TRIBUNA
Elogio, comparado, de Zapatero y Rajoy
José Luis González Quirós - 09/01/2008
Las elecciones generales en España muestran una tendencia creciente a centrarse en la figura de los candidatos de los principales partidos, enfatizando sus cualidades y defectos. La imagen de Zapatero y Rajoy se ve así distorsionada tanto por la influencia de los aparatos de propaganda propios, como por la erosión de la crítica adversa. Pese a todo, hay una serie de rasgos de sus respectivas imágenes que se acaban imponiendo incluso entre sus adversarios.
Los defectos de Zapatero no son, desde luego, pequeños, pero es absurdo negarle una serie de condiciones muy valiosas para la política, cosa que a veces, y de forma un tanto insensata, hacen sus adversarios. El líder socialista es, en primer lugar, un político decidido y, a su modo, valiente, que no duda en poner en marcha aquello que le conviene, lo que contrasta fuertemente con cierta timidez del PP para hacer lo que cree, más allá de la corrección política que, en ocasiones, le atenaza.
Zapatero es también un pragmático, capaz de explotar el tradicional escepticismo de los españoles hacia las ideas, una característica que sin duda tiene que ver con nuestras pocas lecturas, hasta el punto de no importarle aparecer, como le pasaba a Suárez, como un político chusquero. Por si fuera poco, es un hombre que se mueve con enorme naturalidad (salvo cuando toca expresarse en inglés, idioma que desconoce, lo que provoca situaciones en las que su papel roza lo ridículo al estilo Mr. Bean) y sabe transmitir la sensación de ser una persona cordial y bondadosa. Por último, ZP se ha impuesto de manera rotunda –al menos aparentemente- en el interior de su partido, cosa que, como todo en la vida, también tiene sus desventajas.
Mariano Rajoy es un político muy distinto, al que sus asesores no han conseguido, todavía, colocar ante la opinión pública bajo el prisma más favorable. Cualquiera de los españoles que creen que Zapatero es un desastre pero piensan que posiblemente vuelva a ganar en marzo, tenderá a cargar en su deber con una parte muy considerable de la culpa, sin caer en la cuenta de las dificultades que se ha visto obligado a sortear para llegar a las elecciones con posibilidades ciertas de ganarlas. Lo cual no quiere decir que haya acertado siempre, obviamente, pero significa que ha llevado a un partido con enormes carencias a las mismas puertas del triunfo. Una cosa es cierta: hasta que no gane unas generales, seguirá cargando con culpas que corresponden más a su partido que a él mismo.
De lo cual se infiere que alguien en el entorno del PP debería encargarse de explotar a fondo las cualidades de Rajoy, a menudo oscurecidas tras la polvareda levantada por la labor de oposición de estos años. Estamos, en primer lugar, ante un político avezado que ha sido cocinero antes que fraile y que ha logrado abrirse paso en el PP sin pertenecer a ninguna de sus familias tradicionales. En su larga experiencia de Gobierno, incluyendo su paso por el ministerio del Interior, Rajoy ha demostrado tener muy buena mano a la hora de hacer fluir las cosas con naturalidad, logrando encauzar, incluso, el carajal del Prestige. Estamos también ante un hombre de criterio independiente, una persona ecuánime y serena, que no se deja manejar ni desde fuera ni desde dentro del partido.
A veces se ha dicho que el político gallego sería mejor presidente que candidato, afirmación que espero el buen sentido de los españoles nos permita comprobar, pero, mientras tanto, bien haría Don Mariano en esforzarse porque los españoles le conozcan mejor, rompiendo esa imagen de orador tonante y distante (de número uno, cosa que los españoles detestan, entre otras cosas porque sospechan que los números uno están siempre amañados). Los electores tienen que poder ver y tocar al Rajoy campechano y amante de los deportes, capaz de seguir la vuelta ciclista paso a paso, y de fumarse un puro mientras lee la prensa y se deleita con las hazañas de su club favorito.
Adolfo Suárez hizo fortuna afirmando que había que hacer normal en la política lo que en la calle era normal. En el PP, por el contrario, hay una tendencia perniciosa a convertir a sus líderes en individuos a caballo entre dioses estruendosos y severos. La mala imagen relativa de Rajoy tiene que ver con esa mimesis que necesita corregir para que aflore el gallego zumbón y simpático, la persona seria e inteligente, pero profundamente normal, capaz de serenar los ánimos de los españoles y de afrontar la crisis económica que se nos viene encima sin perder el buen humor y sin enviar a nadie a la hoguera.
El líder popular tendría que quitarse el traje de político y mostrarse cuál es, con naturalidad, con ironía, sin despreciar a nadie y esperando la ayuda de los muchos españoles que van a poner en él su confianza. Un candidato que quiera ganar por mayoría necesita añadir al rechazo de su adversario unas gotas de buen aroma. Rajoy lo tiene, pero no siempre logra que sea percibido así. Hace falta que se imponga a tanto notable estereotipado y que deje aflorar esa personalidad amable y campechana que inspira confianza a cuantos le han tratado de cerca.
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Opiniones de los lectores (6)
6.
adolfooliveros0115/01/2008, 14:17 h.
Felipe González dijo este pasado verano, en una entrevista que concedió en Lanzarote durante sus vacaciones en esa Isla, que el electorado del PP es siempre muy fiel y disciplinado, según él, porque votan al PP sin preguntarse siquiera si el candidato del mismo es muy bueno, malo o muy malo. Votan al PP y punto. Coincido plenamente con el ex-presidente, porque aunque actualmente el PP estuviera presidido por el mismísimo Chiquito de la Calzada, yo votaría al PP antes que votar al PSOE de ZP, con todos los respectos a ese entrañable personaje de comedia. Y en la situación actual más aún, ya que ZP, a parte de haber resultado ser un gran mentiroso, cosa que es ya habitual en la clase política, ha puesto además en peligro el propio espíritu de la Constitución de 1.978, ha resucitado viejos demonios y miserias de la historia de España, y con ello ha puesto en riesgo la convivencia entre todos los pueblos de España. En realidad, solo los partidos nacionalistas, independentistas y comunistas se frotan las manos con un presidente maleable y débil como el que sufrimos hoy. Váyase Sr. ZP !
5.
sulfuro sulfuro09/01/2008, 22:07 h.
Zapatero se ha podido imponer a su partido hasta ahora, pero ya soplan vientos de fronda.
Las declaraciones de Leguina de ayer dejan claro que el madrileño sigue en su actitud disconforme
con la política de gobierno del PSOE marcada por
Zapateroy no es el único.
En el momento en que se produjera un resultado electoral adverso muchos de los que hoy son sus incondicionales se dedicarán con ardor a hacer leña del árbol caido.
Hoy Rajoy afirmó que si el PP gana las elecciones,
la primera alianza que buscaría sería la del PSOE
para establecer un pacto de estado sobre las cuestiones esenciales para enderezar a nuestro país.
Con Zapatero este pacto sería o imposible o no
tendría la más mínima credibilidad dada la falta de palabra que caracteriza a nuestro todavía presidente
4. pepets09/01/2008, 18:56 h.
Me parece increible que éste sr que escribe tenga pluma y más se le facilite usarla,no es un reproche a su libertad,ni mucho menos,estoy totalmente a favor de ello,de la libertad de expresión escrita y hablada,pero su uso no debe contaminar y éste sr al menos lo pretende.No me importa si es nacionalista,socialista ó un listillo más que le va bien o cobra por éste artículo,pero es intolerable lo que dice porque no se sustenta ni el más favorable análisis que se haga de zp en estos cutro años que lleva.Z.P ha roto la cohesión de pueblo unido,destroza los más elementales principios éticos y morales,corrompiendo la sociedad, fundamento de vida,malgasta el esfuerzo económico,sacrificio de otros,miente y miente como su compinche Rubalcaba,sus inversiones carecen tanto de fundamento como detalent
3. Maura09/01/2008, 18:49 h.
No puede, lo lleva en la sangre. Se cre superior y así le va, cundo no es sino uno mas y del monton. En marzo a la oposición, y lo mas seguro es que a la calle, al Registro. Por soberbio
2.
adolfooliveros0109/01/2008, 14:41 h.
Algún entendido ha sugerido la posibilidad de que, para salir del estercolero político y moral en el que ZP ha metido ha España en esta legislatura, después de las elecciones de Marzo se podría formar un gobierno de coalición PP + PSOE, y presidido por una personalidad relevante del partido que obtuviera más votos en esos comicios, personalidad que NO sería ni Rajoy ni, evidentemente, ZP (Bono ??, Ruiz Gallardón ??). A esa supuesta coalición podrían incorporarse también UPD, según los escaños que obtuviera esta nueva formación en esas elecciones, y tal vez también CiU, partido que ha acreditado que puede contarse con él en los grandes temas del Estado. Esa supuesta coalición PP + PSOE abordaría, mediante amplio consenso, los grandes temas del Estado hoy aún irresueltos, como política antiterrorista, conformación del Estado, política exterior, educación, aborto, leyes del código civil sobre matrimonio y divorcio, recursos pendientes ante el TC, etc, y todo ello en un ambiente de colaboración y no enfrentamiento, cosa que nada tiene que ver con lo que ha provocado ZP en esta legislatura. A mi, en principio, la idea me parece bien.
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