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El poder político

El poder político

@Alberto Mendoza. - 29/12/2007

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“Dondequiera que encuentro una criatura viviente, hallo ansia de poder”. Esta cita, pronunciada por Friedrich Nietzsche en el siglo XIX, cobra su significado en la España de 2008, donde todo está dispuesto para que se consolide el mayor cambio en la estructura de poder de los últimos años. En marzo se vivirán unas de las elecciones más reñidas de la democracia, con dos candidatos en condiciones de vencer que se juegan su futuro político a una sola carta. Igual de impredecible será la elección del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal o la celebración de un referéndum soberanista en el País Vasco. Y de fondo, en la batalla por controlar los resortes del poder, los movimientos estratégicos de los grandes grupos de comunicación y sus cambiantes alianzas con los partidos políticos.

Por ahora, todas las miradas se centran en el 9 de marzo, día de las elecciones generales y andaluzas. Ningún partido hace cálculos para después de esa fecha, y tanto PSOE como PP se esfuerzan en ofrecer una imagen de calma dando su victoria por segura. El PSOE, que parte como favorito, ya habla de alcanzar la mayoría absoluta; mientras el PP toma su victoria en los pasados comicios municipales como adelanto del vuelco en las generales. Pero lo único cierto es que ambas fuerzas se mantienen en un empate técnico, en el que los socialistas no acaban de despegar, pese al mayor carisma del presidente Zapatero frente a Mariano Rajoy.

Las encuestas se han convertido ya en un arma electoral más. El PSOE utiliza los resultados ajustados de los sondeos para movilizar a su electorado y al manido ‘voto útil’ de la izquierda para impedir el retorno del PP al Gobierno. Por su parte, los populares aseguran que las encuestas siempre se equivocan en su contra, y confían en que su tirón en Valencia y Madrid, junto con una posible bajada del PSOE en Andalucía y Cataluña, incline los resultados a su favor. De producirse este cambio sería la primera vez que un presidente del Gobierno cae tras cuatro años de gestión, por lo que Zapatero tendría muchas dificultades para seguir liderando el PSOE. “En los partidos siempre hay alguien dispuesto a cobrarse la pieza”, apunta Carlos Barreda, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra, quien recuerda la “impaciencia” propia de los españoles con sus políticos, a quienes suelen jubilar jóvenes. En ese caso, José Bono podría conseguir por fin ponerse al frente de los socialistas.

El otro escenario es una nueva derrota de Rajoy, algo que, ya nadie duda, supondría su retiro definitivo de la primera línea política. Se abriría así el melón sucesorio en las filas populares, con Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre como principales oponentes para alcanzar la presidencia del partido. El tipo de oposición a desarrollar dependería de cómo cicatrice la herida interna por controlar el partido, y del perfil del vencedor. La última Legislatura se ha caracterizado por un profundo desencuentro entre Gobierno y PP, un clima agrio, y una constante movilización en contra las principales medidas gubernamentales. La calle, más que el Congreso, ha servido a los populares para enfrentarse a Zapatero. El Grupo Parlamentario Popular se ha limitado a presentar 24 proposiciones de ley en los últimos cuatro años, cuando en el periodo 2000-2004, el PSOE en la oposición presentó 124.

En este sentido, la imagen pública de Gallardón parece más cercana a la moderación que la de Aguirre, pero, como explica Barreda, la táctica en la oposición se va modulando durante los cuatro años de la Legislatura. Así, Zapatero eligió en su primera época una estrategia de pactos con el Gobierno de Aznar, para acabar junto a las pancartas a raíz de la huelga general de 2003 y de las grandes manifestaciones contra la guerra de Iraq.

Una intensa campaña electoral

No obstante, antes de que se despeje la incógnita de quién gobernará España los próximos cuatro años, los ciudadanos vivirán dos meses de intensa campaña electoral, en la que entrarán en juego elementos nuevos, como la presión de la sociedad civil en asuntos como el canon digital y el determinante peso de Internet. Los medios digitales son ya la opción elegida para informarse por muchos ciudadanos, y compiten en influencia con la radio, la televisión y la prensa escrita. Además, PSOE y PP han lanzado la campaña con sendas páginas Web protagonizadas por su líderes, y han tomado posiciones en las redes sociales de moda como Youtube, Facebook o Tuenti. Gaspar Llamazares, líder de Izquierda Unida, fue pionero al crearse un alter ego en el poblado mundo virtual de Second Life. Y los debates televisados entre los dos principales candidatos también supondrán una novedad, después de años de ausencia, e incidirán en los votantes indecisos.

Los resultados de las generales marcarán también la agenda política y el peso de las fuerzas nacionalistas. En caso de que ningún partido obtenga la mayoría absoluta, CiU, PNV, ERC, IU-ICV y los diputados de BNG o Coalición Canaria volverán a ser imprescindibles para garantizar la gobernabilidad. Desde el PP se sostiene que pactos con partidos como CiU son adecuados para sacar adelante políticas de gobierno como la económica, pero subrayan que los acuerdos en materias como la política antiterrorista, asuntos exteriores, inmigración o modelo de Estado deben suscribirse con el PSOE, aunque matizan, con un líder distinto a Zapatero. En cambio, los socialistas aspiran a aumentar su mayoría en la Cámara para no depender de los nacionalistas, pero no cierran la puerta a acuerdos con cualquier partido.

El terrorismo seguirá presente en la agenda, así como el plan soberanista del lehendakari Ibarretxe o la radicalización de CiU en Cataluña. Y es que, tras cuatro años de tensiones y reformas, el Gobierno no ha sido capaz de cerrar el Estado autonómico. De conseguirse un acercamiento entre PSOE y PP, el modelo de Estado puede ser uno de los temas que se aborden en la pendiente reforma constitucional, que acabará con la discriminación de la mujer en la sucesión al trono, y podría incluir la reforma del Senado como cámara de representación territorial. El cuadro político lo completarán Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía y el nuevo partido de Rosa Díez, Unión Progreso y Democracia, que aseguran que su apuesta por servir de alternativa a nivel nacional se mantendrá aunque no lleguen a entrar en el Congreso.

Otro poder, a medio camino entre la tierra y el cielo, también se somete a cambios en 2008. La Conferencia Episcopal elige presidente en marzo, pocos días antes de las elecciones generales. Las llamadas dos sensibilidades de la Iglesia vuelven a encontrarse. Por un lado, los considerados moderados: Ricardo Blázquez, actual presidente, y el arzobispo de Barcelona, Luis Martínez Sistach. Por otro, Antonio Rouco Varela y Antonio Cañizares. Las fuerzas están muy igualadas (en 2005 Blázquez fue elegido con un voto de diferencia sobre Rouco Varela) y el resultado de la elección está tan abierto como el de las generales.

El control de los medios

El 2008 dibujará un nuevo panorama en el ámbito de los grandes grupos de comunicación. El relevo generacional se hará más evidente en Prisa, donde la presidencia de Ignacio Polanco deberá ofrecer nuevas soluciones a la competencia de La Sexta por los contenidos televisivos y de Público por los lectores de izquierda. El auge de Jaume Roures, a la sombra de La Moncloa, ha generado nerviosismo en Prisa y distanciado a su buque insignia, El País, de Zapatero.

Los intereses económicos han urdido singulares alianzas, como la del director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, referente de la derecha, con el declarado marxista Roures. O la del Partido Popular sirviendo de portavoz de Prisa para atacar al presidente de RTVE, Luis Fernández. Pero pese a los flirteos de Polanco y Juan Luis Cebrián con Rajoy y Gallardón, los analistas coinciden en que los principios ideológicos de la audiencia de Prisa están demasiado anclados en el centro izquierda como para que El País pida el voto para el Partido Popular. Además, la presencia de Alfredo Pérez Rubalcaba en el Ejecutivo, como señala el catedrático de Ciencia Política Ramón Cotarelo, es una garantía para este grupo de comunicación.

Otro de los fenómenos que puede caracterizar el mercado de la comunicación es el de una mayor concentración. El Grupo Zeta, editor de publicaciones como El Periódico o Interviú, está a la espera de comprador, mientras anuncia que se dispone a comercializar quince periódicos digitales para el nuevo año. Prisa ha colocado a Digital Plus en el mercado, y las incógnitas sobrevuelan al grupo Vocento, que no ha logrado cerrar el 2007 con buenos resultados.

Por todo ello, el 2008 dejará un país distinto, cincelado por la nueva configuración del poder político, económico y mediático; y marcará la pauta para los próximos cuatro años. Aunque quizá, una vez más, algo cambie para que todo siga igual.

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