DOS PALABRAS
Rajoy y el león en invierno
@Federico Quevedo - 17/01/2008
Corría la Navidad de 1183 cuando Enrique II de Inglaterra convocó a su residencia habitual del castillo de Chinon en Arlés, Francia, a su esposa hasta ese momento enclaustrada por conspiración, Leonor de Aquitania, a sus hijos Ricardo –más conocido como Corazón de León-, Godofredo y Juan, a su amante Alais, y al hermanastro de ésta, Felipe II, Rey de Francia. Debía elegir a un sucesor al trono entre sus tres hijos, aunque el dilema se reducía a Juan, apoyado por su padre, y Ricardo, preferido de Leonor, la cual buscaba una rápida solución al conflicto para alejar a Enrique de Alais y recuperar su poder en el trono de Inglaterra. Los tres hijos, Leonor y Felipe urden, entonces, una conspiración contra Enrique, pero no tienen en cuenta la capacidad de reacción del Rey, todavía en plena forma a pesar de que se siente mortal y cree que el final de sus días está próximo. Enrique se complace en la observación de las luchas cainitas entre sus tres hijos para lograr el ansiado premio: el Trono del Imperio más grande del mundo en aquel momento, un Imperio que Enrique no estaba dispuesto a repartir, razón por la que buscaba un único heredero. Si Leonor y sus hijos buscaban, con la ayuda de Felipe, burlar al rey y herir sus sentimiento con el recuerdo del asesinato de Thomas Beckett, Enrique, por su parte, disfrutaba engañándoles y zahiriendo sus espíritus convulsos.
Si han visto la obra de arte de James Goldman interpretada en el cine de manera magistral por Peter O’Toole como Enrique II, y Katherine Hepburn como Leonor de Aquitania, sabrán de lo que les estoy hablando. La película embauca con un ambiente espeso de mentiras, traiciones, odios, engaños y deslealtades. Tal es el ambiente que ha rodeado la que ha sido, sin duda, una de las decisiones más polémicas adoptadas por Mariano Rajoy en estos cuatro años en los que ha liderado el principal partido de la oposición. Les dejo a ustedes el ejercicio de decidir a quién corresponde el papel del Leonor, de Felipe, de Ricardo, de Juan... Es obvio que el de Enrique II lo borda el líder del PP, que ha conseguido mantener en vilo a su partido y a una buena parte de la opinión pública para, al final, adoptar una decisión -que yo no me atrevo a considerar salomónica-, con la que nadie contaba, por mucho que algunos ahora digan que era la esperable. Hay quien compara lo ocurrido en la tarde-noche del martes 15 con la noche de los cuchillos largos en la que Hitler borró del mapa el ala izquierda de su partido, pero si fuera así, y algo de esto hay en el transfondo de la conspiración que ha acabado con las aspiraciones políticas de Alberto Ruiz-Gallardón, Hitler no estaría al mando del partido, sino que habría conspirado desde los aledaños de Génova 13, y eso, si quieren, es mucho más descorazonador.
Les voy a ser sincero antes de seguir. Llevo bastante tiempo siguiendo la información del Partido Popular y me precio, a costa de parecer algo petulante, de ser uno de los periodistas mejor informados sobre las interioridades de Génova 13. Pero esta es, sin lugar a dudas, la ocasión en la que me encuentro con mayores dificultades para comprender lo que ha ocurrido, y cómo el partido que representa las ambiciones liberales de una parte muy importante de este país que tiene fe en la Democracia y en la Libertad, con mayúsculas, ha llegado al punto de convertir sus aspiraciones más inmediatas en una burda batalla por el poder, antes de que lo que algunos quisieran que tenga lugar el 9 de marzo, es decir, la derrota de Rajoy, sea un hecho. Cuando unas horas después de tomada la decisión de no incluir en la lista de Madrid a Ruiz-Gallardón el líder del PP, Mariano Rajoy, afirmaba en Alicante su independencia y la independencia de su partido, ¿a quien o quienes estaba enviando ese mensaje? Obviamente no era ni a Gallardón ni a Aguirre, pues forman parte, como él, del PP, y tengo para mí que en toda esta historia no han sido más que meros peones, con mayor o menor implicación, de una operación de mayor calado cuyo objetivo último es conseguir que Mariano Rajoy pierda las elecciones generales.
¿Quiénes? ¿Por qué? Hace ya algo de tiempo denuncié desde estas lineas que existía un grupo, con vínculos distintos con el Partido Popular pero situado en los aldeaños de Génova 13, que estaba promoviendo de manera muy interesada la derrota electoral del PP. ¿Recuerdan las confabulaciones de este verano pasado para situar a Rodrigo Rato en el lugar de Rajoy? Mientras el actual líder del PP se mantenía a una prudente distancia electoral de Rodríguez, servía bien a los intereses de quienes quieren hacer fortuna sobre las cenizas de una nueva legislatura, todavía más convulsa que la actual y en la que la hoguera de la crispación y la tensión sean mucho más atosigante gracias a la leña de la crisis económica. El objetivo, por lo tanto, era el de conseguir una victoria por la mínina del PSOE para obligarle a una mayor dependencia de los nacionalismos radicales. Pero cuando las espectativas electorales de Rajoy comenzaron a mejorar y las encuestas empezaron a ofrecer un empate técnico que, según los porcentajes de participación, se traducía en una victoria del PP, había que favorecer, entonces, la desestabilización del líder del centro-derecha. Lo de la noche del martes no era sino la culminación de un intento en toda regla de dar un golpe de estado en la Planta Séptima de Génova 13, y para ello contaron los urdidores de esta trama con la inestimable ayuda del propio Rajoy, quien ahora reconoce que fue un error dilatar tanto la decisión sobre el futuro inmediato de Ruiz-Gallardón. Tardío reconocimiento.
Tardío porque, a falta de poco más de cincuenta días para las elecciones, lo ocurrido en la tarde-noche del martes puede pasarle una factura demoledora a las esperanzas de millones de españoles, que confiaban casi con fe ciega en la victoria de Rajoy para acabar con este periodo de inestabilidad política tan brutal como el que hemos vivido. Lo que les cuento, créanme, no es política-ficción. ¿Saben porqué Rajoy reacciona a los pulsos con que ambos contendientes, Aguirre y Gallardón, le retan, con la decisión de apartar a ambos de la lista y devolverles a sus obligaciones institucionales? Rajoy es el espejo de un partido que en su fuero –y en su huevo-, responde a los movimientos políticos con una absoluta convicción en la defensa de los intereses generales del país. Lo que movió a Rajoy a tomar una decisión considerada por muchos como salomónica fue el interés general, porque de otro modo hubiera aceptado los pulsos y hoy, aún a costa de dar por perdidas las elecciones, ambos contendientes estarían en sus casas dándose de bruces con la terrible realidad del infortunio. La operación, sin embargo, dirigida a restar espectativas electorales al PP y, por consiguiente, a llevar a Rajoy a una derrota por la mínima, puede haber tenido éxito, y forma parte de un diseño absolutamente anclado en la más pura tradición fascista o bolchevique de ocupación del poder. El mismo que hizo añicos la UCD de Adolfo Suárez.
¿Qué podemos esperar ahora? Los movimiento que el propio Rajoy haga en las listas en los próximos días van a decir mucho de hasta donde ha sido capaz el líder del PP de comprender el alcance de la conspiración iniciada contra él este verano pasado, aunque sus palabras proclamando su independencia y la del PP dicen bastante de la clarividencia con la que afronta todo lo que le está ocurriendo en esta recta final de la campaña electoral. Como Enrique II, Rajoy vela por el interés general, y en bien del interés general quiere mantener a su partido unido, porque será la única manera de que una derrota electoral no lleve al PP a la fractura dejándole al PSOE un espacio casi infinito para llevar a cabo el programa devastador de Rodríguez Zapatero. Si el PP no gana, la única alternativa a esa maniobra endiablada que culminó con la tragedia griega del martes por la noche es una respuesta rápida a la crisis para, de inmediato, dar la oportuna alternativa a la política erratica y la deriva rupturista de un nuevo Gobierno del PSOE. Tal y como ha planteado Rajoy la respuesta al pulso que le están echando desde los aledaños del castillo de Chinon, la única alternativa seguiría siendo él, salvo que en las próximas horas demuestre que ha dado la batalla por perdida. Ya veremos.
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Opiniones de los lectores (45)
45.
antoñito17/01/2008, 20:17 h.
Creo que el comentario que hace vd.sr.Quevedo, es el que hacemos hoy muchos, que confiamos en que el 9 de marzo, Rajoy pueda enderezar todo lo mucho que torció ZP, y que España pueda transitar de forma pacífica y normal.
El comportamiento de Gallardón y Aguirre,es inadmisible, y en estos momentos y en estas alturas, yo creo que nos puede hacer mucho daño a los que esperábamos con ilusión unos resultados favorables el mes de marzo, los dos han hecho mucho daño al partido y son responsables de algo que nunca se debería haber producido, y estos dos señores deberan pagar las consecuencias de esta forma de proceder,y deberían haber aceptado las decisiones,tragarse el marron, y no andar llorando por las esquinas y lamentándose como hizo Gallardón.A los dos,hay qeu decirles que son unos impresentables y el partido no se merece esto, que tal vez algún día lamentemos.
44.
CiudadanoDix17/01/2008, 18:22 h.
Campodetenis, buen punto de vista. Pero está claro que nos vamos a perder el espectáculo maravilloso que hubiera sido ver a Rajoy gobernando, y a Gallardón dando mandobles dialécticos a la oposición en el Congreso. Qué gran tándem hubieran formado... A lo mejor Rajoy gobierna, ojalá. Pero será una lástima no poder disfrutar viendo a Gallardón en acción. Snif.
43.
Campodetenis17/01/2008, 18:17 h.
Espon -41-
yo creo que lo borran porqu ete tienen manía. De hecho no borraban lo de que Alcaraz deseaba la permanencia de ETA, de cuya existencia vivía y por la que se forraba, cuando convocó una mani (para esto creo que fueron dos) en protesta por las negociaciones que ZP mantenía con la ETA, y que los pepiñeiros negaban y sobre la que los centristas-moderados no opinaban.
Así que me extraña que contigo tengan en cuenta ciertas licencias calificativas.
Te tienen manía.
De hecho, lo han vuelto a borrar, los jodíos...
42.
Campodetenis17/01/2008, 18:10 h.
No sé, CiudadanoDix -39-
Yo no veo que Gallardón esté clamando al cielo por la necesidad de que el PP acceda a volver a negociar con ETA. Ni que se despitorre glosando la "no política patriotica" del PSOE en cuestiones económicas. Ni que se deshaga en elogios de Chávez, Castro o el de las rayas étnicas. Ni que clame por unas relaciones bilaterales Madrid-España....
Lo que sí veo es que Gallardón es un "centrista-moderado-liberal" que lo sabe todo el mundo de buena tinta, cuya exclusión de las listas del PP y "abandono" en la vil alcaldía de Madrid es una catástrofe nacional que inquieta, especialmente, a los discípulos de Pepiño Blanco, preocupados por la desgracia que para España supone la pérdida de un "centrista-moderado-liberal" del que lo único que sabemos es que "mayormente" coincide con Rajoy en todo lo que al PSOE no le gusta.
41.
Espon17/01/2008, 18:08 h.
Campodetenis, 40
¿Y por qué crees que lo borran? Por cierto, lo he puesto en otros artículos.
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