Agencias.- 13/09/2007
La resistencia es inútil. Cuanto más se intenta luchar contra las ganas de comer chocolate, más aumenta el deseo, señaló un investigador británico. Pero los amantes del chocolate pueden estar seguros de que los dulces no son adictivos, aunque muchas personas consideren que no tienen control sobre su deseo de comerlos, dijo Peter Rogers, psicólogo de la University of Bristol.
"La conducta alimenticia puede lucir como adictiva en situaciones extremas, pero el chocolate no cumple con estos criterios", expresó Rogers en una reunión patrocinada por la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia. Muchas personas apuntan a ciertos compuestos que se hallan en el chocolate -como la feniletilamina- que producen un zumbido cuando llegan al cerebro, como la evidencia de que el chocolate es adictivo, manifestó Rogers.
Sin embargo, muchos de esos compuestos se presentan en mayores concentraciones en otros alimentos con menos atractivo, como el aguacate y el queso, y no causan adicción a pesar de lo que creen muchos amantes del chocolate, añadió el experto.
En cambio, sería una actitud social la que lleva a las personas a ver al chocolate como un placer prohibido y a desearlo aún más, expresó el psicólogo. "En otras palabras, el chocolate es un alimento muy deseado, pero que según las normas sociales debería comerse con moderación", dijo Rogers. "No obstante, intentar resistirse al deseo de comer chocolate sólo provoca que los pensamientos sobre el chocolate se vuelvan más prominentes y, como consecuencia, aumenta el deseo", añadió el especialista.
Otros estudios sugirieron que el chocolate amargo contiene varios compuestos beneficiosos relacionados con la salud cardíaca, aunque algunos expertos consideran que la elevada cantidad de azúcar y grasa de la mayoría de estos dulces cancelaría algunos de los beneficios. Pero varias investigaciones mostraron que ni siquiera los beneficios a la salud hacen al chocolate amargo tan popular como el chocolate con leche y los dulces cubiertos con la delicia del cacao, dijo Rogers.
El hecho de que estas opciones más exitosas contengan menos cantidad de los llamados componentes psicoactivos hallados en el chocolate amargo proveen más evidencia de que el chocolate no es adictivo, agregó el psicólogo. "Por lo tanto, es más recomendable sugerir que el gusto por el chocolate, y su impacto en el humor, se debe fundamentalmente a sus componentes principales, el azúcar y la grasa, y a sus efectos orosensoriales y nutricionales", concluyó Rogers en un comunicado.
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