EL CONFIDENTE
Los peligros de poner una escopeta para cazar perdices en manos de un ejecutivo de la city
Nefasta Navidad para los amantes de las artes venatorias por eso de que, cada vez que cae en festivo o fin de semana, las secciones de sucesos se llenan de percances y tragedias acaecidas en los montes. Hace unos días, en Vega de Pas, Cantabria, un hombre de unos 35 años y vecino de Anievas (Cantabria), fallecía al despeñarse cuando cazaba por una zona escarpada con hielo y nieve, en el Arroyo de la Vara, en Vega de Pas. El mismo día 25, día de Navidad, el cuerpo de otro cazador, natural de Sierra de Fuentes, era hallado en la finca ‘La Hormiga’, en el término municipal de Cáceres, sin aparentes signos de violencia.
Los expertos echan la culpa de estas muertes a esos hombres del business que se han olvidado de la caza atávica y que igual montan un partido de baloncesto de los Globetrotters que organizan una montería en la sierra de Toledo. En estos eventos sui generis no prima tanto el maridaje hombre/naturaleza como el relacionarse socialmente con lo más granado del establishment patrio, muy dado a esto de colgar el viernes el traje de Armani en el vestidor de su penthouse de la city, cogerse una escopeta y ponerse a tirar a la perdiz roja. Hoy día, la mejor forma de cerrar un negocio en esta España snob que nos ha tocado vivir es hacerlo entre liebres, venados y macarenos.
Los tristes sucesos de esta Navidad tuvieron su precedente en el pasado puente de la Constitución, donde se produjeron otros tres accidentes, dos de ellos con víctimas mortales. En Cantabria moría un vecino de Bilbao, de 52 años, tras recibir un disparo de una escopeta de caza en el abdomen. Estaba en un coto y nadie se daba cuenta de nada hasta que las asistencias confirmaban su fallecimiento. Otro cazador resultaba muerto en la localidad riojana de Baños del Río Tobía. Este caso aún era más sorprendente. El disparo procedía de la escopeta de un cazador que tropezaba y se le disparaba el arma. El tiro acababa con la vida de su propio suegro, quien también participaba en la jornada de caza.
Y, aunque menos grave, un tercer suceso: en este caso una mujer sufría daños en sus manos mientras paseaba por los alrededores del pueblo vizcaíno de Ortuella. Las heridas se las propiciaba un disparo de otra escopeta de caza. La mujer paseaba por un lugar "de relax habitual del vecindario", zona próxima a un paraje frecuentado por cazadores. En resumidas cuentas, inexperiencia y falta de precaución.
Igualmente, el pasado viernes, 19 de octubre, tal y como relató este Confidente en su día, en una finca del término de Camarena, provincia de Toledo, Carlos Muguiro e Ybarra, conde de Muguiro, barón de Benedris y del Castillo de Chirel, tuvo un desafortunado lance con un alto cargo de una de las más importantes cajas de ahorro españolas, que ocupaba el puesto vecino en la cacería. En un momento determinado y al inicio del segundo ojeo, el conde de Muguiro resultó gravemente herido por un disparo efectuado por el cajero. Y es que esto de irse al campo a respirar aire fresco… tiene sus peligros.
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Opiniones de los lectores (12)
12.
albertovz03/01/2008, 12:53 h.
A matar, que son dos días...
11. Chemita Moya27/12/2007, 18:43 h.
Todo lo sucedido corresponde al bien conocido "Síndrome del Consejero Delegado". Cuando tu compañero de puesto de caza lleva sombrero nuevo, fundas de escopeta nuevas igual que las propias escopetas y el resto del equipo nuevo. Cuerpo a tierra y a esperar que no ocurra lo peor.
10.
joanfg27/12/2007, 18:38 h.
a titona (8) ud es como Narcía Serra que decia que un campo de entrenamiento para aviones de combate era bueno para la fauna. ¿ No hay vida en los parques naturales? Sin la caza que además de provocar la muerte en muchos animales les produce estrés los animales estarían mucho mejor.
9. desde fuera27/12/2007, 15:25 h.
Se solucionaría si fueran cazadores de veradd, aquellos que realmente les gusta la caza. Quizás lo mas adecuado sería hacer como en Alemania, donde para conseguir la licencia de caza tienes que hacer un curso de varios meses (biología, tiro, primeros auxilios, etc) y luego un exámen. Con estos, al menis, el que va a cazar sabe distinguir las huellas de los animales y, sobre todo, pegar tiros y acertar y ni machacar a tiros a los animales.
8. titona27/12/2007, 13:35 h.
Despues de 30 años cazando os puedo decir que al igual que con los toros (que sin la fiesta nacional solo vivirian en los zoos), la caza ya sea mayor o menor esta siendo protegida por los cazadores. Los animales no saldrian adelante sin el control particular (sequias, sobrepoblación, plagas, y demas retos que hay que superar). Zonas de España con gran tradicion cinegetica sufriria un bajon en cantidad y calidad. También habria un bajon en la economia española por la cantidad de dinero y puestos de trabajo que estan relacionados con la caza. Y los accidentes? Es una tragedia y estoy a favor de mas controles para dar los permisos a gente sin experiencia pero no critiquen a un colectivo entero con gran respeto a la naturaleza, tradicion y principios por culpa de unos ineptos sin experiencia.
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