EL CONFIDENTE
El juego de las sillas de las ‘familias’ del PP valenciano o de cómo a Eduardo Zaplana le arrebataron su lugar a la vera de Rajoy
Fue la nota discordante de un acto que pasaba por ser un ejemplo de unidad y cohesión de todo el PP entorno a su líder, Mariano Rajoy. Como si del juego de las sillas se tratara -ése en el que se da vueltas alrededor de un número de sillas inferior al de personas mientras suena una música y pierde el que no consiga sentarse cuando la tonadilla deja de sonar-, los dirigentes del actual PP valenciano hicieron todo lo posible por dejar a Eduardo Zaplana, portavoz parlamentario del PP y ex presidente de la Generalitat, lo más alejado posible de Mariano Rajoy. Y lo consiguieron.
Y eso que Arsenio Fernández de Mesa y Sebastián González hicieron de guardia pretoriana de los sitios previamente señalados con nombres, para evitar que el ‘número tres’ del partido, es decir, Zaplana, se quedara sin el lugar asignado como pretendían los presidentes provinciales del PP valenciano. Lo previsto era que, a la derecha de Rajoy, se sentara su mujer, después Ángel Acebes, secretario general, a su lado Zaplana, después Pío García Escudero –portavoz en el Senado- y a continuación Jaime Mayor Oreja –portavoz en el Parlamento Europeo-.
La guerra por los sitios fue creciendo en intensidad, lo que obligó a Fernández de Mesa y a Sebastián González a hacer valer la primacía de Génova, organizadora del acto de proclamación del candidato, sobre la dirección regional del PP valenciano. De poco les sirvió, porque, en medio de la marabunta, los hombres del PP regional, con Carlos Fabra a la cabeza, lograron despegar los nombres de las sillas y trasladar a los tres portavoces del PP al extremo de la primera fila. De esta forma, dejaron al lado de Acebes a Fabra –imputado en varios casos de corrupción- y compañía.
Zaplana, finalmente, se sentó en un extremo, entre García Escudero y José Joaquín Ripoll, presidente del PP de Alicante y hombre de su confianza, pero lejos de la vera de Rajoy. Con todo, Zaplana consiguió uno de sus objetivos. Conscientemente, dejó que la comitiva de Rajoy y Camps entrara en la nave de la Feria de Muestras y que una prudente distancia le separara a él y a Esperanza Aguirre de la misma, de tal manera que, cuando cruzó el largo pasillo central, se dio un auténtico baño de besos y abrazo. Algo de lo que el ex presidente de la Generalitat estaba muy necesitado en su tierra, de la que el enfrentamiento con los ‘campistas’ le tiene muy alejado.
Prueba de ello es que el día anterior Rajoy compartió cena con militantes del PP de Valencia y con los ‘barones’ presentes en el acto del sábado –Floriano, Maria San Gil, María Dolores de Cospedal, Arenas, Valcárcel, Pedro Sanz, José Manuel Soria, etc.-, esta sí organizada por el PP de Valencia. También estaban Acebes y Zaplana, pero el portavoz del PP fue situado estratégicamente en la mesa 4, lejos de la mesa presidencial, a pesar de haber sido presidente de la Generalitat, presidente del PP de la Comunidad y ser el ‘número tres’ del partido. Zaplana quiso evitar regalarles esa foto a los medios de comunicación valencianos, y excusó su asistencia. ¿Se acuerdan de aquel dicho de los adversarios y los compañeros de partido? Pues eso.
Opiniones de los lectores (4)
4. carodLunes, 30/10/2007, 10:07 h.
Srs dirigentes del PP ,podrian apartarse a un lado y dejar a las nuevas generaciones que ocupen sus puesto?
3. piofoncillasLunes, 29/10/2007, 18:46 h.
El PP debia ser la esperanza de cuantos proclamamos que, con este gobierno, ni existe el futuro, ni cabe la razón.
Ahora bien, si miramos a Génova nos damos cuenta de que, mas vale subirse al disparate de un Gobierno de cupos y vogues, pero coherente, aunque sea en el error, que poner nuestro destino en manos de un grupúsculo de cuatreros intelectuales unicamente preocupados de mantener su sillón y de que no les quiten la banderita como signo ideologicamente diferenciador.
Resultan patéticas las luchas intestinas, en cuanto tienen de exponente claro de falta de autoridad, de cobardía, a la hora de afrontar los problemas y de egoismo personal de cuantos buscan, como perros en la basura, su personal sustento y proyección.
La derecha española ha demostrado, por activa y pasiva, su cobardía sempiterna a la hora de afrontar problemas, ni Aznar se atrevió a derogar al Ley del Aborto, ni Rajoy ha arengado sobre su proyecto de derogaciones en caso de salir victorioso.
Son simplemente silentes, que volveran sus protestas posibilismo y mantendrán, incólumes las barbaridades anteriores.
¡¡¡Pues para eso me quedó con quién en ellas creyó!!!
Aunque sean barbaridades.
2. JoseLuisMugaLunes, 29/10/2007, 12:30 h.
Menudo banda! Ya no les quieren ni en su casa. Que personajes màs deprimentes los Rajoys, Zaplanas, Acebes, Fabra, etc.!!! Y estos van a ganar las elecciones? RENOVACION YA!!!!
1. alejandropilladoLunes, 29/10/2007, 06:25 h.
Buenos dias:
las "pequeñas maldades" que le hacen perder las "formas" hasta con los que ya no "mandan" en la Comunidad son como....niños mezquinos con sus caramelos.-
Alejandro Pillado
Valencia 2007
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