanqui, pero sin derribarlos del todo. Haggis no se atreve. Se ahoga en ciertas contradicciones. Da igual que la bandera americana ondee de forma invertida, como lo hace al final del film, en un último plano que resume toda la película, que sobra, por ser extremadamente redundante. Lo importante, al fin y al cabo, es que la bandera ondee. Sin más.

A pesar de todo, como producto fílmico, despojado de su mensaje latente, profundamente contradictorio, el complejo trabajo de Haggis puede presumir de más virtudes que defectos. Sin duda estamos ante un tipo listo. Un genial narrador. Un estupendo cuentacuentos. Alguien con una extraordinaria capacidad para vender historias. Con un clasicismo en las formas heredado de sus colaboraciones con Eastwood, para el que ha trabajado como guionista desde Million Dollar Baby. Aunque su segunda película sigue poniendo de manifiesto la intención de solucionar con un par de horas de metraje todos los problemas del mundo, ya lo hizo en Crash, aquí los personajes están construidos de manera algo menos estereotípica que entonces, y el discurso abandona, aunque no del todo, el maniqueísmo axiológico, para centrarse algo más en las vacilaciones morales de los personajes. Haggis emociona, pero no convence.

Lo mejor: la interpretación de Tommy Lee Jones.
Lo peor: su mensaje confuso y contradictorio.

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Opiniones de los lectores (1)

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1. usuario registrado OsunaViernes, 25/01/2008, 13:27 h.

Ni caso a lo que dice el Gay. La película es muy buena y la interpretación excelente. Que cosas mas raras ve el tal Gay

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