CINE
Purificante lirismo del nuevo cine japonés

@María José S. Mayo - 21/12/2007
EL BOSQUE DEL LUTO

Directora y guionista: Naomi Kawase.
Fotografía: Hideyo Nakano.
Música: Masamichi Shigeno.
Intérpretes: Shigeki Uda, Machiko Ono, Makiko Watanabe, Kanako Masuda, entre otros.
www.elbosquedelluto.es
Naomi Kawase es una directora ciertamente peculiar. Su filmografía se ha volcado muy especialmente en su vida íntima: tiene un documental sobre la búsqueda de su padre, otro sobre la abuela que la crió, y un último que narra su embarazo y posterior parto. Además, se puede decir sin temor a equivocarnos que Kawase es uno de los máximos puntales del cine japonés moderno, y eso lo certifica su presencia habitual en los festivales europeos.
La película que ahora se estrena, El bosque del luto viene acompañada del prestigioso Gran Premio del Jurado en Cannes, lo que la hace ser objeto de una especial atención por parte del público cinéfilo más sibarita. No es para menos, porque esta cinta visualmente gozosa es una auténtica odisea emocional a través de dos personajes que han sufrido la pérdida de seres queridos muy cercanos: un anciano que durante treinta y tres años escribió a su mujer fallecida, y una joven cuidadora de la residencia en la que se aloja que recientemente perdió a su hijo. Ambos se internarán en el bosque iniciando un catártico proceso de purificación que eclosiona cuando llegan hasta la tumba de la esposa del anciano.
El bosque vuelve a ser un lugar cinematográficamente rico en el que los seres humanos se pierden para encontrar, en este caso, un cierto equilibrio frente al drama de sus vidas. Es el lugar donde se transforma en algo profundo aquello que empieza como un juego en el que el anciano es perseguido por su cuidadora. Una diversión aparentemente banal y rodada con un gusto exquisito en una bellísima zona de setos que aparece en el cartel de la película. Aquí, y en gran parte de la cinta, la sutileza se apropia de las parsimoniosas imágenes, cuyo inicial afán realista, apoyado por la opción de rodar con cámara en hombro, se va transformando en un interés de llenar de simbolismo lo que se muestra. Todo comienza cuando el anciano protagonista pregunta: "¿Cómo sé si estoy vivo?". De esta manera sitúa la clave del asunto: la historia que se describe no es la de la aceptación de la muerte, sino la de la vida a pesar de los rastros de muerte que hay en ella.
La tierra, la lluvia, el río se convierten en perfectas metáforas vitales. El anciano, que parece no enterarse de nada, lo ha entendido todo y conduce a la joven hacia el conocimiento de su naturaleza humana gracias a una empatía que hace que se entiendan casi sin palabras. Y así, casi muda, se queda la película. Solo con pequeñas frases de oro y acompañada principalmente de los sonidos del bosque, de los murmullos de esa tierra viva gracias al abono de la muerte.
LO MEJOR: El momento del abrazo entre los dos protagonistas.
LO PEOR: Resulta excesivamente parsimoniosa en algunos momentos.
Opiniones de los lectores (0)
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
![]()