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TRIBUNA

A Izquierda Unida le gusta el juego de la ruleta rusa

Izquierda Unida

Antonio Bernabéu - 09/10/2007

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Desde su desempeño como Coordinador General de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha logrado dotar, a esta coalición, de un aire de coherencia y sentido político que parece emanado de su solo carisma. Porque, si se mira hacia atrás, él heredó unos mimbres palpablemente adversos; una Ley Electoral inclemente; el penoso legado del impar Julio Anguita y una militancia mermada por fugas y expulsiones.

Frente a los derroteros alucinatorios de Anguita, que no trillaba con Felipe González, que desconocía su tamaño y su fuerza, y que concretó sus fantasmas regalando al PP, muchos ayuntamientos, Llamazares ha optado por un papel posible. Ha arrimado ladrillos, con lealtad y criterio, al edificio de la casa común con el PSOE, ha presionado por la izquierda al Gobierno, al insistir en los temas sociales, y ha logrado alcanzar, en todas las encuestas, una envidiable credibilidad y una buena valoración como político inmediatamente detrás de Zapatero.

Esto, que, al fin y al cabo, vendría a suponer un cierto capital para una formación de pocos diputados, parece que merece el desdén de su base profunda, en la que se detectan tres claros estamentos. El mayor lo componen los restos anacrónicos de un viejo estalinismo, con podercillo y nómina, y una reconocida habilidad en manipular aparatos. Al frente Paco Frutos. En el menor, se integra un cierto baratillo, de tufo antisistema y clamor demagógico, tipo Marinaleda. Queda, en tercera instancia, ese electorado, inconexo y posible, de gente ilusionada que busca su modelo en una nueva izquierda a la orilla del PSOE. Y aquí pace Gaspar.

Pero, la capacidad maniobrera de Francisco Frutos se empeña en desestabilizar tan precario equilibrio. Lo hace con alguna frecuencia. Y, a pocos meses de las próximas elecciones, ha sacado a subasta la candidatura para presidir el futuro Gobierno. Se montan, para ello, unas pintorescas primarias con voto por correo, un voto que levanta sospechas en cualquier circunstancia. Y, como alternativa del actual Coordinador se propone a una ilustre figura; Marga Sanz, del PCE de Valencia, donde la formación perdió sus tres ediles en las municipales. Ganas de andar jugando a la ruleta rusa.

Porque el PCE residual, maniobrero y opaco, tiene poco atractivo para los electores. Y, a falta de contar con encuestas y datos en detalle, bastó con asomarse a la fiesta anual que este partido monta, cada septiembre, en la Casa de Campo. Después de treinta años de venir celebrándose, la asistencia a la última decayó bajo mínimos. Y, la cosa amenaza con que se queden solos sus altos dirigentes.

La candidata Sanz tiene ya una bandera, “recuperar la credibilidad de IU”. Puede que lo consiga. Pero, lo más probable es que el juego de experimentos raros ponga otra vez al borde del abismo a este frágil partido. Las continuadas y exóticas apuestas de los ciegos aprendices de brujo parecen conducir todas hacia los territorios extraparlamentarios.

Y, fuera del Congreso no hay vida, ni apenas vanidad, ni influencia política. Tal vez Izquierda Unida esté necesitando una refundación sensata, profunda y depurada. En cualquier caso, con el horizonte de marzo, no es el momento de ensayar estrategias y, mucho menos, de dilapidar los recursos.

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Opiniones de los lectores (10)

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10. usuario registrado agarcíaMartes, 09/10/2007, 18:29 h.

Yo que fuí votante de IU, por disciplina, ya no lo soy, por coherencia.
La actual etapa de Llamazares si por algo se distingue es por su empeño en ser segunda marca del PSOE, a quien proporciona marchamo izquierdista donde no lo tiene: política fiscal, de salarios y derechos laborales, reparto de la riqueza generada (...ese permanente deterioro del reparato entre rentas salariales y no salariales), política de vivienda, etc., etc. Y lo hace sumándose alocadamente a los golpes de efecto psoeros en políticas de costumbres y leyes de mucho título y preámbulo y nula chicha; cuando no a los guiños monclovitas a los nacionalistas protofascistas, que ya se benefician de una ley electoral que les permite, con la mitad de votos, tener hasta 4 veces mas diputados que IU.
El PCE y su invento IU (lleno de antisistemas, y "verdes" de folleto y Logse) hace tiempo que tienen pendiente la relectura del marxismo según las necesidades de las clases trabajadores en la sociedad postindustrial, donde la alimentación diaria no es el primer problema; pero no son con IU y sus gestores como se hará, solo les preocupa pagar las facturas de campaña y colocar a los cuadros liberados afines.

9. Cayo MarioMartes, 09/10/2007, 17:06 h.

¿Y qué me dice de la actitud del Sr. Madrazo, firme bastión del Sr. Llamazares en el País Vasco? Ha deshecho todo lo que no era su camarilla por agasajar al PNV, que le ha permitido pisar moqueta en el Gobierno Vasco; se le ha ido yendo sus viceconsejeros; ha pactado con Aralar (la izquierda abertzale independentista de Zabaleta que se desgajó de HB); ni siquiera ha conseguido imprimir un cierto toque "social" al gobierno de derechas del PNV (que, por cierto, cambió la ley electoral al Parlamento Vasco únicamente para poder tenerlo de monaguillo). Pero como Llamazares necesita de los votos de Madrazo en sus órganos de IU..¡ancha es Castilla!

8. BesteiriñoMartes, 09/10/2007, 16:19 h.

No soy comunista, pero denominar "desvaríos alucinatorios" al empeño de D. Julio Anguita en no pactar para repartirse el poder por el poder, sino para poner en práctica un programa me parece faltar a la verdad. D. Julio y su empeño en pactar basándose en "programa, programa y programa" eran una muestra de acción política basada en unos principios que ha sido desgraciadamente poco frecuente en España.

7. quiero ser australianoMartes, 09/10/2007, 12:36 h.

¿Será por eso el título del artículo?

6. quiero ser australianoMartes, 09/10/2007, 12:35 h.

Anguita, Anguita... ya caigo, era ese que iba por la calle con pistola, ¿no?

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