Votos, banderas y fosas
Mariano Rajoy, Rodríguez Zapatero, José Blanco

Cabecera de la manifestación convocada por el PP el pasado 10 de marzo contra la política antiterrorista del Gobierno. (Efe)
@Alberto Mendoza.- - 13/10/2007
“Que hagan algún gesto que muestre lo que guardan en su corazón”, pidió a los españoles Mariano Rajoy, con motivo de la Fiesta Nacional. El corazón, y no el cerebro, parece erigirse en el órgano favorito de los estrategas de los dos grandes partidos nacionales, que han situado los símbolos, las banderas y el recuerdo de la Guerra Civil en el núcleo del campo de batalla electoral.
La controversia por el uso que el Partido Popular hace de la bandera de España, y el “orgullo de ser español” mostrado por Rajoy constituyen un nuevo capítulo en la campaña de desgaste al Ejecutivo, a través de materias de alto contenido emocional. Y todo ello, en un momento propicio para enardecer ciertas sensibilidades, tras la quema de fotografías del rey o el último atentado terrorista en Bilbao.
A cinco meses de las elecciones generales, previstas para marzo de 2008, PP y PSOE centran sus esfuerzos en movilizar a sus bases, dejando para más adelante la seducción a los votantes sin un marcado perfil ideológico. El temor de ambos partidos es que su respectivo electorado caiga en la abstención, abriendo así la puerta a una mayoría absoluta socialista o a un vuelco electoral favorable a los conservadores.
En los cálculos del PP, la celebración de la Fiesta Nacional significaba la mejor oportunidad de reivindicarse como el defensor de la unidad de España y la monarquía, exponiendo al PSOE como un partido débil y condicionado por los nacionalistas. El día 12 estuvo precedido por la campaña ‘Somos España’, que tuvo su momento estelar con la difusión del video en que Mariano Rajoy, en tono solemne, se dirige a los ciudadanos para pedirles que manifiesten su orgullo por ser españoles.
Aunque antes hubo más. El 9 de octubre, dos zeppelines de Nuevas Generaciones cruzaron el cielo de la madrileña plaza de Colón, donde jóvenes militantes se concentraron para animar a la población a acudir al desfile de las Fuerzas Armadas. Y el 1 de octubre, Nuevas Generaciones había enviado una carta a todos los alcaldes 'populares' alentando la organización de homenajes a la bandera.
Y llegó el gran día. Rajoy pudo escuchar algunos gritos de ‘Zapatero dimisión’, acompañados de silbidos, además de comprobar que un buen número de banderas ondeaba entre el público. Pero, finalmente, no hubo incidentes, ni grandes demostraciones públicas de amor a la bandera, y Zapatero abandonó el acto evitando nuevos silbidos, irónicamente, por la calle Génova.
Memoria histórica
La táctica ‘popular’ se ha basado en sondeos de carácter interno, que revelaban un elevado índice de preocupación entre los ciudadanos por noticias como los ataques al rey o las demandas nacionalistas. Su confianza en que la bandera puede ser ya digerible por una mayoría, pese a que la izquierda la ha identificado tradicionalmente con la extrema derecha, parte de la imagen de deportistas de éxito, y aficionados, portando el símbolo en competiciones internacionales. Los ‘populares’ creen que los ciudadanos están dispuestos a honrar a su bandera y que el Gobierno ha perdido la oportunidad de encabezar ese movimiento.
Por su parte, el PSOE ha reaccionado convocando a fantasmas del pasado. “La Historia nos ha enseñado que cuando la derecha se pone a gritar ‘España’, muchos españoles se estremecen”, afirmó José Blanco, secretario de organización del PSOE. Los socialistas, que habían apostado por centrar su estrategia en los anuncios de gasto social, contraatacan recuperando el mensaje del miedo a la derecha. El desbloqueo de la Ley de Memoria Histórica abre un nuevo frente en la batalla de los símbolos, esta vez en forma de fosas comunes de la Guerra Civil, y de monumentos franquistas, que deberán ser retirados de todas las ciudades de España. Todo un guiño al electorado de izquierda.
Los socialistas aseguran que el énfasis del PP no les ha cogido por sorpresa. Consideran que los ‘populares’ han utilizado los asuntos de Estado para hacer oposición durante toda la legislatura. Incluso llegan a afirmar que el video de Rajoy es todo un regalo: si bien es capaz de movilizar a las bases conservadoras más fieles, también puede generar rechazo entre los votantes más moderados. Algo que comparten algunos cuadros del PP, convencidos de que la emisión ha sido inoportuna, precisamente cuando el viento soplaba a favor.
Así las cosas, de cara a las elecciones, la esperanza de los estrategas del PSOE se centra en que el discurso del PP se agote en los próximos meses, y que los ‘populares’ lleguen a marzo sin otros argumentos que augurar la ruptura de España.
Banderas a la calle
El nacionalismo español comenzó a fortalecerse desde el inicio de la legislatura, como oposición a las reformas de los estatutos autonómicos. Sin embargo, la guerra por la identidad nacional eclosionó en las grandes manifestaciones que el PP protagonizó en febrero y marzo contra la política antiterrorista del Gobierno. Entonces, las banderas de España se hicieron omnipresentes en las marchas, donde sonaba del himno nacional.
Desde Francia llegó el influjo de las elecciones presidenciales, en que los candidatos Nicolás Sarkozy y Segolene Royal se disputaron la bandera tricolor y La Marsellesa como uno de los ejes de la campaña. En abril, José Luis Rodríguez Zapatero participó en Toulouse en un mitin de Royal, donde se vio ondear la bandera española junto con la europea y la francesa. Otro episodio de la guerra de los símbolos se desató con la ausencia de la bandera española en las sedes de algunas instituciones autonómicas, situación que el PP aprovechó para cargar contra el Ejecutivo.
El himno nacional, al que un ‘comité de sabios’ buscará letra a partir del 5 de noviembre, promete ser un nuevo elemento de confrontación entre los dos grandes partidos, que con la mirada fija en el mes de marzo, están dispuestos a utilizar todo su arsenal de símbolos para conquistar el corazón de los españoles.
Opiniones de los lectores (3)
3. JosepMRSábado, 15/10/2007, 15:52 h.
Pienso que el PP debería de haber lanzado el mensaje de sentimiento nacional integrando en el, los sentimientos propios de las CC.AA. y haber pedido que todos se unieran a este con sus propios símbolos. Al fin y al cabo todas las banderas y símbolos de todas y cada una de las CC.AA. son la gran riqueza de España. No he llegado a comprender nunca como los grandes partidos nacionales no enfocan sus mensajes en este sentido. No me creo eso de que un ataque a Catalunya proporcione votos en Castilla La Mancha porque en Catalunya nunca se va a superar la barrera de votantes. Creo que aquí los grandes estrategas se equivocan y mucho. A una España unida no creo que se llegue por el enfrentamiento entre CC.AA. sino a través del orgullo de tener tal riqueza en nuestro País.
2.
albertovzSábado, 15/10/2007, 15:30 h.
¿Los mileuristas también debe estar orgullosos de ser españoles...?
1.
FernandoFFSábado, 15/10/2007, 11:07 h.
Soy experto en comunicación estratégica con vivencias en 5 continentes. Objetivamente, Rajoy debe evitar los videos y entrevistas donde se le tome un primerisimo plano. Su mirada y sus gestos faciales muestran una dessincronización entre su lenguaje verbal y su lenguaje no verbal. Hasta podría decir en que momentos no creo lo que dice.
Es una pena que sus asesores le estén embarcando en ese papel en cual se siente incómodo y que no sabe cumplir ni siquiera medianamente bien.
Si lo que pretenden es convencer a los de centro y a los independientes, que eviten más experimentos con un Mariano Rajoy que no es para nada fotogénico y corporalmente convincente.
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