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Aznar y el amor

@Juan Carlos Escudier - 01/12/2007

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Si aceptamos que el amor es el motor que mueve el mundo, no es descabellado suponer que el desamor debe de tener alguna influencia en la dirección hidráulica o en el sistema de inyección, y que el resto de las pasiones, incluidos desajustes físicos como el estreñimiento ocasional o las hemorroides, inciden sobre el embrague, la caja de cambios o la transmisión. Sentadas estas bases mecánicas del devenir planetario, con más razón podemos colegir que la conducta individual es una hoja en el viento de los sentimientos o de las molestias gastrointestinales. La inteligencia vendría a ser un sencillo intermitente, cuya bombilla tiende a fundirse con relativa facilidad.

A estas reglas no escapan ni los fontaneros ni los reyes, por no hablar de los políticos, cuyas pasiones, las altas y las bajas, especialmente éstas últimas –mucho más numerosas- suelen ser objeto de especial seguimiento. Ocurre, en ocasiones, que algunos comportamientos se atribuyen a causas equivocadas, o, cuando menos, de dudoso contraste sin la prueba del nueve, y es ahí cuando la maledicencia se abre paso y cobran sentido los versos de Joel Buxter: “Penetrante, irresistible para el escudo y la armadura,/ imparable para la guardia y incontenible con barricadas, / oh, servicial rumor, permíteme que no blanda/ contra mi enemigo otra arma más que tú”.

Hay rumores que terminan por confirmarse, ya sea porque tenían alguna base real en su origen, porque algunas predicciones se cumplen con el tiempo o por los efectos letales de la propia murmuración. Y otros que mueren de forma natural por una longevidad excesiva. Pretender acelerar su fallecimiento es contraproducente, ya que la capacidad que tienen las habladurías para alimentarse y resucitar es muy elevada.

En José María Aznar concurren las premisas básicas anteriormente expuestas. Así, aunque su apariencia hosca indujera a pensar lo contrario, es de justicia proclamar que el amor ha guiado siempre sus pasos. Enamorado de su esposa, a la que ha idolatrado públicamente, padre amoroso con sus hijos, especialmente con la pequeña Ana, a la que procuró una boda imperial en El Escorial con más jefes de Estado que una cumbre europea, amante del libre mercado, devoto de la ley y el orden… Ni sus adversarios dudan de que el amor a España y a los españoles impregnó todas sus acciones, incluida la de implicarnos en la guerra de Iraq, una prueba más de que hay amores que matan.

Es obvio, por tanto, que en Aznar hubo –y sigue habiendo- amor, pero también algún tipo de sufrimiento físico, ya fuera abdominal o no, que le torcía el gesto y le hacía parecer un señor muy serio y siempre cabreado. ¿Úlceras? Es posible. Ahora bien, ¿cabría atribuir al ex presidente las mismas decisiones políticas si su familia fuera otra, si hubiera sentido, por ejemplo, rendida admiración por la Pasionaria o si, en vez de huraño y circunspecto, se nos hubiera manifestado jovial y dicharachero? ¿No es más cierto, en consecuencia, que el amor y sus circunstancias han escrito los renglones de su biografía?

Pétreo de convicciones y aparentemente invulnerable, sobre Aznar llevan tiempo batiendo los rumores como embravecidas olas prestas a estrellarse contra un farallón altivo. ¿Qué ha cambiado? Recitemos de nuevo a Buxter: “El suyo será terror a un enemigo invisible,/ de nada servirá que su mano empuñe la espada;/ que mi lengua será letal, larga, fina, afilada,/ la que deja caer un rumor de alguna culpa antigua./ Así abatiré al pérfido sin dar un golpe,/ ahórrame además las celebraciones de su derrocamiento/ y alimenta mi valor para otro enemigo”.

Firme y silencioso cuando se le atribuyeron infames amoríos, alguna grieta ha debido de producirse ahora en su constitución caliza por donde ha penetrado el salitre. Ello explicaría su reacción ante la especie de que, pasadas las elecciones –se supone que para no ahuyentar a los votantes católicos y apostólicos de su partido-, pondría fin a su matrimonio con Ana Botella. De ahí su desmentido oficial y por escrito y su amenaza de emprender acciones legales inmediatas por parte de sus abogados, con lo que da a entender que son varios y rápidos.

Con el debido respeto, es preciso señalar que algunos términos del comunicado no son muy afortunados, especialmente la equiparación del bulo con la ignominia. La afirmación de que una pareja prepara la separación puede constituir una colosal mentira pero nada tiene de ignominiosa, porque el buen nombre de ambos no depende de su estado civil. Lo contrario sería tanto como atribuir a los divorciados de este país una mácula en su expediente, una afrenta definitiva e imborrable con la que tendrán que convivir el resto de sus días. En consecuencia, tampoco parece que el embuste en cuestión atente, como se dice, contra el honor del matrimonio, que quedaría a salvo aunque dejara de serlo.

Ha dicho Ana Botella que tenían dos opciones: “Pasar y no entrar al trapo porque con el tiempo se vería que seguimos juntos, o luchar contra la infamia y la mentira”. Contraviniendo los principios del sentido común, Aznar y Botella, Botella y Aznar, que tanto monta, han optado por lo segundo. Esto es amor; quien lo probó lo sabe, que diría Lope.

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Opiniones de los lectores (5)

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5. usuario registrado carod06/12/2007, 14:20 h.

Sr Escudier le ha costado mucho esfuerzo escribir este articulo? y a quien le importa lo que Ud cuenta ? me recuerda a los articulos del diario ABC

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4. Ana.04/12/2007, 15:02 h.

La culpa la tiene Zp. Aznar.

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3. usuario registrado caesar04/12/2007, 12:58 h.

¿eso es todo? ¿es algo que interese a los españoles el estado civil de aznar?

escudier es usted un zascandil (cómo su jefe cacho) y su calidad periodística es equiparable a la de carmen alcalde (la del tomate) y puede que sus tetas también, según dicen...

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2. usuario registrado anonimo5204/12/2007, 12:36 h.

La culpa sería de Zapatero por "atentar contra la familia" jaja.
O de Zerolo, a saber.

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1. Socratres04/12/2007, 12:21 h.

Sr Escudier: Se habrá roto la cabeza escribiendo este articulo y dedicarselo al Sr Aznar. Y digo yo un desamor no puede llevar a un desequilibrio mental transitorio tambien ??. Es que ha tenido Vd algun problema amoroso.....me pregunto.

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