LIBROS
Hamlet y Freud en Nueva York

@Esteban Hernández - 27/10/2007
LA INTERPRETACIÓN DEL ASESINATO

Autor: Jed Rubenfeld.
Editorial: Anagrama.
Páginas: 544.
Precio: 23 €
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La pretensión explícita de la primera novela del especialista en derecho constitucional y profesor en Yale Jed Rubenfeld es conjugar historia y ficción, personajes reales y acontecimientos figurados, para componer un best seller con visos de buena literatura o, al menos en el que predomine la idea de ofrecer un producto ilustrado para consumo masivo. Es esa perspectiva la que termina uniendo la primera y única visita de Freud a Norteamérica, acompañado de algunos de sus principales discípulos, como Sandor Ferenzci o Carl Gustav Jung; la construcción del puente de Manhattan; las intrigas políticas y sociales del Nueva York de comienzos del siglo XX; y un misterioso asesinato con trasfondo de perversión sexual. En definitiva, ingredientes ideales para un entretenimiento culto.
Rubenfeld inicia, pues, su carrera como narrador con varios asuntos que parecen apasionarle: el inconsciente y la apariencia; Freud y Shakespeare, el caso Dora y Hamlet. Con ese material ha logrado un notable éxito: el libro ha sido adquirido para su publicación en más de 35 países y ha alcanzado el millón de ejemplares vendidos. Todo hace pensar, pues, que estamos ante una novela interesante que pretende algo más que el simple entretenimiento.
Y es cierto que la obra tenía un material a primera vista muy sugerente. La llegada de Freud y de sus teorías a Nueva York era perfecta para dar cuenta, mediante la contraposición de las teorías sexuales en las que el vienés basaba su método terapéutico con una sociedad puritana en sus apariencias, de las aguas tormentosas que se escondían bajo un manto de lujo, buenas formas y grandes rascacielos. Y era también una excusa perfecta para ser empleada como hilo descriptivo de las formas de ser, de pensar y de vivir del estrato burgués.
Rubenfeld así lo entendió, y por eso plantea, aunque no del todo entregado, un juego de espejos: Freud acudió a EEUU a hablar del inconsciente, una instancia psíquica que se expresaba en términos de sexualidad y agresión; y es precisamente eso lo que encontraremos en la intriga policíaca que ejerce como centro de la narración. Así, el asesinato de una bella joven, atada, azotada y estrangulada, es la excusa idónea para retratar lo que yace bajo la imagen pública de la alta burguesía, que se mostraba comedida y puritana en público, que hacía todo lo posible para alejar las sucias teorías freudianas del suelo americano pero que tenía sus propios secretos privados. Sin embargo, el planteamiento inicial no acierta a expresarse con la claridad y con la profundidad suficiente. Sin duda, porque el autor está pendiente de otros hilos más que de ese, al que da una importancia relativa.
Del mismo modo, la intrahistoria del psicoanálisis, con la relación peculiar entre Freud, Jung y Ferenczi y el papel jugado por Ernest Jones, es sin duda material llamativo pero su presencia en el texto no pasa de la mera anécdota. Estamos ante una trama que puede servir para mostrar facetas menos agradables de Freud (quien se parece más a Holmes en la novela, por cierto) o para añadir algunas páginas interesantes, pero que resulta claramente prescindible, salvo para añadir lectores atraídos por la marca Freud. Además, es el terreno en que menos se deja notar el rigor . Es cierto que se ha documentado respecto de la historia de la disciplina, pero también lo es que el psicoanálisis que emprende el guapo protagonista de la novela (con alguna semejanza con Rubenfeld) es de risa o que el deseo por concentrar en unos días acontecimientos (relativamente ciertos) que tuvieron lugar a lo largo de años hace que la narración chirríe. Es ésta la vertiente más endeble de la novela: aquí Rubenfeld prefiere hacer unos cuantos chistes con el complejo de Edipo y mostrar la rigidez de los neurólogos que pretendían conservar su negocio, aderezándolo con algo de motivos religiosos, antes que tomarse en serio lo que propone.
Pero eso no significa que Rubenfeld abdique de intenciones de mayor aliento que la de narrar una historia entretenida. Y es que el autor tiene ambiciones notables, aunque no las subraye a menudo. De hecho, los aspectos más frágiles de la intriga están directamente relacionados con la intención del autor de perfilar sus propias teorías sobre el ser humano antes que de construir un edificio narrativo sin fisuras. El autor, especialista en Shakespeare y profundamente interesado en psicoanálisis, trata de fusionar ambos al tiempo que pretende ofrecernos algunos puntos de vista novedosos. Así, cuando afirma haber encontrado el verdadero significado del monólogo más famoso de la historia – “ser o no ser” – o cuando cree haber descubierto cómo debe leerse en realidad el complejo de Edipo.
Sin duda Rubenfeld está a gusto moviéndose en el pasado. Por desgracia sus personajes son de otros tiempos y su psicoanálisis también, así como la esencia humana de la que pretende dar cuenta. Pero ese es también el signo de los tiempos: catedráticos universitarios contándonos historias entretenidas cuyos conceptos han quedado claramente atrasados.
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