La FIFA proclama a Brasil sede del Mundial 2014
El presidente de la FIFA, Jopseph Blatter, en el momento en que nombraba a Brasil como organizador del Mundial de 2014 (Efe).
Efe. Zúrich (Suiza).- 30/10/2007
El Comité Ejecutivo de la FIFA acordó este martes proclamar "de forma unánime" a Brasil, único candidato, sede del Campeonato del Mundo de fútbol 2014. El comité organizador brasileño, que estuvo respaldado en Zúrich por el presidente de la nación Luiz Inacio Lula da Silva, presentó horas antes su proyecto, en una exposición que contó con la aportación del presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixeira, el escritor Paulo Coelho, el futbolista Romario y el seleccionador Carlos Dunga.
"Parece que sería fácil la elección, pero no es verdad, porque es una reto dar no sólo recomendaciones, sino también condiciones que se deben cumplir", destacó el presidente Jopseph Blatter, que dijo que la visita de los inspectores en el verano pasado fue decisiva para acabar con las dudas y calificó como "extraordinaria" la presentación del proyecto que hicieron hoy.
La receta de Brasil para organizar su segundo Mundial
La selecta tradición futbolística, una rica alianza político-económica y el respaldo fresco de las autoridades deportivas continentales son los ingredientes básicos para cocinar una buena candidatura para un Mundial. Brasil, ganador de cinco títulos ecuménicos y sede de la Copa del Mundo de 1950, hizo todo lo debido en los últimos años para servir en bandeja el mejor proyecto para el evento de 2014.
La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), con su presidente, Ricardo Teixeira, a la cabeza se postuló para el Mundial de 2006, pero días antes de la proclamación de la FIFA declinó en favor de Sudáfrica a cambio del apoyo de las federaciones africanas para una candidatura del país sudamericano en 2010. Pero el proyecto pionero de los africanos fue derrotado por el de Alemania y Sudáfrica fue finalmente electa para 2010 en cumplimiento de la rotación de continentes para determinar las sedes establecida la década pasada por la FIFA, por lo que Brasil decidió posponer su candidatura cuatro años más.
Por la rotación, para evitar que un mismo continente recibiera varios mundiales consecutivos, la edición de 2014 debía celebrarse obligatoriamente en América. Sin oponentes en la región, salvo un efímero deseo de Colombia que se apagó como el fuego de paja, y el rumor de que Argentina y Chile estarían dispuestos a unir esfuerzos para ofrecer un Mundial como el que en 2002 organizaron Corea del Sur y Japón, Brasil amasó su proyecto con tranquilidad y atractivos acompañamientos.
Para preparar la operación 'Brasil 2014', el gobierno anunció inversiones por 250 millones de dólares en obras específicas de infraestructura y 3.500 millones más hasta 2012 "para reducir el índice de criminalidad" en las áreas afectadas por la violencia. En el largo camino hasta la proclamación, Canadá manifestó en 2005 su disposición a recibir el torneo, pero su fútbol aún tiene la dimensión de los aficionados. Estados Unidos quiso repetir la cita de 1994, pero su opción quedó encuadrada como un Plan B frente a un fracaso de la opción brasileña.
En 2007 el presidente venezolano, Hugo Chávez, manifestó al presidente de la FIFA, Joseph Blatter, su interés de organizar el certamen de 2014, pero la candidatura fue descartada una vez que el plazo de inscripciones había expirado. "La decisión ya está tomada, y no se trata sólo de una cuestión de rotación, no olvidemos que Brasil se consagró campeón en cinco oportunidades", dijo Blatter la semana pasada al anticipar lo que podría arrojar hoy en Zúrich la crucial reunión del Comité Ejecutivo de la entidad.
Brasil cumple con los requisitos de la FIFA
Dice el recetario de la FIFA que el país candidato debe tener como mínimo ocho estadios con capacidad para 40.000 o más espectadores, todos debidamente sentados. Brasil tiene al menos quince, aunque casi todos necesitan sustanciales reformas. También se debe demostrar capacidad para hospedar 31 delegaciones extranjeras, con una media de 50 personas, y garantizarles buenas canchas de entrenamiento.
Fuentes de la CBF calculan que el segundo Mundial brasileño debe consumir, al menos, 10.000 millones de reales (unos 5.555 millones de dólares al cambio actual), aunque las cifras pueden disparase aún más hasta entonces. Para tener una idea, los responsables de Corea del Sur y Japón gastaron alrededor de 7.800 millones de dólares en la construcción de dieciocho estadios.
Alemania, con una envidiable tradición futbolística y experiencia en organización de torneos como el Mundial y los Juegos Olímpicos gastó 'apenas' 3.400 millones de dólares al cambio de hoy, tres cuartos de ese monto con estadios. Dos tercios fueron financiados por el sector privado. A pesar de la jugosa oferta del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente de la CBF considera que es posible organizar un Mundial sin dinero público, con el apoyo de la iniciativa privada.
La FIFA también debe ayudar a pagar a cuenta de la fiesta, pues en 2008 debe desembolsar unos 400 millones de dólares. Al margen de las cifras, los 200 millones de brasileños vislumbran desde hoy la posibilidad de ver dentro de siete años el fin de una historia distinta al triste desenlace de 1950, conocido como "Maracanazo".
La CBF ha prometido que el mítico estadio de Río de Janeiro albergará nuevamente una final. Quizá con Brasil, ojalá contra Uruguay en busca de la revancha...
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