DOS PALABRAS
... Y Rajoy se encontró consigo mismo
@Federico Quevedo - 28/10/2007
Les haré una confidencia, si me lo permiten: mientras escribo estas líneas, en la habitación de al lado a mi pequeño reducto de trabajo tres renacuajos de entre uno y ocho años están armando tal jaleo que resulta casi imposible concentrarse en la escritura del texto que ustedes están leyendo. Verán, para los liberales, el individuo es la fuerza motriz de su credo ideológico, y en tal medida toda su fuente de fe se dirige a defender los derechos y las libertades de la persona en tanto que ser individual. Sin embargo, y contrariamente a la acusación socialista de que, precisamente por ello, el liberalismo es una ideología egoísta, los liberales asumimos que el hombre es un ser social y que es en sociedad donde lleva a cabo su proyecto vital, por lo que desde ese punto de vista es necesario regular esa interacción entre el individuo y la sociedad, con el fin de proteger al individuo de los excesos del colectivismo y, al mismo tiempo, garantizar que la sociedad se aprovecha convenientemente de ese esfuerzo individual.
Pero, a veces, el exceso de ‘ruido’ que implica vivir en sociedad, no nos permite concentrarnos en el objetivo de crear un ambiente propicio al esfuerzo individual. Y, por el contrario, los profetas del colectivismo se hacen fuertes en ese ruido para intentar mermar los espacios de crecimiento individual en favor de la idea de equidad. Les cuento esto porque, cuando en nuestro país estamos viviendo uno de los ejemplos más clamorosos de proyección del colectivismo frente a los principios liberales que alumbraron el proyecto de la Transición, asentado en aquel primer esfuerzo liberal que fue la Constitución de Cádiz, el sábado pude escuchar uno de los mensajes más profundos y esperanzadores de los últimos tiempos. Me he releído el discurso de Mariano Rajoy en el acto de su proclamación varias veces, y cada una de ellas encuentro más razones para descubrirme por el ejercicio de sinceridad que el líder del PP hizo ante quince mil personas en Valencia. De sinceridad y de fe en la persona.
Miren, durante esta legislatura hemos sido los conejillos de indias de un proyecto paternalista con el que el Gobierno socialista nos ha querido convencer en todo momento de qué es lo que le convine a la sociedad, no al individuo, y eso ha derivado en una profunda fractura social, en un esquema de división como nunca antes se había producido en nuestro país desde que pasamos la página de la dictadura. De las palabras de Rajoy el sábado se desprende, sin embargo, un proyecto de convivencia, ya no igual, sino incluso más ambicioso que aquél que hizo posible la Transición porque, libre este proyecto de las ataduras propias de aquel momento, se nos ofrece como una colosal apuesta por el individuo como ser social en un marco de convivencia que favorezca la innovación y la responsabilidad individuales como contribución al bien común.
Cierto, lo he dicho otras veces, que Mariano Rajoy no tiene ese empuje arrollador que caracteriza a otros líderes de la derecha como Nicolás Sarkozy, por el que suspiran muchos –y muchas- en España. Pero, sin embargo, tiene algo de lo que el presidente de la República Francesa carece: profundidad en su discurso. Sarkozy, a quien admiro profundamente, tiene lagunas importantes en su planteamiento ideológico que suple con un adecuado oportunismo. Rajoy no. Rajoy ofrece a un electorado capaz de asentar su reflexión y aislarla del ruido que provocan los apóstoles del ”todo vale” y del “como sea” un proyecto con el que quiere superar de una vez por todas las diferencias que durante siglos nos han llevado a enfrentamientos y divisiones que parecen interminables, un proyecto que descansa en una idea firme de Nación y de convivencia en ella de los españoles bajo el paraguas del Estado de Derecho y la Constitución.
No les voy a reiterar frases de un discurso que ya habrán escuchado y leído este fin de semana de manera sobradamente exhaustiva. Pero hay una, hacia la mitad de su intervención, que resume con extraordinaria clarividencia lo que ha sido esta legislatura. El mismo Rajoy que unos párrafos después estrecharía lazos de convivencia con la izquierda razonable que hizo posible la Transición, afirmaba antes su rechazo a “esa izquierda que no ha sido capaz de mirar con honradez intelectual a su pasado y se limita a buscar unas culpas inexistentes en el adversario político para mantener vivo un espejismo que hace tiempo se ha roto”. Durante estos casi cuatro años esa izquierda y sus profetas maltusianos nos han anunciado toda clase de catástrofes producto del liberalismo y del capitalismo más egoístas. Pero, claro, la izquierda que durante todo este tiempo ha buscado controlar nuestras vidas lo ha hecho, como diría Pedro Schwartz en tono jocoso, por razones altruistas.
Miren, lo que nos jugamos en marzo es un futuro en manos de una izquierda anclada en la peor de las ideologías colectivistas, u otro en manos de un proyecto liberal que cree en la persona, en el mérito de su esfuerzo y en sus capacidades individuales como elemento de cohesión social y bienestar. Nos jugamos un futuro en manos de ideologías superpuestas entre el marxismo igualitarista y el nacionalismo más exacerbado, u otra que considera, como afirmaba Rajoy, que los derechos son de las personas, no de los territorios. Nos jugamos un futuro en manos de un partido que sólo cree en la libertad colectiva y desprecia la libertad individual, u otro en manos de un equipo de personas capaces dispuestas a desarrollar, en la medida de lo posible, el marco jurídico y económico que permita la mayor amplitud de libertades y derechos individuales. Eso fue lo que ofreció Rajoy el sábado, y eso no es lo que ofrece Rodríguez Zapatero. El de Rajoy es un proyecto colectivo a favor de la persona. El de Zapatero es un proyecto personal a favor del colectivismo. Elijan ustedes.
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Opiniones de los lectores (31)
31. eu3230/10/2007, 10:45 h.
Creo que es bueno que leais el artículo del señor Quevedo "11 M: Once mentiras, muchos interrogantes y una duda razonable sobre por qué nos ha ganado ETA" http:www.elconfidencial.comopinionindice.asp?id=1660&edicion=07072006 El tiempo pone a cada cual en su sitio.
30.
Campodetenis29/10/2007, 19:03 h.
Esperanza (15):
Es mucho más llamativo, que el partido en el poder, después de la primera legislatura, tampoco consiga despegar. Mucho más que el que ha perdido las elecciones, digo yo.....
29.
Campodetenis29/10/2007, 19:00 h.
Señor Quevedo:
¿Ha caído usted en la cuenta de que esos tres renacuajos muy bien pudieran haberle supuesto 7500 eurazos?.
Es lo que pasa cuando se llega tarde a los momentos estelares de la Historia.
28.
nou29/10/2007, 17:59 h.
A PJMC, me refería al Grupo Alianza de Democratas y Liberales que es el tercer grupo en importancia en el parlamento europeo, no todos los partidos liberales estan en el grupo popular.
27.
PJCM29/10/2007, 16:56 h.
24 nou.- Usted se quiere quedar con nosotros. El Partido europeo Liberal fue fundado en el año 2.001 por unos jovenes universitarios y no se les conoce actividad politica alguna.
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