CONTRA EL CALOR
Nueva York prohíbe espiar al vecino de enfrente
David Valenzuela (Efe) - 28/08/2007
La ciudad de Nueva York podría aprobar un proyecto de ley para prohibir, por primera vez en su historia, el voyeurismo en lugares públicos y en propiedades privadas bajo una pena máxima de noventa días de cárcel y una multa de quinientos dólares (casi 370 euros).
Los mirones de la Gran Manzana se han convertido esta vez en el blanco de la diana, después de que el concejal neoyorquino Peter F. Vallone Jr., defensor de la medida, dijera que hará todo lo posible para convertir el voyeurismo en delito e igualar así las leyes de Nueva York a las de estados como Washington, Arizona o Carolina del Sur.
Vallone quiere liderar una cruzada para acabar con el voyeurismo en la ciudad que fue escenario de La ventana indiscreta (1954), de Alfred Hitchcock, en la que James Stewart y Grace Kelly no podían reprimir su curiosidad por espiar a los habitantes del apartamento de enfrente.
Después de comprobar que las ordenanzas municipales no prevén a día de hoy ninguna pena contra esta práctica, Vallone quiere salvaguardar "la privacidad de los ciudadanos para que éstos se sientan seguros". "Ahora mismo, Nueva York cuenta con un agujero en la ley por el que el mirón tiene licencia para acechar a cualquiera en el lugar que le plazca", sostiene el concejal, quien ha trabajado durante un mes junto a su equipo de asistentes legales en el texto jurídico que deberá votar el gobierno local que preside Michael Bloomberg.
Las leyes actuales sólo persiguen el voyeurismo en Nueva York cuando éste se práctica sin el acuerdo de las partes, acompañado de la grabación de escenas mediante una cámara de vídeo o un sistema digital y cuando se puede acusar al mirón en cuestión de haber cometido algún delito al mismo tiempo, como la invasión de una propiedad privada.
“Es legal que cualquiera mire a través de un agujero en la pared de los vestuarios de sus colegas de trabajo o que alguien se esconda en el hueco de la escalera de cualquier lugar público para ver qué puede cazar su mirada”, sustenta Vallone.
Los ejemplos del concejal no son gratuitos, ya que su preocupación por el asunto nació después de que varias empleadas de su oficina en el barrio de Queens se quejaran de la presencia permanente de un individuo en el hueco de las escaleras de una parada de metro cercana y que intentaba divisar lo que sus faldas escondían. "Cuando me puse en contacto con la Policía para hablarles del asunto, me dijeron que no podían detener al sujeto porque sus actos no atentaban contra ninguna ley", explicó Vallone, quien aseguró que espera que "el primer detenido cuando se apruebe la ley sea ese hombre".
¿Atentado contra la libertad?
El proyecto de Vallone, que ya cuenta con varias voces en contra, prevé que se pueda acusar a una persona cuando ésta intente, en un lugar público, "repetidamente mirar las partes íntimas de otras personas que, de otra manera, no quedarían a la vista de nadie". En el caso de propiedades privadas, podrá ser acusado cualquiera que practique el voyeurismo cuando la persona observada crea que cuenta "con un grado razonable de privacidad, como cuando alguien se desviste en una habitación de su hogar".
Las reacciones no se han hecho esperar y son numerosos los grupos que cuestionan el espíritu del proyecto de ley que tildan de "espeluznante, ambiguo e impreciso", según Donna Lieberman, la directora de la Unión por las Libertades Civiles de Nueva York.
"La falta de claridad" de esa ley tal como está planeada "otorga poderes a cualquier agente de la Policía para decidir qué tipos de miradas son degradantes y van en contra de la ley y cuáles no", consideró Lieberman. El proyecto de ley del concejal Vallone debe ser ahora estudiado por el Concejo de Nueva York, que decidirá su aprobación o rechazo.
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