El Gobierno otorga la máxima relevancia política a la beatificación de 498 ‘mártires’ de la Guerra Civil
@El Confidencial.- 26/10/2007

A Dios rezando y con el mazo dando. Después de una legislatura cargada de leyes que han enervado hasta el extremo a la curia española, el Gobierno quiere calmar las aguas enviando una nutrida representación institucional socialista a la beatificación de 498 víctimas religiosas de la Guerra Civil, que se celebra el próximo domingo en la Ciudad del Vaticano. Al acto asistirán el ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, así como al presidente de la Generalitat de Cataluña José Montilla y los consejeros de Justicia de la Junta de Andalucía y de Castilla-La Mancha.
Tampoco faltará José Andrés Torres Mora, ex jefe del Gabinete del presidente José Luis Rodríguez Zapatero y ponente del polémico proyecto de ley de Memoria Histórica que tan poco le ha gustado a la Iglesia. Sin embargo, su presencia, según cita el diario El País, se debe a motivos familiares ya que uno de los futuros beatos es su tío.
El Partido Popular no se va a quedar atrás. El acto contará con la presencia del secretario general de los populares en el Congreso Jorge Fernández, otros cinco diputados y la presidenta del grupo en Castilla-La Mancha María Dolores de Cospedal.
La beatificación coincide en el tiempo con los últimos trámites para la aprobación definitiva de la mencionada polémica ley de Memoria Histórica. Norma que los obispos se cuidan de comentar hasta que esté publicada en el BOE, pero que en diversas ocasiones han criticado con dureza. No obstante, la Conferencia Episcopal insiste en desvincular el acto del próximo domingo con la citada ley: “No es una respuesta al proyecto de ley. La fecha la eligió la Santa Sede después de que la Conferencia propusiera que fuera este otoño”.
Su portavoz, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, hace referencia a la “reconciliación” que supone la ceremonia del día 28 porque “estos mártires murieron perdonando”. Las guerras “tienen caídos en uno y en otro bando. Las represiones políticas tienen víctimas, sean de uno o de otro signo. Sólo las persecuciones religiosas tienen mártires, sean de una o de otra ideología, de una o de otra preferencia -o pertenencia- política o incluso de distintas confesiones religiosas”.
Algo contrapuesto a lo que el propio Camino ha manifestado precisamente de la ley de Memoria Histórica: “Hacer una memoria selectiva de nuestra historia puede no contribuir a la paz, al perdón y a la reconciliación, como fue el espíritu sobre el que se basó la Transición y la Constitución de 1978”.
Tensas relaciones
Pese al intento de Gobierno, oposición y Conferencia Episcopal de normalizar el acto de beatificación, resulta difícil desvincular los intereses políticos de la presencia institucional del próximo domingo en la Santa Sede. Y todo porque las relaciones del Ejecutivo socialista con la Conferencia Episcopal y, por extensión, con el Vaticano no han sido nada fáciles después de aprobar proyectos como la ley de matrimonio entre homosexuales, la ley biomédica, la asignatura de Educación para la Ciudadanía y, por supuesto, la aún en trámites ley de Memoria Histórica.
Normas que han echado a los obispos a la calle, donde han liderando manifestaciones contra el Gobierno y en las que han instado al incumplimiento de las leyes, como el caso de la ‘objeción de conciencia’ a recibir las clases de la citada Educación para la Ciudadanía. Queda por ver si tan insignes asistentes aprenden del mensaje ‘reconciliador’ de los beatificados.
Opiniones de los lectores (17)
17.
agarcíaViernes, 26/10/2007, 18:23 h.
A mí esta celebración santera al modo del papa polaco, al modo polaco en definitiva, no me gusta ni un pelo y a muchos creyentes tampoco, porque no se ve en los elevados masivamente a los altares otro rasgo reseñable común que el ser víctimas de una razzia política de las muchas que hubo durante la Guerra Civil y sus prolegómenos.
Pero al gobierno si le gusta el pio "jomboree"; a la fuerza, así legitima el que se ha empeñado en celebrar el propio Zapatero a la memoria de su no conocido abuelo. Y tampoco me gusta por ser de la misma categoría que el beatificado.
Aquí en España la modernidad nunca llega, salvo por el cambio de misas sagradas a laicas, y vuelta atrás. Con la consiguiente pérdida en teatro litúrgico y ganancia en demagogia.
Un pueblo que se empeña en desenterrar huesos y reencarnar personajes donde solo hay fotos amarillas y recuerdos sesgados, o confusos, o falsos, no persigue recuperar ninguna memoria histórica sino ganar guerras ha tiempo ocurridas y olvidadas. Y eso algunos, porque otros solo piensan en pillar algo, sea pensión, subvención o empleo en la gestión del tema.
Yo, para resurrección de los muertos prefiero la judeo cristiana: al final de los tiempos.
16.
agarcíaViernes, 26/10/2007, 18:14 h.
A mí esta celebración santera al modo del papa polaco, al modo polaco en definitiva, no me gusta ni un pelo y muchos creyentes tampoco, porque no se ve en los elevados masivamente a los altares otro rasgo reseñable que el ser víctimas de una razzia política de las muchas que hubo durante la Guerra Civil y sus prolegómenos.
Pero al gobierno si le gusta el "jomboree", a la fuerza, así legitima el que se ha empeñado en celebrar el propio Zapatero a la memoria de su no conocido abuelo. Que tampoco me gusta por ser de la misma categoría que el beatificado.
Aq
15.
frascaViernes, 26/10/2007, 17:43 h.
Ahora sabemos de muchos verdugos que se arrepintieron después de su crimen, el perdón de los mártires ya lo llevaban, estoy seguro que ese perdón les ayudó en lo que les quedara de vida y una vez pasado el umbral del abismo, ante Dios.
El respeto hacia los mártires debe ser único. No deber ser político, así que vayan todos los que puedan a Roma, Moratino, Zapatero, Rajoy..., a celebrar el reconocimiento a unas personas que dieron sus vidas por lo más bello que se puede dar, por amor a Dios y a sus hermanos. Yo el domingo, aunque no esté en Roma, desde mi casa rezaré y me sentiré unido a todos, independientemente de su ideología política, para que algo así no se vuelva a repetir.
14.
frascaViernes, 26/10/2007, 17:41 h.
El articulista del confidencial se equivoca cuando analiza las palabras de monseñor Juan Antonio Martínez Camino, no entiende la separación entre las esferas religiosa y política: a un mártir no lo matan, por se de derecha o de izquierdas, muere por su fe. Es muy probable que la mayoría de los mártires no tuviera definida una inclinación política, solo preocupados de servir a Dios.
Alguien que comete un crimen tan atroz como el de quitar la vida a un ser humano inocente es imposible que pueda vivir luego una vida normal. El mal se ha enquistado su alma y ha emponzoñado su corazón. Aunque tuviera todo el dinero del mundo, el criminal vive ya el infierno aquí en la tierra. Los mártires que saben eso se compadecen de sus verdugos, tienen una capacidad de amor tan grande que reconocen a los criminales como hermanos, como hijos de Dios y desean para ellos el bien. Por eso los mártires mueren perdonando a sus verdugos, porque saben el infierno en el viven, y el peligro inmediato que tienen de condenación eterna. La única salida posible para los verdugos es la reconciliación con Dios. Ahora sabemos de muchos verdugos que se arrepintieron después de su crimen, (continúa)
13.
saulo07Viernes, 26/10/2007, 16:44 h.
para ese viaje no se necesitan alforjas
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