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DOS PALABRAS

12-O, Día del Orgullo Patrio

@Federico Quevedo - 12/10/2007

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Don Mariano Rajoy nos ha convocado a todos los españoles a que hoy manifestemos, de la manera que consideremos oportuna pero prioritariamente exhibiendo la bandera bicolor, nuestro orgullo por ser lo que somos, es decir, miembros de una nación de quinientos años de historia compuesta por ciudadanos libres e iguales. Lo ha hecho a través de un vídeo, que parece ser la panacea de los estrategas de marketing de los partidos, sobre todo por la polvareda que se levanta cada vez que de uno u otro bando surje un vídeo, aunque sea tan aparentemente inofensivo como este. El vídeo de Rajoy ha caido como una bomba en Ferraz y a Pepiño Blanco se le revolvieron las tripas y le provocó una indigestión, obligándole a improvisar una declaración oficial para evacuar toda la podredumbre que se le quedó por dentro.

Debo decir que no se si el formato de comuncicación que han inaugurado los del PP me satisface. De entrada considero un pelín pretencioso que el líder de la oposición se dedique a transmitir mensajes institucionales o con apariencia de serlo. El hecho de que en el escenario del vídeo solo aparezca la bandera de España y se haya eliminado cualquier logo del PP evidencia que la pretensión era, en efecto, la de aparentar una institucionalidad que podría parecer exagerada. Para los periodistas tampoco es un formato favorable al ejercicio de nuestra profesión... Si ya los partidos abusaban de las declaraciones oficiales exentas de preguntas, ahora este modelo que marca una distancia abismal entre el periodista y el político ahonda en las dificultades propias del ejercicio del periodismo. En el PP han dicho que es como “una rueda de prensa, pero televisada”. Nada más lejos de la realidad, y decirlo supone un desconocimiento preocupante de la tarea periodística, aunque por otro lado es una constante en los partidos el ninguneo a los redactores de los medios.

Hecha esta salvedad, vayamos al fondo de la cuestión. Lo que hace Rajoy es, como digo, invitar a los españoles a que participen de una manera activa en los actos que hoy se organicen en toda España para celebrar el Día de la Hispanidad. ¿Puede esto ofender a alguien? No debería, pero lo cierto es que a los de Ferraz, como digo, les ha sentado fatal. ¿Razón? Es evidente que, por mucho que se empeñen Pepiño y Moraleda, existe una preocupación creciente en buena parte de la sociedad española por los ataques que en estas últimas semanas se están produciendo sobre los símbolos que nos unen como Nación, es decir, la Monarquía, la bandera, el himno, la Constitución... Nuestra propia historia, en definitiva. Me consta que el secretario de Estado de Comunicación se dedica en las últimas jornadas a llamar a los periodistas a su casa por la noche para pedirles que no hagan sangre con el tema de la quema de fotos del Rey. Algo pasa, por tanto, en Moncloa y en Ferraz.

Y lo que pasa tiene nombre, José Luis, y apellidos, Rodríguez Zapatero. El Gobierno que preside mantiene una actitud tan inusitadamente tibia hacia todo lo que está pasando que los ciudadanos, que en absoluto son tan tontos como algunos quisieran, empiezan a preocuparse por la situación. Los sondeos así lo dicen, y en el PP lo saben, y por eso han encontrado una ‘mina’ en algo que, por otra parte, no es nuevo en su ideario, es decir, la defensa de la Nación y de los símbolos. De hecho, lleva haciendo lo mismo toda la legislatura. El miércoles, sin embargo, su emplazamiento a los españoles a que manifiesten su orgullo de serlo en un día tan señalado como el de hoy, tuvo la respuesta airada del PSOE, pero de la incalificable declaración de Pepiño sólo quiero entresacar una frase que encierra toda la política de este Gobierno durante estos cuatro años: “La historia en España nos ha enseñado que cuando la derecha se pone a gritar España muchos españoles se estremecen”. ¡Bravo! No cabía mayor ejercicio de cinismo y de desmemoria. Esto tiene mucho que ver con la Ley que se está tramitando en el Parlamento y sobre la que escribiré mañana, pero permítanme que les diga que no es cuando a la derecha se le llena la boca de España cuando se estremecen los españoles, sino cuando la izquierda se propone su destrucción, porque ya sabemos que consecuencias tuvo eso hace setenta años... Consecuencias que pagamos todos los españoles durante otros cuarenta.

Hoy es día 12 de octubre, fiesta de la Hispanidad, día de la Virgen del Pilar, Patrona de España. Si de algo podemos sentirnos orgullosos es de que desde hace treinta años somos un país libre, plural, democrático y que ha ido avanzando a pasos agigantados hasta situarse en un escenario en el que había llegado a tratarse de tú a tú con las principales potencias del mundo. Ahora, sin embargo, gracias al Gobierno de Rodríguez, todo lo que habíamos conseguido en estos treinta años se cuestiona... Se cuestiona nuestra propia identidad como pueblo y como Nación. El resto del mundo nos mira con asombro, sin entender muy bien el por qué de esta obsesión contra todo aquello que nos ha permitido convertirnos en lo que hoy somos y que ha servido de referencia a otros muchos países en sus tránsitos de regímenes totalitarios a la libertad. Sentirse orgulloso de ser español no debería ser motivo de señalamiento con el dedo por parte de una izquierda que no ha sido capaz de superar sus propios complejos. Y ellos sabrán porque.

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