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El valor de la política tras la detención de la cúpula de Batasuna

@Carlos Sánchez - 08/10/2007

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La detención de la cúpula de Batasuna y de algunos líderes emergentes de la llamada izquierda abertzale ha despertado un vivo debate entre quienes acusan al juez Garzón y, por extensión, al Gobierno de actuar con oportunismo político, y entre quienes piensan que la redada sólo contribuye a encallar más la siempre complicada situación política del País Vasco.

Es evidente, vienen a decir los primeros, que las fuerzas de seguridad del Estado podían haber actuado de la misma manera hace muchos meses. O incluso años, ya que no cabe ninguna duda de que el mundo de Batasuna ha seguido haciendo política pese a haber sido ilegalizada por el Tribunal Supremo. Las continuas apariciones públicas de los Otegi, Barrena o Permach, ahora entre rejas, dan cuenta de ello. Desde el perímetro gubernamental se hace una precisión a quienes sostienen esos argumentos: no es lo mismo que Batasuna tenga una presencia pública relevante en plenas negociaciones con ETA para poner fin a casi 50 años de violencia terrorista, que lo haga cuando los pistoleros han anunciado la vuelta al tiro en la nuca. Por eso, se insiste, la operación desatada por Garzón es correcta en tiempo y forma.

Aparecería aquí, por lo tanto, la primera contradicción. Al menos aparentemente. Si no se ha actuado antes –desde que la sala del 61 del Tribunal Supremo ilegalizara a Batasuna y otras organizaciones afines- es que este Gobierno -y con él el Fiscal General del Estado- decidieron en su día mirar para otro lado en aras de que los contactos o negociaciones con ETA (como se quiera) llegaran a buen puerto.

El argumento, en términos políticos, parece irreprochable, pero jurídicamente no se sostiene. No está de más recordar que el mismo Tribunal Supremo que ilegalizó al entorno terrorista –en sentencia del 27 de septiembre de 2003- fue el que avaló los contactos políticos de Otegi (cabeza visible de Batasuna) y de Patxi López, máximo dirigente del Partido Socialista de Euskadi. El auto, del 7 de diciembre de 2006, lleva la firma de la sala de lo Penal del Alto Tribunal, y viene a decir que sería un “fraude constitucional” que alguien pretendiese “corregir la dirección de la política interior o exterior” que la Constitución encomienda al Gobierno democráticamente legitimado, y que sería “impropio pensar que los tribunales controlan la acción del Ejecutivo y de los otros poderes del Estado sometiendo a enjuiciamiento penal a sus titulares”.

Es decir que la célebre entrevista entre Patxi López y Otegi se ajustaba a derecho, salvo que hubiera habido una orden expresa de prohibición. Algo que a todas luces no existía. Que se sepa, Jesús Eguiguren no ha recibido todavía ninguna citación judicial por entrevistarse en Ginebra con Josu Ternera. Ni Zarzalejos ni Arriola ni Fluxá la recibieron por verse las caras en Zürich con los negociadores etarras. Sin duda, aquellos encuentros, como los más recientes, estaban dentro de la esfera de lo político que avalan los tribunales.

Y aquí está la paradoja y, probablemente, la insensatez jurídica de la Ley de Partidos. Resulta que se ilegaliza a una formación, pero, al mismo tiempo, se permite a sus dirigentes hacer política, algo que por otra parte nadie puede evitar. Se puede prohibir que un sujeto -en este caso Otegi- pueda presentarse a unas elecciones (lo que ha impedido concurrir a los comicios a cientos de candidaturas abertzales), pero en ninguna parte de nuestro ordenamiento jurídico aparece como un hecho delictivo –como no podía ser de otra manera- que los Otegi o De Juana de turno hablen de política. ¿De qué charlaban ambos individuos en el Hospital de San Sebastián? ¿De setas? O de lo mal que lo está pasando la Real en segunda división.

Y es que el mundo está lleno de matices, de sutilezas, pero ocurre que desgraciadamente el trazo grueso se ha impuesto en la vida política española, donde los argumentos más toscos a menudo triunfan como si tuvieran su origen en una verdad revelada. Rodríguez Zapatero, que otras áreas de su actividad política ha sido una auténtica calamidad (véase la zapatiesta organizada con los estatutos de autonomía) ha demostrado en la cuestión vasca una sensibilidad que no han demostrado sus antecesores. Algo a lo que no es ajena la figura de Josu Jon Imaz. Pero tras el golpe a Batasuna –que parece irreprochable en términos jurídicos- uno tiene la sensación de que esa finura de la que debe hacer gala la clase puede desaparecer por el desagüe que conduce a las elecciones de marzo. Los malos actores son los que sobreactúan, y eso sólo sería empeñarse en el error. En política, tan importante es hacer las cosas bien como no hacerlas mal, tal y como ha demostrado la guerra de Iraq. Continúa siendo la hora de hacer política.

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Opiniones de los lectores (13)

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13. usuario registrado J&LLunes, 08/10/2007, 17:29 h.

Sr. Arbizu.8- Nada que oponer a su disconformidad con el uso de la "cúpula", puede Vd. cambiar la "u" acentuada por una "o" conservando la tilde y santas pascuas. Para Vd. resultará más sugerente y hasta puede que defina mejor las actividades y pactos de los copulantes de diferentes grupos cuando se reunen en secreto a voces. Al fín y al cabo, el resultado final suele ser una gran mayoría de ciudadanos copulados.

12. usuario registrado AJCCLunes, 08/10/2007, 15:41 h.

PJCM (7). Muchas gracias por la aclaración. Luego....blanco y en botella. Espero no ser censurado como en la anterior ocasión.

Sr. Garzón Real ¿puede explicarnos lo ocurrido con el chivatazo a ETASUNA?

11. usuario registrado Marqués del RifLunes, 08/10/2007, 14:24 h.

PJCM.7:


Estimado PJCM:


También existe el delito de "Omisión del deber de perseguir delitos"

C.Penal: Artículo 408.

La autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia o de sus responsables, incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años.


¿Le suena de algo?


Ahhh, a usted que le gustan las aves, le recuerdo que la Ardea Cinerea es un pájaro que migra en otoño, es decir, cambia de ubicación cuando comienza esta estación.


Un saludo,

10. Señor Arbizu EtxauriLunes, 08/10/2007, 12:57 h.

Sin embargo abortar es que ya no va a ser. Ejemplos: la policía abortó la manifestación (se acabó). El guardameta abortó la ocasión de gol del delantero (esa ocasión se quedó en nada). Entonces, ¿por qué se dice "interrupción del embarazo" para decir "aborto"? Otra cosa es que esté penado o no, o reglamentado, pero eso es un mero hecho administrativo. En unos países es legal y en otros no, dependiendo de la administración. Pero me da la sensación que se juega mucho con las palabras.

9. usuario registrado CampodetenisLunes, 08/10/2007, 12:54 h.

La mayor "sutileza" es que hay delitos que conllevan la pérdida temporal de la capacidad para ejercer cargos públicos, y hay quien considera muy "sutil" que unos asesinos, (terroristas, es decir, no solo ETA sino también Batasuna, como parte integrante de ETA, tal y como declaran nuestras leyes, dictaminan nuestros tribunales y reconoce la comunidad internacional) puedan campar por sus respetos en el ejercicio de su apoyo a los del tiro en la nuca. Que según algunos, es política.

Yo creo que eso no es una "sutileza". Eso es buscar justificaciones a una banda de asesinos.

Básicamente porque o no nos parecen tan malos, o necesitamos justificar que nuestro jefe solemne se haya encamado con ellos a costa de traicionar el pacto que representaba lo que se supone que habíamos aprendido después de 30 años de fracasos. Y que encima funcionaba.

Y claro, si se trata de una "sutileza" política, no parece tan malo.

Pero de lo que se trata de verdad es de que, para algunos, bailarle el agua a unos asesinos puede llegar a estar justificadísimo. Depende de las intenciones que les adivinemos. Eso incluso puede hacer que un matón sea un hombre de paz o un asesinato sea un accidente.

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