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En Sevilla andan calientes con Juande, pero la cabeza de Quique huele a chamusquina en Valencia

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En Sevilla andan calientes con Juande, pero la cabeza de Quique huele a chamusquina en Valencia

Juande Ramos y Quique Sánchez Flores están viviendo situaciones muy delicadas en sus respectivos equipos.

@Julio Candela.- 11/10/2007

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Valencia y Sevilla, dos equipos que en la parrilla de salida tenían puesta la etiqueta de favoritos, pero en estas primeras vueltas del campeonato han perdido más aceite de la cuenta. Ello ha hecho que sus entrenadores, el valencianista Quique Sánchez Flores y el sevillista Juande Ramos, se encuentren en el centro de la diana. Pese a todo, ambos casos se parecen como un huevo a una castaña.

Es cierto que en la cúpula dirigente sevillista comienzan a realizar comentarios que le chirrían los oídos al técnico, sobre todo a la hora de analizar las alineaciones. Jugadores como el colombiano Mosquera, que costó ocho millones, o el belga Tom De Mul (titular del Ajax y cinco millones de costo), apenas han sido utilizados por el entrenador de Pedro Muñoz. Otro como el lateral Hinkel, internacional alemán y titular indiscutible en el Sttugart, no es más que carne de grada sin apenas apariciones en el terreno de juego. Las rotaciones tan famosas de Juande pasan de puntillas con respecto a estos jugadores, para cabreo del incuestionado Monchi.

Pese a que José María Del Nido y algunos consejeros más apenas tienen contacto con Juande Ramos, pese a que la cuarta derrota consecutiva del equipo en Liga ha dejado una dolorosa roncha en el amor propio de los sevillistas, ni el más furibundo de sus críticos pone en tela de juicio la continuidad de Juande Ramos al frente del equipo.

Con Quique Sánchez Flores no sucede lo mismo. El madrileño tiene parte de la afición en su contra, parte del periodismo local en la otra acera del cuadrilátero y parte del vestuario con la bayoneta calada. Los pesos pesados del plantel (Albelda y Cañizares, en particular) mirarían hacia otra parte si al dueño del club le diese por aguillotinar al entrenador. Esto no ocurrirá el próximo partido de Liga, en Riazor frente al Deportivo, pero es que el siguiente encuentro es también fuera y ante el Sevilla. Y el siguiente, en casa, frente al Real Madrid…

Por eso, Juan Soler, el presidente, corrió veloz el pasado sábado a tranquilizar al técnico tras la bronca de la afición, muy disgustada por una nueva derrota ante el Espanyol y, sobre todo, cabreada por el pésimo juego esgrimido por el equipo. Soler sabe que una cadena de derrotas no puede ser asumible por la sociedad valencianista. En Valencia, tierra de la pólvora, la cabeza de Quique huele a chamusquina. Le salvaría hacer triplete. No es la primera vez que el gato Quique Sánchez sale 'pies-para-qué-os-quiero' de un entuerto.

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