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ARTE

La incertidumbre de no tener escapatoria

La incertidumbre de no tener escapatoria

'Figura y perro 1'

@Elisa Morales. - 27/09/2007

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NADAV WEISSMAN
GROUND FLOOR

Exposición de escultura, instalaciones y pintura.
Lugar: Galería Juana de Aizpuru. Barquillo, 44, 1º. Madrid.
Teléfono: 91 310 55 61.
Horario: De martes a sábados, de 10.30 a 14h y 16.30 a 20.30h. Lunes, de 16.30 a 20.30h.
Precio de las obras: De 2.000 a 25.000 €.
Fecha: Hasta el 24 de octubre.
www.galeriajuanadeaizpuru.com

La galería Juana de Aizpuru de Madrid dedica su espacio a Nadav Weissman, un artista que reside y trabaja en Tel Aviv. Bajo el título de Ground Floor asistimos a una muestra concebida con mucho tacto en la que un pequeño ser humanoide de color hueso queda atrapado por diversos elementos, demostrando que su escapatoria es siempre complicada. Ni el tren, ni el barco, ni un piano solitario son medios eficientes para hacerlo, siempre situados fuera de su alcance.

En uno de los montajes se encuentra metido en un agujero mientras le observa un perro, en otro, cubierto de una red de huesos, y en un tercero, con una carretilla al lado de un edificio. La huída es imposible y los medios para lograrlo se convierten incluso en otra barrera a atravesar, como esas vías de tren que cruzan una de las instalaciones. Pero todo se percibe a un nivel muy sensitivo y poco analítico, y se mueve entre el territorio de lo naïf y lo esquemático, que pertenece a una organización de las cosas más adulta.

No hay lugar para las utopías infantiles pues hasta esa instalación que recrea una de esas bolas cristal que al moverlas simulan una intensa nevada, contiene un barco que naufraga sin apenas dramatismo implícito. Todo es así, casi tan neutro como el tono plano del color verde del piano o como el blanco de unos huesos cuya rotundidad asfixia al humanoide.

El propio Weissman, que ha hablado de esta muestra a El Confidencial, afirma que con este personaje "quise conectar con algo primario, así que le di forma de esperma o embrión", a lo que añade que "están desnudos porque quise exponerlos a su naturaleza (...), son un híbrido de adulto y niño". Precisamente en su obra es muy importante "el conflicto que se da entre los dos puntos de vista", el infantil y el maduro. Pero su trabajo no es chocante porque "en un primer vistazo se ve bonito, como un juego o algo sacado del mundo de la infancia, pero realmente es un juego de seducción".

Según reconoce Javier Torras Ugarteen su análisis de la exposición, en el trabajo del artista israelí, "la frontera se convierte en el leit motiv que nos guía de una pieza a otra. La frontera. Ese término tan abstracto cuyo fin es el delimitar una cosa de la otra, algo jamás conseguido". Y esas fronteras son de madera, la fibra de vidrio o de metal, los materiales utilizados en la creación de los diferentes elementos. También el metacrilato en el caso de las urnas descolocadas, y madera y no lienzo en los cuadros que recoge sus composiciones con óleo invadidas por colores pasteles muy infantiles, pero algo ennegrecidos.

El trabajo de Weissman deja al espectador un poco descolocado: todo posee un aire de incertidumbre, pero una sensación ésta sin apenas tensión, casi asumida, neutra como los tonos del humanoide, simple ser atrapado en una realidad que le supera y en la que hasta los perros saben moverse mejor.

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