TRIBUNA
Ibarretxe, la espiral del tornillo
Antonio Bernabéu - 04/09/2007
Vuelve Juan José Ibarretxe a cabalgar su tigre de papel y a sacar del armario el pálido esqueleto de su famoso Plan, que ya fue rechazado por las Cortes de España, que se incrustó, después, con magros resultados, en el programa electoral peneuvista y que al fin se aparcó, pendiente de un consenso entre las fuerzas vascas. Cuando Ibarretxe lo trajo hasta Madrid pareció que el Congreso iba a anegarse en sangre y los cuatro caballos del Apocalipsis corrían desbocados. Tal era el clima de exterminio y degüello entre nuestros grandes partidos. Ambos compartían la guardia en las mismas fronteras de la Constitución, aunque se distinguieran por leves discrepancias en el modo de hacerlo. Pero esta levedad se llegó a disolver en un cruce de infamias y el asunto se salió de sus cauces.
Por eso nos sorprende la calma con que oposición y Gobierno han enfrentado, ahora, la declaración de Ibarretxe. ¿Por qué, en las mismas puertas de la campaña electoral, no aprovecha el PP, como hizo en el pasado, el brote de soberanismo que le brinda Ibarretxe para acusar a Zapatero de pseudobolchevique, pobre de mí y sujeto incapaz de media bofetada? Porque los analistas ven poca rentabilidad en la pura catástrofe. Porque De Juana Chaos, Otegui y otras hierbas vegetan en la cárcel. Y Mariano Rajoy ha empezado a encauzar su discurso hacia el moderantismo. ¿Por qué la Vicepresidenta ha despachado el tema de un modo tan escueto? Porque el Gobierno huye, como gato escaldado, de cualquier movimiento que despierte el recuerdo de una política territorial de signo conflictivo. No quiere perder votos.
El efecto Ibarretxe queda esta vez en casa, en la casa de Euskadi. Y, quizá centre el tema entre voluntaristas y gradualistas. Mientras Josu Jon Imaz parece tener claro que los nacionalismos entrañan un estado de espíritu que ha de corresponderse con las formas del proceso político del conjunto de España, Ibarretxe gira una y otra vez la espira de un tornillo sin fin.
Plantear, hoy por hoy, en el clima de Euskadi, un referéndum, que la Constitución no admite ni la realidad soporta, suena a política de autor, a fanfarria de adalid en apuros. La espiral violenta cercena los intentos de normalidad democrática. Y, sin ponerle fin, no hay lugar para experimentos sociales que solo son posibles en la mente de algunos. La sociedad, en Euskadi, se anuncia fragmentada y no vale agruparla en un vago reclamo de derechos históricos. Porque la supresión de la foralidad a los vascos vencidos, tras el Abrazo de Vergara que puso fin a la primera carlistada, compone una falacia sostenida en el tiempo. Aquella fue una guerra civil en la que el vasco isabelino se enfrentaba, también, al vasco ultramontano. No compactaban, ambos, el conjunto irredento cuyos agravios prometen ser eternos, bien manejados de forma recurrente.
De todos modos hay que congratularse de que por una vez, en los últimos tiempos, la voz extemporánea del lehendakari vasco no haya puesto a la greña la política nacional. ¿Nos estaremos convirtiendo en un país modélico?
Opiniones de los lectores (5)
5. democrataMartes, 04/09/2007, 18:32 h.
El derecho de autodeterminación corresponderá a un colectivo que reuna los rasgos exigibles para poder ejercerlo. Esto es, sólo debería poder aspirar a ser nación aquella entidadcolectivo que cumpla con los criterios que sean necesarios para serlo. Quien apliqueescojafije esos criterios es otra cosa. Pero está claro que el camino no pasa por cambiarlosflexibilizarlos con el uso de la violencia, el chantaje, el asesinato y el terror como han hecho los nacionalistas violentos en el País Vasco y como permiten que pase los nacionalistas moderados en esa misma región. Una reflexión:igual que no hablamos de Al Andalus para referirnos a Andalucía no creo que sea bueno hablar de Vascongadas para referirse a lo que administrativamente se ha llamado País Vasco. Bastante tensa está la situación.
4.
PJCMMartes, 04/09/2007, 16:40 h.
1 piofoncillas.- Bajo su tesis, cualquier Región, Capital, Ciudad o Pueblo de España tiene derecho a pedir su autodeterminación.
No tendrian que hacer un referendum para eso, lo que se tendria que hacer es un referendum en el resto de España preguntando si queremos o no que tanto Vascongadas como Cataluña sigan perteneciendo a España.
Hasta hoy, ninguno de esos pueblos han dicho que quieren su independencia total sin la ayuda de la denostada España y de los españolitos. Lo que quieren es interferir en España y que le paguemos sus caprichos soberanistas.
Si fuera por mi, adios muy buenas y cerrar sus fronteras con alambradas.
3.
jfmpMartes, 04/09/2007, 14:12 h.
Me parece muy bien el comentario del Sr. Piofoncillas. La autodeterminacion es un derecho que todos tenemos, ¿pero cuales son los limites? Los vascos tienen derecho a autodeterminarse, muy bien pero ¿y los alaveses? ¿Y los del barrio de Santa Engracia? ¿Por que se considera que la entidad politica Pais Vasco tiene derecho a la autodeterminacion y la provincia de Alava o la del pueblo de Marquina no?
Mi barrio es mejor que el del vecino, ¿por que tenemos que financiarles? Deberiamos autodeterminarnos y posteriormente independencia total, que se busquen la vida solos. Si quieren venir por aqui, que pagen peaje.
2.
yebleMartes, 04/09/2007, 13:14 h.
Ibarreche lo que necesita es cancha!!!!, que lleva tiempo sin chupar cámara, tenemos a la primma donna apartada y necesita aflorar su belleza externa. Y encima en el PNV, la estrategia del bueno y el malo, que ya se les ve desde lejos, son repetitivos, deberian de innovarse más. Pero claro tanta identidad, que se olvidan de lo demás.
1.
piofoncillasMartes, 04/09/2007, 10:29 h.
Muchas veces somos propensos a confundir lo bueno, con lo posible y así, a mantener una estructura de pensamiento fascista, intentando prohibir todo aquello que consideramos negativo, con la idea del pensamiento único, el bueno, el mío. La autodeterminación es derecho inalienable de todo pueblo, o parte de él, lo cual no quiere decir que sea bueno. Si usted decide beber, hasta caerse, está en su derecho, y nadie predicará que tal conducta sea, ni buena, ni correcta, pero todos debemos luchar para que nadie se la impida. En política creo que todos unanimemente pensamos que la independencia del Estado de Ohaio de los EE.UU. sería una barbaridad, no obstante, los ciudadanos de tal Estado tienen el derecho de autodeterminación, por mas que ni lo ejerzan, ni se planteen hacerlo, pero lo tienen.
En el caso del País Vasco su derecho es obvio, al igual que resultaría un error, pero ello, no empece que debamos conceder el derecho e intentar convencerles de que no lo ejerzan.
Ibarretxe reclama un derecho a quién se lo niega, y hace bien, despues, una vez concedido deberá pedir el no a la independencia, pero en tanto se le niegue, está haciendo lo que debe, y lo hace bien.
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