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EL EROTICÓN

Posturas coitales y placer (II)

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María Victoria Ramírez*.-  10/12/2007

En el artículo de la semana pasada dedicamos unas líneas a comentar posturas para realizar el coito heterosexual, introduciendo además caricias en el clítoris de la mujer.

Como vimos entonces, la mayoría de las posturas descritas para el coito han prestado más bien poca atención (o ninguna) a la estimulación simultánea del clítoris de la mujer (ya sea por ella misma, o por parte de su pareja), suponiendo erróneamente que con la caricia del pene en la vagina la mujer debe tener suficiente estímulo como para llegar al orgasmo.

Comentamos también la postura coital 'del perrito' y aquella en la que él está tumbado de espaldas y ella se sienta encima de él con las piernas abiertas, estando ambos de cara. En ambos casos, era sumamente sencillo añadir la caricia del clítoris al coito.

Tomemos ahora otra postura coital: él está tumbado, y ella está sentada encima de él, pero dándole la espalda. En esta postura también es sumamente sencillo que ella misma se acaricie el clítoris con la mano mientras ambos realizan el coito. También sería posible que lo acariciara él, estirando un poco el brazo, aquí cada pareja tendrá sus preferencias.

Cabe señalar que si ella está en la misma postura, sentada encima de él, y se está acariciando el clítoris (o él se lo está haciendo a ella), aunque no haya penetración, en muchos casos podrá tener igualmente un orgasmo.

El coito echados de lado o semi-echados, puede incluir fácilmente las caricias del clítoris, como puede observarse en la ilustración.

En las posturas coitales de costado, donde ambos miembros están echados o semi-echados en una superficie horizontal sobre el costado izquierdo o derecho, la penetración también se puede simultanear sin problemas con la estimulación del clítoris, tanto si ambos están echados de lado y mirándose, como si están de costado y ella le está dando la espalda a él (postura que algunos denominan 'de la cuchara'). La estimulación del clítoris se puede realizar cómodamente, con la palma de la mano, con los dedos, etcétera, en función de los gustos particulares de la mujer. Una vez más, basta con que él alargue la mano un poco, o que ella lo guíe en la caricia de sus genitales, o que lo haga ella misma. A algunas parejas, por ejemplo, les gusta que sea ella misma la que se acaricie el clítoris mientras él coloca su mano sobre la de ella y sigue sus movimientos.

El “tradicional” misionero se puede realizar con o sin penetración.

Postura “del misionero” sin penetración

¿Qué sucede con la tradicional postura 'del misionero'? ¿No es posible añadirle a esta postura la caricia del clítoris? Lo cierto es que en una postura como la que figura en esta ilustración, la estimulación directa del clítoris con la mano de él o de ella resulta complicada, puesto que los cuerpos están pegados.

En esta postura, el frotamiento del pubis de la mujer, y del conjunto de la vulva, con los genitales de él, y especialmente el pubis de él, es suficiente para que algunas mujeres (minoría) tengan un orgasmo con o sin penetración. Pero no es lo más frecuente, lo más frecuente es que precise estimulación más directa del clítoris.

De hecho, si en la postura 'del misionero' se realiza penetración, las mujeres que tienen un orgasmo lo obtienen principalmente por el frotamiento de su clítoris sobre el pubis de él, y no por la estimulación del pene en la vagina (que puede ser agradable para muchas mujeres, pero que no suele desencadenar un orgasmo en la mayoría).

Por ello, algunas parejas realizan esta misma postura pero sin coito, tumbándose juntos y compartiendo abrazos intensos y movimientos de 'frotamiento' mutuo y rítmico, pero sin penetración (esto sería parte de lo que se ha denominado 'petting').

Las preferencias de las mujeres en el coito

El coito para algunas mujeres puede añadir un aliciente o un poco más de placer a las caricias en el clítoris, aunque no para todas, ni en la misma medida.

Muchas mujeres en el coito prefieren estar ellas sentadas encima de él (ambos de cara), porque controlan el roce de su clítoris con el pubis de él moviéndose según sus preferencias y, con ello, logran mejores sensaciones y una estimulación más efectiva.

Otras mujeres gustan de vivir por separado el orgasmo (que logran con caricias en el clítoris) y el coito (como algo placentero aunque en muchos casos no les lleve a un orgasmo), compartiendo ambos con la pareja. De esta forma algunas mujeres tienen relaciones coitales para disfrutarlas, aunque no haya orgasmo, y también comparten con su pareja relaciones no coitales con el fin de tener un orgasmo.

Y es que aunque aquí nos hemos dedicado a hablar sobre coito y clítoris, sobra decir que también se puede hacer el amor sin coito. El sexo no coital también incluye juegos y posturas de los que disfrutan muchas parejas y de los que hablaremos en otros artículos.

*María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.

Asociación www.lasexologia.com.

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