RESTAURANTES
Creatividad con toques italianos para celebraciones navideñas
@Esther Arroyo - 15/12/2007

Si algo tienen las fiestas navideñas son las celebraciones. Se quiera o no, unas fechas tan señaladas requieren reuniones, comidas y encuentros no sólo con la familia, sino también con amigos y compañeros de trabajo. De ahí la eterna pregunta: ¿Dónde vamos a cenar? Para que un almuerzo o cena de Navidad sea calificado de excelente, tiene que reunir varios requisitos: ofrecer un ambiente agradable, menús generosos y de calidad adaptados a grupos y todo ello a un precio razonable.
Obviando el handicap de su ubicación, algo retirada de la zona centro, La Moraleja (al noroeste de Madrid) resulta una zona tranquila y selecta en la que han decidido establecerse muchos de los restaurantes más reconocidos de la capital. Enzo es uno de ellos. La cadena se amplía con un nuevo restaurante al estilo de las antiguas trattorias italianas pero con un aire más fresco y actual. Con capacidad para 90 comensales, este amplio local inunda de luminosidad y color todos sus rincones. Además de un gran comedor, Enzo cuenta con una zona de barra, más informal, y una terraza ajardinada, muy agradable sobre todo cuando irrumpe el buen tiempo.
El chef David Orantes, al mando de los fogones, propone una interesante combinación entre los clásicos platos italianos y las nuevas creaciones. Su experiencia en Italia y Montecarlo le ha aportado la suficiente capacidad para trazar una carta al más alto nivel. Su propuesta de navidad sigue la línea de la del resto del año pero, eso sí, adaptada a grupos deseosos de festejos y brindis. Orantes presenta dos menús colectivos distintos, pero igual de suculentos y atractivos.
Por una parte, y a un precio de 35 euros (IVA no incluido), el primer menú opta para ir abriendo boca por un chupito de cortesía a base de crema de calabaza con aceite de pistacho. A continuación se presentan los entrantes para compartir: carpaccio de tomates raf y aguacate con emulsión de anchoas y aceitunas negras, focaccia de queso de cabra y timbal de manzana y foie con gelatina de naranja. Una vez entrado en materia, el comensal podrá elegir entre carne –como presa ibérica al gorgonzola, nueces y pera–, pescado –emperador a la parrilla con verduras– y pasta, como la lasaña especial del chef.
El segundo menú varía en el precio, que aumenta un poco hasta llegar a los 40 euros. En este caso el chupito es de puerros a las trufas. Como entrantes, otros tres deliciosos platos: ensalada de rúcula y parmesano con salmorejo cordobés, foccacia de jamón ibérico al pomodoro y provolone al horno con tomate confitado. Como segundos, el emperador y el entrecot de buey del primer menú repiten en esta segunda propuesta y se puede elegir también entre el carpaccio de rape con esencia de langostinos y emulsión de limón y el toque italiano del risotto de trufa y raviolis de hongos.
Todo ello acompañado por un vino de la Casa a elegir entre las ofertas de tinto, rosado, blanco o lambrusco. Para dar por concluido el festín, los exquisitos postres pondrán en un aprieto a los más golosos a la hora de elegir entre helados, sorbetes y dulces.
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