DOS PALABRAS
El peor alcalde, el Rey, o la metamorfosis de Aguirre
@Federico Quevedo - 23/10/2007
La verdad es que a la presidenta regional, Esperanza Aguirre, hay que reconocerle que tiene un par. En la política, en general se echa en falta gente con las ideas claras y, sobre todo, con la gallardía que Aguirre tiene para defenderlas. Lo normal, sobre todo en la derecha, es que los líderes políticos se dejen llevar por los complejos y hagan de la ambigüedad una religión. La ausencia de personas que llamen a las cosas por su nombre es notable. Ese, creo, es el éxito de Aguirre. Pero de éxito también se puede morir. La prudencia es una buena consejera, y si bien creo que Aguirre demuestra, las más de las veces, que es una política como hay pocas en este país, en la que nos ocupa, que ya saben ustedes cual es, tengo para mi que se pasó de temeridad. Y no por lo que le dijo al Monarca, sino por decirlo delante de quien lo dijo, en una mesa con comensales algunos de los cuales no eran nada de fiar.
Era evidente que estando quien estaba presente, la conversación trascendería en alguno de los medios del Grupo PRISA. Y en esa tesitura, ¿le convenía a Esperanza Aguirre jugarsela hasta el punto de pasar por la mayor defensora de Federico Jiménez Losantos? A mi, francamente, me parece poco apropiado que un político se signifique hasta ese punto con un periodista. Siempre he creido que entre políticos y periodistas, salvo casos excepcionales en los que está en juego la libertad de expresión, debe existir una línea roja que no permita a la opinión pública identificar los intereses de uno con los de otro. Cosa distinta, por supuesto, es que haya una compenetración ideológica, y eso pasa en uno y otro lado. Esa tendencia a la identificación de intereses es lo que ha traido la perversión a la profesión periodística, y conduce a situaciones a veces esperpénticas como la que estamos viviendo entre el Grupo PRISA, La Secta y el Gobierno. Y en un momento en el que por la acción política de un Gobierno sectario, radical e irresponsable los extremos se están exaltando hasta límites peligrosos, lo que menos le conviene a alguien que ostenta un cargo público es identificarse con uno de esos extremos. Ni aunque te provoque todo un Monarca.
Dicho lo cual, lo terrible de todo esto es que Aguirre tiene razón en el fondo de la crítica a Su Majestad, pues el Rey parece sentirse cómodo, precisamente, con el otro extremo, es decir, con el que cuestiona su propia existencia, no por una cuestión coyuntural como puede hacer Jiménez Losantos, sino por convicción ideológica, y además amenaza de manera creciente la supervivencia de la institución que representa. Ese es, de todas formas, un mal endogámico en la realeza española, que siempre ha buscado la complacencia de la izquierda repúblicana, lo que ha derivado en un hartazgo de la derecha. Y cuando la derecha decide, históricamente, dejar de apoyar a la Monarquía, ésta cae inexorablemente convertida en el blanco de todas las insidias revolucionarias. Y en la derecha sociológica empieza a ser mayoritario ese hartazgo, fruto de una actitud real tradicionalmente despreciativa hacia sus representantes políticos. Bien es verdad que a este Monarca, además de esa complacencia hacia la izquierda producto del temor que a la institución le provoca el republicanismo de ésta, le une con ella un relativismo moral y una ausencia de ética instalados por genética en los Borbones y por convicción en los marxistas.
Resulta del todo desolador comprobar como al Monarca le preocupa más la crítica de un periodista que el hecho, no ya de que una orquestada jauría de jóvenes radicales quemen su imagen, sino de que eso forme parte, como lo forma, de un ataque en toda regla a las instituciones sobre las que se asienta la unidad de la Nación que él mismo garantiza. Jiménez Losantos está en su derecho a criticar a la Monarquía –su libertad para hacerlo, como la de Gabilondo para decir lo que dice, debería defenderse incluso con la vida-, y ojalá esta fuera una democracia lo suficientemente consolidada como para que eso no se interprete como un acto de sedición, que en el fondo es lo que el Rey le quiso decir a Esperanza Aguirre. Por el contrario, con esa actitud, lo que está haciendo el Monarca es colaborar con quienes buscan provocar a los extremos para tensionar la vida política y social española, y con ello demuestra no ser ecuánime, ni imparcial. Más le valdría distanciarse de esa actitud y darse cuenta de las graves consecuencias que puede tener, no ya para sus propios intereses, sino para el futuro de esta Nación.
Opiniones de los lectores (69)
69. macamenMartes, 25/10/2007, 11:26 h.
No oigo nunca La COPE, por horario, pero creo que no está mal pensado lo de la abdicación del Rey, por supuesto en su hijo, pues a su muerte resultará más problemático visto lo visto. Además, el Príncipe de Asturias creo que está mejor preparado y desde luego no habrá tenido nada que ver con el franquismo como algunos acusan al actual monarca. También la Princesa de Asturias por su origen y juventud y a pesar de algunos detractores en los dos extremos conecta mejor con el pueblo llano, con el ciudadano de a pie que la Reina Sofia, siempre respetada y de conducta intachable, pero más lejana y sobria.
68. juan2Martes, 24/10/2007, 10:51 h.
a ver, sr quevedo a) gabilondo no pone "apodos" ni se mofa, critica en plan serio, guste o no (yo no siempre coincido con él) b) FDL dijo textualmente "el rey no para de ayudar con todas sus fuerzas a los que destruyen españa", y eso es una acusación de sedición en toda regla al rey por la cual debería actuar la fiscalía. Si otegui , FJL debería tb pasar por el banquillo por lo que dice.
67.
PJCMMartes, 23/10/2007, 18:19 h.
66 ludopata.- Un nombre muy acertado. Aunque no debe de molestarle al Jefe de todos, ya que ayer el señor Roures fue entrevistado por Cesar Vidal en su programa La Linterna.
66.
ludopataMartes, 23/10/2007, 17:43 h.
Por cierto, lo de "La Secta" se lo invento Federico JL en la Cope , al que no se le puede negar ingenio a la hora de inventarse apodos o motes para los que no comulgan con él (¿tiene apodo para Pedro Jota? )no vayan a creer los foreros que es cosa suya.
Saludos
65.
nouMartes, 23/10/2007, 17:29 h.
Boadella ha dimitido de catalán.
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