publicidad
publicidad
Logo de El Confidencial
Jueves, 27 de septiembre de 2007 (Actualizado a las 22:22)
Portada   España   Cotizalia   Deportes   Vivienda   Comunicación   Gente   Opinión   Canales   Fin de Semana   Imágenes   Vídeos   Foros   
Con Lupa Al Grano Mientras Tanto Dos Palabras Sin enmienda El Confidente
Salud Tecnología Buscador de Hoteles

TEATRO

Beneficios y perjuicios inherentes a 'salir del armario'

Beneficios y perjuicios inherentes a 'salir del armario'

Nacho Gay - 28/09/2007

Votar esta noticia

Resultado (0 Votos)

enviar a un amigoimprimir

SALIR DEL ARMARIO


Director: José Luis Sáiz.
Adaptación: Juan José Arteche.
Intérpretes: José Luis Gil, Guillermo Romero, Fernando Albizu, Laura Panplona, Cristina Juan, Francisco Casares.
Lugar: Teatro Alcázar. Alcalá, 20. Madrid.
Teléfono: 91 701 92 30.
Horario:miércoles a viernes, 20h.; sábados, 20h y 22.30h.; domingos, 19h..
Precio: De 18 a 25 €.
www.gruposmedia.com/alcazar.html

La hipocresía social, la doble moral y el absurdo que encierra lo políticamente correcto son los ejes temáticos fundamentales en torno a los que gira la obra Salir del Armario, comedia de enredo escrita y dirigida para el cine por una de las grandes figuras de la comedia gala, el director Francis Veber, autor de películas como La cena de los idiotas, que posteriormente también han sido llevadas a las tablas.

La adaptación española, que ocupa en estos momentos el escenario del teatro Alcázar, corre a cargo de Juan José Arteche, autor que acumula gran experiencia en eso de adecuar textos foráneos para la escena nacional, y está dirigida por el solvente escenógrafo José Luis Saíz -De repente el último verano-. Bien es cierto que el trabajo de Arteche ha sido en esta ocasión bastante exiguo, porque la obra respeta, casi secuencia por secuencia, las mismas líneas argumentales y situacionales que había planteado el propio Veber en el film que rodó hace apenas seis años.

El argumento, por supuesto, vuelve a ser el mismo: Pignon (ahora Piñón) es el último empleado de una empresa de preservativos, un fracasado en lo personal y en lo profesional que se ve obligado a hacerse pasar por gay para conservar su puesto de trabajo. Argumento extraño, pero también originalísimo, que deviene de forma constante, como cabe prever, en diálogos jubilosos que a buen seguro provocarán la carcajada general en el patio de butacas.

Pero probablemente ése es también el mayor lastre que ha de soportar la obra, que aunque sigue siendo enormemente divertida e inteligente, pierde sobre las tablas del Alcázar parte de su significación trascendental. Los actores, algunos mejor que otros, agudizan su vis cómica para potenciar los momentos jocosos y poner de manifiesto una sensación de hilaridad permanente, con lo que se deja notar una desnaturalización evidente del texto, que cabe calificar de intencionada.

Una intencionalidad que se manifiesta fundamentalmente en la utilización de ciertos componentes escénicos de dudosa pertinencia, como una pantalla gigante en la parte posterior del escenario donde se proyectan imágenes chistosas. Aunque no es éste el único elemento extravagante de la representación. El intento de seguir prácticamente al dedillo la película obliga a continuos cambios de escenario que se solventan con pirotecnia musical y luminosa, algo que retarda el desarrollo natural de la acción y que desvincula al texto de la esencia austera que desprende el cine francés, donde sin duda resulta más efectivo.

Votar esta noticia

Resultado (0 Votos)

enviar a un amigoimprimir

Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

Auditado por Ojd