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EL EROTICÓN

Las mujeres ante los problemas de erección

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María Victoria Ramírez*.-  16/10/2007

“Tengo un problema, mi pareja tiene dificultades con la erección. La situación es agobiante, noche tras noche lo intentamos, y mientras nos acariciamos todo va bien, con una erección normal, pero es ponerse el preservativo e inmediatamente se le baja. Con deciros que en las últimas noches él se negaba a intentarlo, y se iba a dormir al sofá. No lo entiendo, porque él es muy joven y es deportista. Ya no sabemos qué hacer, se me han pasado miles de cosas por la cabeza: que es homosexual, que yo no le atraigo, que no le gusta mi cuerpo, que tiene un problema físico grave... ¿qué podemos hacer? ¿Será que yo no le gusto lo bastante? ¿O que no le estimulo?”.

Algunas de las consultas de sexología se deben a mujeres que preguntan preocupadas por los problemas de erección de sus parejas. Lo cierto es que la posición de los hombres y de las mujeres ante la erección (o la ausencia de erección) no suele ser la misma.

Cuando existe algún problema con la erección, los hombres heterosexuales suelen temer que sus compañeras los consideren ‘poco hombres’, o que los abandonen por falta de satisfacción en el coito. Temen principalmente no poder complacer a sus parejas, ser ‘malos amantes’, y también sufren porque piensan que ella los va a percibir como ‘poco viriles’. A veces, su autoimagen como varón y amante válido se resiente.

Los hombres temen que las mujeres los valoren solamente por su erección (y si no tienen, que los evalúen negativamente). Es posible que algunas mujeres valoren a un hombre sólo por el tamaño y comportamiento de su pene, pero no es lo más frecuente, desde luego. También existen hombres que valoran a las mujeres por el tamaño de sus pechos y, por supuesto, tampoco esto es lo más frecuente (afortunadamente en ambos casos).

Las mujeres que son pareja de hombres con problemas de erección, usualmente no se quejan por no tener coitos, ni tampoco los suelen considerar ‘poco viriles’. Lo que se encuentra en consulta es que con frecuencia estas mujeres suelen preocuparse porque temen no ser lo bastante atractivas para ellos, se sienten mal porque piensan que tal vez la culpa es suya porque no les excitan.

En algunos casos, acuden a terapia parejas en las que él tiene algún problema con la erección y no por ello su compañera está insatisfecha o tiene problemas con el placer. En algunas de estas parejas, aunque no haya a veces coito, sí se comparten otro tipo de relaciones eróticas con o sin estimulación de los genitales, que también en muchos casos incluyen el orgasmo de ella (caricias en el clítoris con la mano, caricias orales...). Muchas mujeres de estas parejas no tienen ningún problema para sentir placer y satisfacción en los encuentros eróticos en general, porque tienen placer en contactos no coitales y acuden a terapia porque desean que él se relaje o disfrute más, para tener hijos/as, y en otros casos por “ser como los demás que sí hacen coitos”.

En otras ocasiones, el hombre rechaza todo tipo de relación erótica, porque las considera ‘de segunda categoría’ si no puede realizar un coito. Estas parejas sí se ven bastante afectadas, no por los orgasmos que ella tenga o no, sino porque con frecuencia se limitan enormemente las caricias y, en general, el contacto físico y con ello la mutua intimidad. La idea (errónea) es: si no puedo hacer coito, ¿para qué hacer nada?, y de esta forma la relación de pareja y erótica se empobrece mucho.

A veces la mujer, cuando el hombre no tiene erección, siente que se está poniendo en duda su propio atractivo (¿será que yo no le gusto lo bastante? ¿es que no soy capaz de excitarlo? ¿me verá fea?), y reacciona angustiándose. Con frecuencia esta angustia tiene su origen en las dudas sobre su atractivo y no, como piensan la mayoría de los hombres, en el hecho de que no han realizado un coito o no han disfrutado (además, ya hemos comentado muchas veces de que existen muchos tipos de relaciones eróticas y, por tanto, muchas formas de disfrutar. El coito es sólo una posibilidad más).

Es cierto que a veces, si el hombre no está cómodo con la pareja, o la pareja no le gusta, obviamente es muy posible que no se excite. Pero si el hombre no se excita y afirma que la pareja le gusta, lo más frecuente es que exista un problema de cierta angustia, nervios, preocupaciones o distracción ante los encuentros, principalmente los coitales.

Si el hombre no tiene problemas para iniciar y mantener una erección durante las caricias, los besos, o durante relaciones no coitales, como la masturbación, etcétera, esto quiere decir que su pene es funcional y que no presenta ningún problema físico. La causa de que pierda la erección justo al ponerse el preservativo, o al intentarse el coito, es muy probablemente la ansiedad, la tensión, la angustia...

Esta angustia puede ser causada por el temor a no rendir, a ser evaluado negativamente a nivel erótico, a que la mujer no quede contenta... Y después del primer episodio en el que perdió la erección, miedo a que se vuelva a repetir (miedo a no tener erección que causa pérdida o ausencia de erección).

Irónicamente, cuanto más gusta la pareja, o cuanto más importa la pareja, y más se desea complacerla o quedar bien, mayor probabilidad hay de que el hombre se ponga nervioso y, con ello, genere más ansiedad y se dificulte la erección. Las mujeres temen no gustar, pero a veces lo que sucede es lo contrario.

Por otro lado, el que a veces la erección no aparezca no significa que exista un problema. Para las mujeres heterosexuales que en alguna ocasión encuentren que su amante se ha puesto un poco tenso y ha perdido la erección (o no ha aparecido en ningún momento), lo primero que se puede hacer es no tomarse la situación como algo dramático. Lo cierto es que no excitarse (y no tener por tanto erección) en algún encuentro erótico es algo muy común y les sucede a todos los varones en algún momento (o en muchos momentos) de la vida. También les sucede a las mujeres que pierden o no logran la excitación a veces, aunque es menos visible.

Aparezca o no la erección se puede disfrutar con la pareja de las caricias, de los besos, y de relaciones no coitales, tales como la masturbación, el sexo oral, etcétera. Esto también es hacer el amor y es también ‘de primera categoría’.

Quitarle importancia al coito permite que el varón se la quite también. El coito es una técnica más y existen muchas. No es la única, ni necesariamente la mejor para todo el mundo y en todos los momentos. De hecho, y como ya he comentado muchas veces, ni siquiera el coito es la mejor relación de cara a lograr el orgasmo de la mujer.

Cuando uno de los dos tiene cierta tensión ante el coito, suele ser conveniente olvidar el coito por un tiempo y centrarse en otras relaciones, en explorarse y descubrirse a nivel erótico, en relajarse juntos en una situación erótica, darse tiempo para conocerse los cuerpos. Hablar, bromear, jugar, acariciarse y conocerse, e ir creando un clima de confianza. A veces un poco de confianza, y quitarle peso al coito, es suficiente para que todo se convierta un juego y se pueda incluir el coito (como un juego más).

En los casos en los que esto no sea suficiente, o en los casos en los que la pareja se sienta mal por un problema de ausencia de erección que se repite, las terapias sexológicas suelen dar buen resultado.

*María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.

Asociación www.lasexologia.com

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