EL EROTICÓN
‘Utilizar’ al otro para disfrutar
@María Victoria Ramírez* - 09/10/2007
Consulta uno: “Mi problema es que no disfruto del sexo con mi pareja. Usualmente la relación la dirige mi pareja. Yo intento complacerle y que se lo pase bien, hacemos lo que le gusta. Él se lo pasa bien, pero yo no disfruto gran cosa. Me gustaría hacer algunas cosas de manera diferente, por ejemplo, poder darnos besos y enrollarnos sin que la cosa tuviera que acabar siempre en la cama. También me gustaría pedirle ciertos cambios, pero sé que a él entonces le gustaría menos la relación y al final no se los pido por eso. Siento que en la relación yo estoy ahí para su placer, y al final no obtengo nada. Antes pensaba que me bastaba con verle disfrutar a él, pero ahora ya no siento lo mismo. Ahora cada vez me apetece menos…”.
Consulta dos: “En las relaciones yo siempre intento que ella se lo pase lo mejor posible, estoy atento a su gestos y sus movimientos, intento estimularla para que llegue al orgasmo, a veces yo ni siquiera me desnudo o me excito, es raro incluso que yo tenga orgasmos. Creo que llevo bien lo de la “parte técnica”, quiero hacerlo bien y que quede contenta. Pero últimamente me preocupa lo de la excitación, el hecho de que yo no me excite, sobre todo por miedo a que ella se de cuenta…”
Estas consultas son ejemplos de ciertas ocasiones en las que acuden a terapia mujeres y hombres tan preocupados por el placer de su pareja en los encuentros eróticos (sobre todo en los coitos), que no disfrutan. En muchas ocasiones, estas mujeres y hombres “se ponen al servicio” de la otra persona en la totalidad del encuentro, olvidando dedicar un poquito de tiempo a obtener placer para sí. Olvidando “utilizar” (en el buen sentido) ese encuentro y ese cuerpo del amante para el propio goce.
La idea de “utilizar” a otra persona durante los encuentros eróticos (abrazos, besos, coitos, caricias genitales o no genitales, masturbaciones compartidas, etcétera) produce reacciones reflejas de rechazo.
Generalmente, las personas desean tratar bien a sus parejas, ya se trate de parejas de una noche o de parejas de toda la vida, y pareciera que el “utilizar” a esta pareja para el propio placer fuera algo contrario al “buen trato”. Obviamente, el buen trato y el respeto por los deseos de la otra persona son imprescindibles en toda relación erótica, ya se trate de una breve caricia, o de un encuentro más prolongado.
Pero hay que entender esta expresión en el buen sentido. Un amante puede “utilizar” al otro (o la otra), es decir, puede recrearse en el cuerpo de la otra persona, no para producirle placer, sino por el propio disfrute, y no ser por ello “egoísta” o “mal amante”.
Acariciar a alguien y aprovechar para disfrutar mucho haciéndolo (con alguien que obviamente, ha consentido), por el propio placer, forma parte de la dinámica del encuentro erótico. También pedir a veces un papel más pasivo y darse permiso para que sea el otro, la otra, la que se encargue de realizar las caricias. Como comentamos en otro artículo, sin una cierta dosis de “egoísmo inteligente” el propio placer o el bienestar son imposibles.
En la dinámica del encuentro erótico son frecuentes los “juegos a turnos”, en los que los amantes se turnan para dar y recibir placer. Para ser objeto y sujeto de deseo. Para acariciar y ser acariciado. Según los gustos y preferencias de cada pareja, se ajustan los tiempos y modos de estos “juegos a turnos”.
Muchas personas no sólo no se sienten mal, sino que obtienen satisfacción viendo cómo sus amantes “utilizan” su cuerpo para pasárselo muy bien. Después a veces cambian los roles, y son ellas o ellos los que “utilizan” al otro (lógicamente, todo ello en el marco de una relación de respeto y consideración hacia los gustos de la otra persona).
Para algunas personas resulta muy difícil hacer las cosas por el propio placer. Si alguien acaricia a su pareja y lo hace siempre pensando “bueno, voy a complacerlo, a ver si se lo pasa bien, es muy importante que disfrute…” etcétera, tal vez no extraiga mucho goce de la caricia que otorga. Una caricia, o un coito, se pueden realizar por el propio placer y disfrute, pensando en pasar un buen rato, intentando obtener de la situación la máxima satisfacción para sí.
Usualmente, son las mujeres las que tienen más dificultades para ‘utilizar al otro’ (en el buen sentido), para pensar un poquito en sí mismas en los encuentros eróticos, para concebir el cuerpo del otro y la situación como algo de lo que ‘servirse’ para disfrutar.
No obstante, actualmente en terapia está aumentando el número de hombres que acude también por problemas para disfrutar causados por una actitud de excesivos deseos de complacer o de dar una imagen determinada.
Si una persona se recrea en el cuerpo de la pareja, no debe ser siempre para hacer disfrutar, sino también para gozar el contacto, el encuentro y la caricia. Y en la mayoría de los casos, irónicamente, esto también aumenta la satisfacción de la pareja, a la que le suele gustar ver a su amante tan entusiasmado con él o ella.
En realidad, ‘utilizar’ al otro para el propio placer, es una forma de darle cariño. De celebrar su cuerpo y lo mucho que nos gusta... De adorarlo. Obviamente, sin olvidar nunca que esa persona no es sólo un cuerpo, siendo considerados, respetuosos, tiernos y tiernas.
*María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.
Asociación www.lasexologia.com
Opiniones de los lectores (4)
4. Aries40Martes, 09/10/2007, 13:03 h.
Yo también estoy de acuerdo con vosotras, tengo 41 años i dios sabe que me entrego al 100x100 con todo tipo de fantasias, jugetes y demás, ella dice que le encanta todo lo que hago y digo, pero ella parece que este anulada en esto de la fantasias, dice que disfruta tanto que no puede con otra cosa.......en fin es lo que hay, y le comentado muchas veces lo que me gustaria.
3. margaidaMartes, 09/10/2007, 12:58 h.
Todo se resume en una cuestión de comunicación abierta y sincera, de crear un clima propicio para que las relaciones tengan lugar sin prisas ni "aquí te pillo, aquí te mato", sin relojes, ni nada de eso. Las cosas de dos son de dos, no de uno y medio o tres cuartos. ¿Tiempo? buscar el tiempo en calidad es tan importante como el de cantidad. Todo lo demás es cuestión de los dos, de la imaginación, de las ganas de estar junto a la otra persona y de recibir y dar cariño y amor. Nunca he entendito una relación sin cariño ni amor. Lo otro nunca me ha interesado.
2. Sonia2006Martes, 09/10/2007, 11:53 h.
Yo creo que en el sexo hay que dar, pero también saber explicar cómo recibir. Porque muchas veces el otro o la otra está desorientado, o la pareja no se conoce bien, lo importante es disfrutar los dos y si el otro no sabe, pues decirle cómo sin cortarse ni nada. No es nada egoísta, porque el otro ya se cuida de que tú le hagas disfrutar, los hombres habitualmente lo tienen más claro, les han educado para que no se coman la cabeza en todo momento. La frase manida de 'relájate y disfruta' es rigurosamente cierta.
1. andrea72Martes, 09/10/2007, 11:45 h.
Es cierto. A veces cuesta pensar en una misma, yo creo que sobre todo a las mujeres, y también a algunos hombres.
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