CULTURA Y PODER
ZP, espejo del pueblo español
@Esteban Hernández.- - 10/10/2007

Ningún personaje de la política nacional genera tanto interés editorial como el presidente Zapatero. De los numerosos textos, presentes y futuros, que sobre el líder socialista han aparecido y aparecerán en las librerías (y de los que ya ha informado El Confidencial) quizá el más peculiar sea El diario secreto de ZP, de Jesús María Amilibia (Ed. Áltera), una fabulación en clave de humor irónico sobre la forma de ser y de pensar de un hombre en realidad poco conocido. Según Amilibia, “es el más enigmático de los presidentes españoles. No se sabe casi nada de él, quizá porque su mujer quiere hacer un enigma de su vida privada. Sólo conocemos detalles sueltos, como esa manía de los presidentes socialistas por casarse con hijas de militares”.
Pero más allá de aspectos políticamente poco relevantes, lo que llama la atención a Amilibia es que “ZP es el espejo exacto del pueblo español en estos momentos, el hombre que todas las mujeres quisieran tener como hermano o hijo. Tiene los ojos verdes, goza de buena imagen, lo que es básico en estos tiempos, y cae bien. Es un tipo de buen rollito que predica el buenismo, que es lo que la gente quiere”. Así, para Amilibia, su triunfo en las encuestas tendría que ver con que sintoniza “con una sociedad que no quiere comprometerse. Es el presidente mediocre de una sociedad mediocre. Lo que no quiere decir que no sea amable y buena gente, que probablemente lo sea. Pero otra cosa es que resulte un buen presidente”.
Para Amilibia, esa imagen positiva, en tanto que cala en el votante, sería la clave del posible triunfo electoral de Zapatero. “La imagen hoy es básica. No podemos olvidar que Nixon dejó de ser presidente porque sudó ante las cámaras...”. Pero si estos aspectos son cruciales, ¿no tendría que oponer el principal partido de la oposición, si quiere ganar la partida electoral, a un candidato/a que gozase de una imagen muy popular? Amilibia, que afirma “no saber si Mariano Rajoy es un buen candidato”, tampoco cree necesario llegar a esos extremos, “porque, en ese caso, sólo podrían presentarse a las elecciones Brad Pitt o Angelina Jolie”.
Claro que, según el autor, desconocemos la correspondencia con la realidad de la imagen de Zapatero, dada su ambigüedad usual, algo que subraya en el libro. “He creado un personaje que hace cuencos tibetanos, practica el yoga, y que se expresa en frases zen, porque son tan ambiguas que sirven para un roto y para un descosido”. Y aquí reside, para Amilibia, buena parte del problema para entender a Zapatero, ya que esa vaguedad en la definición permite que “unos le crean tonto y otros Maquiavelo. Y a lo mejor no es ni una cosa ni otra; a lo mejor no es más que un acólito zen que cree en el poder de la nada”.
Una persona rígida y de mando fácil
El libro de Amilibia aprovecha esa falta de información sobre el presidente para jugar con los estereotipos: “ya que no tengo ni puñetera idea de cómo es Zapatero realmente, fabulo desde el humor”. En particular a lo que hace a la relación con su esposa, a la que dibuja como una persona rígida y de mando fácil. “La pinto como una rigurosa gobernanta. Por eso le hago decir a mi personaje que se casó con una mujer de la que sabía que le iba a cantar las cuarenta, pero no que se las iba a cantar por Wagner”. En realidad, asegura el periodista, su intención es conseguir que el lector sonría, ya que “el humor es lo único que nos puede salvar. Pero los políticos le tienen un terror absoluto. Hacen falta más bufones y menos inquisidores”.
Una creencia en la que probablemente le hayan ratificado las dificultades que sufrió en el proceso de publicación de El diario secreto de ZP. “Iba a salir en Ediciones B. Teníamos todo preparado para que se presentara en la Feria del Libro de este año. De pronto, el editor me dice que ha recibido una llamada de arriba y que el libro no sale. Lo cual fue una faena porque el libro no podía esperar un año a que lo sacara otra editorial. Al final, Áltera lo puso en la calle en plazo de un mes”.
La explicación que encuentra el periodista bilbaíno está relacionada con que “las empresas tienen hoy muchos intereses, y quizá alguien en el grupo que lo iba a editar pensó que a ZP le iba a ofender, lo que podría perjudicarles en alguna pretensión empresarial. Es lo que pasa en la actualidad: lo mismo escribes en tu periódico un artículo sobre galletas y terminan echándote a la calle porque el grupo propietario del medio también lo es de la fábrica de galletas”.
Y es que la situación del periodismo tampoco le resulta especialmente satisfactoria. “En los medios nunca ha habido mayor sectarismo. Parecen apéndices de partidos políticos. Y además, están enclaustrados. Si publicas un libro y escribes en La Razón, sabes que no saldrás nunca en El País, en Cuatro o en RTVE. Tampoco saldrás en ABC, y quizá algo en El Mundo. Y no era así en los viejos tiempos: había partidos y había diferencias, pero podíamos hablar de ellas tomándonos tres whiskies. Hoy, un señor de El País no puede estar en la misma barra que uno de El Mundo”.
Pero los males de la prensa no finalizan en ese reparto en reductos ideológicos y comerciales. La calidad del trabajo periodístico actual desmerece enormemente, según Amilibia. “Los medios gastan mucho en becarios y poco en periodistas. Antes salíamos a la calle a buscar la noticia, a oler lo que pasaba. Hoy se limitan a recoger lo que dicen en las ruedas de prensa políticos que hablan en titulares. Parece que los medios no son más que mensajeros de lo que dicen unos y otros”. Y que la tendencia general en la prensa sea el abaratamiento de costes no parece ayudar demasiado. "Dicen que contratar a un buen periodista es muy caro, cuando la realidad es exactamente la contraria”.
Es probable que, como “el periodismo ha fallecido”, el escritor bilbaíno haya optado por buscar refugio en el humor. “Reivindico el derecho a no creer en casi nada. Y frente a los ataques a nuestra inteligencia que hacen cotidianamente los políticos, la única cura posible es reírte de todo”. Pero esa risa no debe carecer de función social: “antiguamente había bufones que le decían al poder lo que no quería oír. Y eso es lo que hace falta hoy, más bufones”.
Opiniones de los lectores (5)
5. vayavayaMiércoles, 10/10/2007, 11:35 h.
pues una de dos, o yo no pertenezco al 'pueblo español' o el titular está mal. Este 'señor' que es el presidente del gobierno desde luego no es mi espejo NI DE COÑA. Saludos
4. ZZPAFMiércoles, 10/10/2007, 11:32 h.
Muy buen artículo. No debería leer esto... Es retorcidamente maquiavélico. Entre, mire y ya nos contará: http:www.personal.able.escm.perezExtracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf
3. BesteiriñoMiércoles, 10/10/2007, 10:20 h.
Por fin una ráfaga de aire fresco. Lo de la censura no me extraña. Al fin y al cabo, una de las primeras leyes que aprobó la II República que tanto admira Zapatero fue la Ley de Defensa de la República que impuso la censura previa de la prensa.
2. alfreditoMiércoles, 10/10/2007, 09:30 h.
Cuando se va a ocupar zapatero de la lucha contra la inflación. La cesta de la compra no hace mas que subir. los tomates, los huevos, el pollo, la leche, el pan. Ya esta bien de tanta jilipollez politica. de tanto si cae bien, o si es el espejo del pueblo. No se pueden permitir los bolsillos de los hogares españoles esta indolencia de un presidente que no sabe nada de economia y ademas no quiere saberlo. Se esta comportando como los reyes de francia antes de la toma de la bastilla. ¿quien se cree que es un adonis? lo mejor reflexión que puede hacer es la gestionar bien los precios, impedir abusos y vigilar exageraciones. todo lo demqas es humo para el que no lo quiera ver.
1. juan del burgoMiércoles, 10/10/2007, 09:02 h.
Para que ven que soy rara avis, ni siquiera he leido el artículo. No necesito comeduras de tarro. Me limitaré a contestar el titular: A mi ZP como si no existiera. Pero él y TODA la CHUSMA política.
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