MIENTRAS TANTO
De mezquindades y neurosis freudianas en el 25 aniversario de la victoria socialista
@Carlos Sánchez - 29/10/2007
El encallamiento crónico que vive la vida política española ha impedido que el 25 aniversario de la victoria del Partido Socialista sea analizado con el rigor y la atención que el acontecimiento merece. No es, desde luego, una buena noticia. Un país que no es capaz de distinguir entre los pequeños detalles de la política -los regates en corto de cara a la galería- y los grandes movimientos estratégicos capaces de transformar una sociedad en la dirección correcta es que tiene un problema. Y, sin duda, lo que ocurrió tras aquel 28-O merece más atención de la concedida.
Las grandes naciones se diferencian de las que no lo son básicamente porque tienen una historia común respetada por la mayoría de sus ciudadanos, unidos por un cordón umbilical invisible que conforma un espíritu colectivo. Desde este punto de vista, los grandes episodios nacionales son vistos con respeto por el conjunto de la población, toda vez que responden a una idea común. Los símbolos representan, precisamente, esa idea colectiva. El juicio posterior de esos acontecimientos, por lo tanto, no tiene nada que ver con una posición ideológica de partida, lo cual sería un anacronismo, sino, más bien, con la grandeza del momento. Y parece algo más que evidente que aquel 28 de octubre algo cambió en este país. No porque ganara el Partido Socialista -que también-, sino porque una nación estuvo detrás de esa victoria.
Por razones de espacio, no es éste el lugar para hacer un análisis detallado de lo que significó la llegada de Felipe González y de los 'jóvenes nacionalistas españoles' -como los denominó Jimmy Carter- al poder en 1982, pero sí caben algunas reflexiones sobre la mezquindad que rodea a la actual vida política española cuando se analizan determinados fenómenos históricos.
Al margen del juicio de que cada uno haga sobre el papel de los socialistas en el poder, no parece cobijar muchas dudas el hecho de que tras aquel 28-O España pudo orillar una desdichada historia de asonadas y golpes palaciegos protagonizados por los espadones de siempre. De ahí que la victoria del PSOE no se entienda sin el fracaso de la intentona golpista del 23-F. El 'tejerazo' tuvo la virtud -desde luego no deseada por sus siniestros autores- de articular una nueva mayoría de ciudadanos capaces de decir basta a tanto salvapatrias. La ciudadanía fue capaz de remar en una sola dirección, lo que explica los célebres 10 millones de votos con un censo electoral que apenas era la mitad del actual. Detrás de la victoria de González había, por lo tanto, mucho más que el simple triunfo electoral de los socialistas. Había, sobre todo, un interés supremo por caminar en democracia.
La llegada de Felipe a la Moncloa no respondió, tampoco, a la lógica alternancia en el poder. Fue mucho más. Significó el regreso a la más alta política de España de los representantes de millones de españoles proscritos por la Dictadura. Un acontecimiento verdaderamente extraordinario que fue posible gracias a que también millones de españoles apostaron por la democracia y fueron capaces de enterrar el pasado La reconciliación se pudo visualizar con toda nitidez el 15 de junio de 1977, cuando todas las fuerzas políticas pudieron concurrir a las elecciones. La llegada del PSOE a la Moncloa no fue, por lo tanto, un simple cambio de inquilino en el palacio presidencial. Fue mucho más.
Pero también significó algo que ahora parece obvio y hasta tautológico, pero que hace 25 ó 30 años no lo era tanto. Los 'jóvenes nacionalistas españoles' -tras los titubeos de un Fernando Morán que coqueteó con el movimiento de países no alineados- apostaron casi desde el primer día por la integración en Europa. La Unión del Centro Democrático (UCD) también lo había hecho, pero necesidades internas desde el punto de vista de económico (el país necesitaba petróleo y eso explica la especial atención que dedicó Suárez a los países árabes) hicieron que España se fuera alejando de Europa. Todo el país siguió a González en este empeño. Y al final, el 1 de enero de 1986 la vieja piel de toro volvió al redil.
Estos tres acontecimientos son suficientes para festejar los resultados del 28 de octubre de 1982, más allá del juicio político que merezcan los 13 años de gobierno socialista, con sus luces y con sus sombras, como corresponde a un gobierno tan dilatado en el tiempo. Por eso, sorprende el perfil bajo que se ha querido dar a esta conmemoración. No solamente por la derecha, lo que parece más lógico aunque no esté fundado del todo, sino por la propia izquierda y, en particular, por el PSOE, cuyo máximo responsable está empeñado en alejarse del legado de Felipe González a partir de un comportamiento más freudiano que lúcido y racional. En política no hace falta matar al padre para triunfar. Basta con hacer las cosas bien para seguir gobernando.
Opiniones de los lectores (7)
7.
CampodetenisLunes, 29/10/2007, 18:57 h.
No, lo que es de agradecer a Felipe González, es el abandono del marxismo-leninismo y la conversión ala democracia de un partido pro totalitario, de pasado revolucionario, golpista y genocida.
El error fue considerar la cabezonería y la contumacia de los jóvenes del partido, a pesar del cambio del PSOE, como una simple "enfermedad de juventud" que ácabaría madurando.
Muchos siguieron siendo políticamente adolescentes. Tontillos populistas y "revolucionarios", de pegatina reivindicativa.
Y con ZP llegaron al poder. Quizá porque el 11M aceleró los procesos, pero llegaron. Y ahora tenemos a Su Serenísima Solemnidad haciendo el capullo.
6.
AldousLunes, 29/10/2007, 18:07 h.
Y por cierto, sobre el trasfondo del 23-F, una pregunta: ¿quien estaba llamado a ocupar, según versión de un ex-presidente del Gobierno (cansado no, acosado hasta la extenuación por una oposición inmersa en el insulto, la descalificación y la deslealtad política, no siempre externa... también se nos ha olvidado, cachisss, dichosa memoria selectiva), la Vicepresidencia de Asuntos Políticos bajo el mando del General Armada? Tic-tac-tic-tac...
5.
AldousLunes, 29/10/2007, 17:43 h.
Lo de este país es de sofrólogo "cum laude"; no contentos con los nostálgicos de 40 años de "ley y orden" ahora nos asaltan cual mesnadas relativistas e interesadamente desmemoriadas los "recuperadores del modernismo", de esa época en la que la pseudomodernidad solo fué un efecto secundario, y a veces políticamente indeseado, del primer acercamiento filototalitario del socialismo paleomarxista que sufrimos (por la falta de voluntad de una refundación decidida de un partido socialista de tinte marxista-leninista en otro de corte socialdemócrata, más cercano a lo que existe en Europa) al poder y que se tradujo en intentos de monopolización política, eliminación de la independencia del contrapoder judicial, la corrupción generalizada y sobre todo desvergonzada, y finalmente la desaparición de garantías legales básicas a través del surgimiento reglado y organizado del crimen de Estado. Y esto se supone que es lo que debemos celebrar... No me extraña la "sordina" socialista de este 25 aniversario; pero me sigue fascinando la escasa capacidad crítica y sobre todo memorístico-moral de algunos "demócratas", que apelan a la EcC como solución doctrinal contra la independencia en la opinión.
4. cabo ortegalLunes, 29/10/2007, 16:29 h.
Sr Sanchez,gracias por su buen resumen de los tiempos de Felipe Gonzalez como gobernante de este pais.Felipe ha marcado una gran etapa de un gran pueblo que es el español,como bien dijo el mismo FG hace algunos dias,en aquellos tiempo "todos" estabamos de acuerdo en lo que queriamos:nuestra libertad personal y poder expresarnos.Despues hemos trabajado mucho y siempre con ilusion.Desgraciadamente todos los sistemas y pueblos tienen corruptos,nuestro problema fue no querer aceptarlo y montar los sistemas de deteccion.Montados en la critica a aquellas corrupciones aparecieron otras formas de gobernar,al principio dulces,mas tarde cargadas de dedos que "nos"señalaban lo que teniamos que hacer.Creo el fallo fue no darnos hace 30 años "una educacion ciudadana"con principios y formas de ser.
3.
FernandoFFLunes, 29/10/2007, 13:51 h.
Los españoles como yo que hemos vivido democracias y dictaduras tanto en España como en otros lares, tenemos autoridad ética para decir que hay que celebrar todo paso que se de en la consolidación de un sistema que abogue por la igualdad de opotunidad y la calidad global de vida de los seres humanos. Y la sustitución de un agotado UCD y un Suarez cansado, justo después de un ruido de sables, por un Felipe González es uno de los episodios más relevantes de esta nuestra etapa democrática.
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