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¿Necesaria o agotada? La Monarquía en la cuerda floja
@Nuño Vallés - 15/12/2007

LA MONARQUÍA NECESARIA

Autor: Tom Burns Marañón.
Editorial: Planeta.
Páginas: 254.
Precio: 20,50 €.
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En los últimos tiempos parece habérsele perdido el respeto a la Corona. Las muestras de desafección a la Corona se ven por doquier. Las banderas republicanas en las manifestaciones contra el apoyo español a la guerra de Iraq fueron una muestra de ello y, más recientemente, el desafío de la revista satítica El Jueves o la quema de retratos del Rey en Cataluña. Cuando parecía que la misión de don Juan Carlos -respecto de la Corona- estaba cumplida, empiezan a vérsele grietas. Esta misión, según el decidido monárquico y periodista angloespañol Tom Burns Marañón, era hacer inteligible la Institución para sus súbditos.
¿Qué quiere decir con inteligibilidad de la Monarquía? Para facilitarse las cosas, señala que la Monarquía es incomprensible racionalmente y, por tanto, se hace inteligible por familiar. De hecho, en numerosas ocasiones vacía y aleja el concepto de Monarquía refiréndose a ella como parte del “mobiliario” de un país. Y un mueble puede sernos perfectamente familiar, hasta sentimentalmente apreciado, pero es difícil enfadarse con él mientras no estorbe y sirva. Esto casa con su teoría de la Monarquía necesaria: es necesaria en cuanto que útil, e históricamente se ha demostrado su utilidad. Al menos, esto trata de demostrar a lo largo de siete capítulos en los que repasa diacrónicamente el proceso desde la Monarquía constitucional de Cánovas hasta la Monarquía constitucional actual de don Juan Carlos. Sincónicamente, compara el modelo actual con los anteriores de Alfonso XII y XIII y, remotamente, con la Corona británica que para Burns es el modelo de Monarquía perfecta, cuya descripción paradigmática dio Walter Bagehot pensando en la reina Victoria.
Este modelo no fue imitado por Alfonso XIII, quien prefirió mirarse en su abuela; sí, aquélla que como él, fue expulsada del trono y del país. Don Juan Carlos comprendió que, para alcanzar la Corona y recuperar sus privilegios dinásticos, debía diseñar una Institución útil, comprendió que debía crear una relación de necesidad respecto de sus súbditos. Aquí se revela al actual Borbón como una persona inteligente y estratega, que durante años simuló ser tonto y dócil -y con éxito- pero que, una vez hubo recabado toda la legitimidad posible -con las dificultades añadidas del salto sucesorio y la contradicción de jurar fidelidad a los Principios del Movimiento para luego abogar por la devolución de las libertades secuestradas-, desmontó, con prudencia y manga ancha, el sistema franquista y posibilitó la implantación de la democracia más o menos funcional. Eso siempre y cuando el lector confíe en los puntos de vista que Burns da por válidos, los de Areilza y Powell del Rey como motor o piloto de la Transición.
El autor se remite al consenso para no demostrar este axioma básico en su ensayo; pero no deja de ser cierto que, junto a las voces neorrepublicanas que empiezan a escucharse -que el Rey cumplió en el momento de la Transición pero que, una vez asentada la democracia ha dejado de ser útil y, por tanto necesario-, hay otras que ponen en duda las cualidades de pilotaje del Monarca -y que éste, como mucho, habría sido un pasajero de business que se limitó a no hacer el melendi-. Realmente, lo que interesa ahora tanto a la Coroana como a la ciudadanía no es el repaso histórico de la constitución de la Monarquía parlamentaria que se extiende a lo largo de siete capítulos, sino lo que apunta en el octavo. Es decir, que aunque aceptemos que hasta hoy la Monarquía ha sido necesaria, la cuestión es si todavía lo es y si lo será el el futuro. Y estas preguntas, bien las deja en el aire -como advierte en la Introducción-, bien las responde con dogmas de fe que, seguramente por falta de espacio, deja sin desarrollar. Aunque el ensayo está escrito con el pulso firme de un buen periodista, no creo que don Juan Carlos -y menos aún don Felipe- haya encontrado aquí el panegírico que necesita.
LO MEJOR: La fluidez del texto.
LO PEOR: Pasa de puntillas por la reflexión más importante: el presente y el futuro de la Institución.
Opiniones de los lectores (7)
7. lluviaenSábado, 21/12/2007, 16:57 h.
Al Sr PCMJ:ni estamos en democracia,ni el Rey ha hecho nada para conseguirla,Suárez es el mayor culpable de la transición de la dictadura a la partitocracia,negándonos estos 30 años la más mínima democracia,que es imposible que venga bajo una monarquía como decían por abajo.Sólo la traerá la República Constitucional.
6.
berSábado, 21/12/2007, 13:40 h.
No estoy de acuerdo con el autor del libro,la Monarquia es siempre muy util, sobre todo en mometos como este.
Viva el rey.
Saludos Ber.
5.
PJCMSábado, 21/12/2007, 10:49 h.
La democracia que disfrutamos, se la debemos al Rey y a la persona elegida por él para implantarla, D. Adolfo Suarez. No hay quién lo discuta. Pero todos estos años se han olvidado de otro gran interprete para la consolidación de esa democracia: El Pueblo Español.
4.
piofoncillasSábado, 21/12/2007, 10:08 h.
La Monarquía histórica, como nexo de unión entre lo terrenal y lo divino, no puede tener sentido en nuestros días. Resulta absurdo pensar que Dios designa a quién debe mantener la testa coronada y transmitirla a sus hijos.
De otra parte la sola existencia de la monarquía impide al Estado que la tiene poder ser tildado de democrático, pues su existencia rompe el princiopio de igualdad de oportunidades y divide a los ciudadanos en príncipes y subditos, con distintos derechos por razón de cuna.
Desde el punto de vista pragmático, unica razón de su pervivencia en España, puede abogarse, en su favor, la estabilidad que confiere que, cada monarca, pase entre 30 y 50 años en el trono sin cambios; ahora bien, en este caso, su única razón de ser hay que buscarla en la tradición, una Institución que se perpetua en el inmovilismo, de acuerdo a fórmulas tan añejas, como simbólicas; pero hete aquí que los príncipes, mal educados y peor formados, empiezan a reivindicar la evolución de las Monarquías de acuerdo a los tiempos, matrimonios por Amor, divorcios y se rompe así cualquier justificación de la existencia de la Institución.
España, camina hacia la República. Sea Bienvenida!
3.
TaxcoSábado, 16/12/2007, 11:29 h.
PARA EL SR. EMILIO,nº2.- Buenos días y mi más sincero reconocimiento a su comentario. Profundo, claro y contundente. Basado en los hechos históricos que han hecho evolucionar a la humanidad al actual pensamiento de lo que debe de ser el comportamiento de las llamadas "masas" con sus "dirigentes" o viceversa.
La lástima consiste en que haya individuos o familias que todavía creen que tienen "el derecho" de vivir como Luís XIV. Espíritus muy "pobres" a los cuales no envidio nada. Me dan lástima.
Le deseo un feliz día de descanso, Sr. Emilio y desearía que sus intervenciones en estos FOROS fueran siempre tan maduras y con esa carga tan humana. ¡Me ha dado mucho gusto leerlo! Un abrazo. TAXCO
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