TELEVISIÓN
Meretrices 'per tutti'

@Nacho Gay - 20/09/2007
Existen muchas formas de prostitución. Las más explícitas, sin duda, la política y el periodismo. Luego ya, si acaso, la callejera, mucho más sana que las dos anteriores. Pero hay otras variantes de nuevo cuño, como por ejemplo la prostitución televisiva.
Si usted quiere ser prostituta o prostituto, habría de recomendarle descartar las tres primeras opciones. La política consume la inteligencia, el periodismo la paciencia y hacer la calle desgasta los zapatos. Así que debe optar, sin dudarlo un segundo, por hacerse el tonto -o la tonta- y prostituirse en la caja lista, para lo que deberá tener en cuenta varias consideraciones de orden pragmático:
1. Manifiéstese en todo momento dispuesto a torear en cualquier plaza. Siempre que le inviten a un programa estará obligado a aceptar el ofrecimiento, con independencia de la naturaleza del mismo. Por ejemplo, si usted es militante de izquierdas, comunista convencido, anarquista desencantado... y Curry Valenzuela le ofrece una silla en su debate regional, no dude en poner su integridad física en peligro, y acepte; si usted es un beato catequizado y Cristina Tárrega le invita a su Territorio –libidinoso- Comanche, no dude en poner su integridad moral –y física- en peligro, y vuelva a aceptar sin miramientos. Toda promoción es poca. Sólo así se puede explicar que el pasado viernes acudieran a ¿Dónde estás corazón? artistas musicales de reconocido prestigio -o casi- como Dover o Gloria Estefan, para compartir charla con vicetiples de verbena como María Patiño y responder a sus preguntas folclóricas; sólo así se puede explicar que un tiburón como Xavier Sardá deba apadrinar estrenos de programas menores, como El Hormiguero, para demostrarse a sí mismo –y de paso también a los demás- que sigue ahí, parejo al entretenimiento, al cachondeo, al desenfreno púber... sin necesidad si quiera de teñirse las canas. Lo importante en la televisión actual es ‘estar’. Debe aprender a obviar el dónde.
2. Aproveche al máximo las sinergias que le garanticen sus ‘chulos’. Observen detenidamente el comportamiento de María Teresa Campos, a las órdenes de ese gran conglomerado que es Vocento, del que dependen varias casas del pecado como Telecinco o Punto Radio. Maritere se pasa las mañanas en la emisora y las tardes y las noches en la cadena, promocionando el percal. Su presencia en Telecinco estos días de estreno ha sido tan fuerte que algunos dicen haberla visto entrar en las instalaciones con el camping gas y el tupperware bajo el brazo, quizá para hacer noche en los pasillos. El pasado sábado, montada en La Noria, departió de lo divino y de lo humano con su hija Terelu, obviando el vértigo que hace un par de meses le daban los programas del cuore que emitía Telecinco. El tupperware debió dejarlo a la entrada, pero el camping gas lo llevaba en el estómago, bien encendido. Echó fuego por la boca contra infantas e infantes. Volvió a narrar pecados de autor desconocido. Vamos, lo de siempre, periodismo del bueno. Pero en este oficio, como en todos, lo único que importa finalmente son los réditos, y todo hace indicar que cuando llegue la próxima ola del EGM, los datos de La Campos al frente de Protagonistas van a estar más inflados que su recién restituido ego.
3. Si usted se siente incapacitado para el oficio, prostituya a algún miembro de su familia. Abandone los prejuicios sociales -jamás hubo cosa más inútil- y empuje a sus hijos a dicha labor. Eso sí, si quiere aprovechar bien el tiro, deberá esperar a que se estrene en España el Gran Hermano infantil, que ha visto la luz recientemente en EEUU. A ver quién se atreve a afirmar ahora que los americanos no son los primeros en cuestiones de igualdad y derechos sociales. Si uno puede, todos pueden. De momento usted, culpable de ser español, se deberá conformar con un calco sui generis del formato anglosajón. Se trata de Supermodelo, programa que emite Cuatro y que somete a niñas de 16 años a sesiones fotográficas lascivas con una manzana en la boca y una serpiente enredada al cuello. Una forma como otra cualquiera de hacer explícita una tendencia global a prostituir y prostituirse en pantalla, que ha corrompido incluso a los que se confesaban más progres, más sociatas, más comprometidos con la causa.
4. Publicite bien su “mandongo”. Si uno tiene un buen “mandongo”, lo mejor que puede hacer es dar pábulo al asunto, conseguir que todo el mundo lo sepa, generar expectación. Mucho ojo porque, últimamente, está cobrando fuerza la figura del 'aprovechador de “mandongos” ajenos', de lo que la nueva edición de Gran Hermano es un buen ejemplo. El pasado jueves, diálogo de besugos en el plató entre Merceditas y la madre de Amor -concursante transexual-, a propósito del aparato reproductor de la nena, o del nene, como prefieran. A lo que la primera llamaba “mandongo”, la segunda lo llamaba “garbancito” o “quiste”, poniendo de manifiesto una cuestión fundamental: en otras variantes de prostitución, como la política, aún se sigue estudiando, pero en lo que respecta a la televisiva queda comprobado que el tamaño no importa, y que un solo “mandongo”, sea del porte que fuere, puede dar de comer a una familia entera e, incluso, a toda una cadena de televisión. Y de paso, conseguir que medio país ande al olorcillo.
La prostitución es lo que tiene, que engancha que no veas.
AUDIENCIAS
Semana de estrenos y sin demasiados fracasos, lo cual viola las leyes fundamentales de la física catódica. Destaca el resbalón de los nuevos danzarines de ¡Mira quién baila!, que no superaron el 15% de share el pasado lunes. En el apartado positivo, espectacular inicio de Buenafuente en La Sexta, con datos que superan con creces la media de la cadena.

Opiniones de los lectores (2)
2.
Vicente TorresJueves, 20/09/2007, 07:19 h.
La vergüenza se ha convertido en un impedimento. http://xpuntodevista.blogspot.com
1. La verdolagaJueves, 20/09/2007, 06:17 h.
Para el apartado numero cuatro del "intresantisimisimo" escrito dire que...."en asuntos de braguetas nunca opines ni te metas"..
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